Miami es una vergüenza incapaz de aprovechar la primera expulsión del King en su carrera
Aquí se había advertido. Tierra arrasada y nada más. La fuerza de los Cavaliers cayó como un castigo sobrenatural que se llevó por delante el buen momento de Miami y le recordó cuanto le separa de los equipos de élite en la Conferencia Este.
Cleveland extendió el martes en la noche su mano potente para vencer 108-97 al Heat con una demostración de fuerza que poco a poco se fue convirtiendo en exhibición y al final puro entretenimiento…para los de casa.
Miami no pudo aprovechar siquiera que se produjo un hecho casi imposible: la primera expulsión de LeBron James -terminó con 21 puntos y 12 rebotes- por dos faltas técnicas en sus 15 temporadas de carrera a casi dos minutos del cierre en el tercer parcial.
Lo triste es que con James fuera y en una clara remontada del Heat, Dwyane Wade -ocho de sus 17 cartones fueron en el último período- apeló a sus reservas de líder y les recordó a sus antiguos compañeros de equipo por qué algún día entrará al Salón de la Fama del Básquetbol.
Wade encestó canastas valiosas que cortaron un último intento desesperado del Heat ante Cleveland que no alineó a cuatro hombres importantes como Iman Schumpert, Derrick Rose, Tristan Thompson e Isiah Thomas.
Aunque se temía con toda la razón la furia de LeBron James, resultó Kevin Love el que más hizo cuanto le vino en gana con 38 puntos, 32 de ellos en una primera mitad de 75 para los ganadores, la mayor cantidad que Miami permite en los dos cuartos iniciales de un juego en lo que va de temporada y la mayor desde 1992.
James, claro está, se sumó a esta bacanal ofensiva con su aplicación habitual y junto con él los otros miembros de Cleveland que disfrutan de una racha de nuevo éxitos, la mayor en estos momentos de la NBA.
Con este ariete de doble punta, los Cavaliers entraron a saco al campamento de un Heat demasiado indolente en defensa, que se desmoronó en sus rotaciones y no supo encontrar respuesta ni reajuste.
Demasiados puntos sin ofrecer nada en contra, demasiadas penetraciones en la pintura, demasiadas confusiones en la marca. Por momentos no se sabía quién cuidaba a quién, quién ocupaba qué posición ante los cambios de Cleveland.
Un ejemplo: ante el recital ofensivo de Love, quien anotó 19 de los primeros 24 puntos de los Cavaliers, el coach Erik Spoelstra se vio obligado a sentar a un Hassan Whiteside totalmente perdido, que llegaba tarde a la acción y apenas era un factor.
No se dejen llevar por el marcador final. En cierto momento los Cavaliers llegaron a estar delante por 34 puntos. Si James no hubiera sido expulsado ni Cleveland jugado con sus reemplazos en los minutos de cierre, la humillación habría sido doble.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de noviembre de 2017, 9:22 p. m. with the headline "Miami es una vergüenza incapaz de aprovechar la primera expulsión del King en su carrera."