NBA

Menudo dilema tiene ahora el Heat de Miami este verano

El armador del Heat Goran Dragic (izq.) celebra una canasta junto a Hassan Whiteside en el Juego 4 de los playoffs contra Filadelfia, el 21 de abril de 2018 en Miami.
El armador del Heat Goran Dragic (izq.) celebra una canasta junto a Hassan Whiteside en el Juego 4 de los playoffs contra Filadelfia, el 21 de abril de 2018 en Miami. ctrainor@miamiherald.com

El Heat tiene ante sí un enorme dilema y tal vez sea esta temporada en que se decante por jugar esta partida de otra manera, ahora que se avecina el inicio de la agencia libre el próximo 1ro de julio.

La defensa siciliana de Pat Riley no parece estar dando los frutos esperados, su discurso apenas convence y tal vez sea necesario hacer algunos sacrificios.

Todos saben que actualmente el equipo de Miami es un equipo de primera o segunda ronda de playoffs, que ya es algo, pero le falta para ir a discutirle el título a los Celtics, a los Raptors, a los Sixers y a los Cavaliers, si es que LeBron James decide mantenerse en Cleveland.

El King James no quiere que le vuelvan a dar jaque mate y está valorando si quedarse o irse a los Lakers. Al parecer el venir de nuevo a South Beach no entra en sus planes, pese a que por estos días ha visitado la Capital del Sol y se ha reunido con sus viejos amigos.

Desde su salida el Heat ha navegado en un mar de dudas temporada tras temporada. Y ya van cuatro y si Riley no mueve ficha vendrán cuatro más.

Este es el equipo que él mismo ha construido, lleno de contratos máximos a jugadores de clase media. El resultado es que no se puede reclutar a nadie del draft, ni contratar agentes libres y para colmo tiene sobre su cabeza la amenaza del impuesto de lujo.

Goran Dragic es el mejor jugador del quinteto de Miami pero su salario es muy alto y al traerlo se perdió una buena pieza en el draft, mientras Hassan Whiteside tiene un contrato máximo y su valor en baja, por no hablar de Tyler Johnson y sus desproporcionados $50 millones.

Pero como dijo Josh Richardson, Miami “tiene muchas piezas para dar en un intercambio” y tal vez a eso apueste Riley este verano, porque en el equipo hoy no hay nadie intransferible.

Todo depende de la prisa que se tenga en volver a los primeros planos y por experiencia sabemos que la franquicia de Miami no la tiene.

Claro, nada garantiza que a mediano plazo, después de limpiar el roster, el Heat consiga otro 'Big Three' ganador como lo tuvo en las cuatro temporadas entre 2010 y el 2014.

El basquetbol ha cambiado y el modelo de la Liga de Desarrollo es bonito, pero no gana campeonatos.

Riley tiene dos opciones. La primera es traer tres jugadores de élite a través del intercambio y la segunda es utilizar esta vía para limpiar la casa, como hizo en la campaña 2009-2010, para comenzar a reconstruir el verano próximo.


Sin embargo, también es probable que Riley no haga nada de eso y deje todo tal cual, con solo pequeños retoques, ofreciéndole a Dwyane Wade y Wayne Ellington su último contrato por una temporada con el Heat, esperando que, con un Dion Waiters saludable y que con la experiencia adquirida, el equipo consiga llegar mucho más lejos.

Veremos qué pasa, pero igualmente el 30 de septiembre arrancan los juegos de pretemporada con partidos en San Antonio, Charlotte y Washington para regresar al American Airlines Arena el 8 de octubre a jugar otros tres encuentros ante el Magic, los Pelicans y los Hawks el 12 de octubre, días antes del inicio de la campaña.

No sé si este proyecto consiga convencer al aficionado del Heat, tan mal acostumbrado a ganar y ganar en esta liga tan competitiva, donde franquicias de grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago, pese a todos sus esfuerzos, hace mucho que no tienen un equipo como los de antes.

Lo interesante es que, a pesar de lo compleja de la situación, la “Heat Nation” es muy leal y todavía confía en “El Padrino” Pat Riley.

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