Futuro de gigante de Miami depende del duelo contra el hombre fuerte de los Sixers
Furioso y frustrado, Joel Embiid se declaró listo para masacrar a Miami. El centro de Filadelfia calificó con palabras fuertes en redes sociales su malestar por no haber jugado en los primeros dos encuentros contra el Heat y reafirmó su convicción de que en el tercer partido nada ni nadie podrá detenerlo.
Y aquí entra en la ecuación Hassan Whiteside. Miami le arrancó un juego a los Sixers apoyado en dos cosas fundamentales: una actuación sacada del pasado brillante de Dwyane Wade y una vuelta a la defensa férrea que siempre ha caracterizado a los equipos de Pat Riley/Erik Spoelstra.
En ningún momento y sin ningún motivo, Whiteside fue parte de los esfuerzos por regresar con la serie empatada. Por el contrario, se convirtió en freno, en retranca, en figura desconcertante que retrasó más que impulsó el reconocimiento de las fortalezas del conjunto.
Apenas 12 minutos y dos puntos en el primer encuentro, apenas 15 minutos y cuatro cartones en el segundo. Whiteside dejó mucho que desear. Su falta de enfoque y sus fallas técnicas infantiles volvieron a aflorar. La ausencia de Embiid desató la velocidad de los jóvenes Sixers que se llevaron por delante al desconcertado gigante.
De manera elegante y política, el coach Spoelstra ha tratado de minimizar el fracaso momentáneo de un jugador que ha perdido su contexto, su espacio y su tiempo. Irónicamente, la reinserción de Embiid en la rotación de Filadelfia debería significar algún tipo de recuperación para Whiteside.
El choque que puede sobrevenir entre ambos a partir de este jueves se antoja como una especie de lectura definitiva en la carrera de Whiteside, a quien no le ha ido nada bien en esta temporada cuando le ha tocado marcar a Embiid. En tres juegos de temporada regular el centro de los Sixers promedió 19 puntos, 8.7 rebotes y 3.7 asistencias delante de la cara del pivot de Miami.
Así que Whiteside posee delante de sí la oportunidad de probarse a sí mismo y probarle al Heat que no fue un error -ni producto del pánico- la concesión de ese contrato de cuatro temporadas y $98 millones. No crean que la relación entre equipo y jugador pasa por un momento óptimo, ni que Riley no está tomando nota.
Embiid no solo posee un físico impresionante, sino que se gasta una boca peligrosa y punzante. Uno de sus objetivos favoritos ha sido el centro de Miami, quien suele perder el sentido común al primer cambio desfavorable a su alrededor. Embiid es de esos "habladores de basura'', que suele meterse en la cabeza de sus oponentes, y sabe de la pata que cojea o de lo que carece Whiteside.
De modo que todo está listo para el choque de colosos. Este enfrentamiento podría incidir enormemente en el resultado final de esta serie y en el futuro de Whiteside en el código telefónico 305. Embiid quiere devorarlo física y mentalmente, veremos si el hombre alto de Miami se deja.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2018 a las 3:04 p. m. con el titular "Futuro de gigante de Miami depende del duelo contra el hombre fuerte de los Sixers."