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Cuando a LeBron James le regalan limones… él pide sal y tequila

LeBron James habla en la inauguración de su escuela el 30 de julio en Akron, Ohio.
LeBron James habla en la inauguración de su escuela el 30 de julio en Akron, Ohio. AP

A LeBron James no le han regalado nada para convertirse en el gran jugador que es, tal vez por eso cuando recibe un presente algo sorpresivo reacciona de manera inesperada.

Para el señor James la temporada baja de la NBA está siendo de todo menos tranquila, a veces por que él lo busca, otras porque lo buscan a él. Nada pasa hoy de largo cuando se trata del mejor jugador de la NBA.

Esta semana LeBron recibió un regalo muy peculiar: unas zapatillas deportivas especiales valoradas en $100,000, diseñadas por Dominic Chambrone conocido como el “Cirujano de los Zapatos”, para honrar sus 30,000 puntos en la NBA.

King James alcanzó esa cifra en enero y Chambrone, en colaboración con Nike, le hizo unos tenis de piel genuina de cocodrilo recubierta con oro de 24 quilates, decorados con oro sólido y 238 diamantes.

Sin embargo no son las más caras. El honor le corresponde a las zapatillas deportivas olímpicas de 1984 de Michael Jordan, las cuales se vendieron por $190,373.

Pero James no ha hablado de eso, sino de que ha perdido popularidad por hablar sobre temas sociales y se reafirmó en que a pesar de eso lo seguirá haciendo.

“Quiero la satisfacción. No para mí, sino para todos. Ahora tengo la oportunidad de ser la inspiración en torno a lo que todos estos niños están buscando”, dijo el jugador de los Lakers en el primer episodio de The Shop de la cadena HBO. “Cuando decidí que iba a comenzar a hablar mi popularidad disminuyó, pero al final del día, mi verdad para tantos niños y personas diferentes es mayor que yo”.

James también dio su opinión sobre el estado de las relaciones raciales en Estados Unidos, señalando que los atletas negros tienen un estándar diferente al de los atletas blancos y para demostrarlo comparó la reacción potencial ante un atleta negro que se niega a tomar una foto con un aficionado y la reacción ante un atleta blanco que rechaza la misma solicitud.

“Si estamos con nuestra familia y decimos ‘sácame ese teléfono de la cara’ --- y alguien lo publica…”, comentó LeBron. “Si el que lo dice es Aaron Rogers, Tom Brady o Payton Manning y lo publican, seguro que alguien va a decir :’oigan, deberían respetarlo’”.

En la conversación junto a Jon Stewart, Odell Beckham Jr. y Vince Staples, Lebron habló sobre la vida en su escuela privada en Akron y reconoció que los blancos fueron un gusto adquirido porque no siempre quería estar cerca de ellos y cuando llegó no tenía intención de comunicarse o hacerse amigo de ellos.

“Me tomó un tiempo adaptarme a eso. Pensé no estoy hablando con gente blanca, ese fue mi pensamiento inicial”, explicó James.

“No le tomó mucho tiempo cambiar. A final de año todos eran amigos, pasando el tiempo y asistiendo a las mismas fiestas”, indicó Maverick Carter, socio de James y mejor amigo desde la escuela secundaria.

Pero su educación le condicionó el desconfiar de los blancos, lo que le representaba una opresión ya que creció en desventaja.

Y ese es precisamente el mensaje que James quiere enviarles a los chicos, sin importarle el perder en popularidad o el tener que ponerse las zapatillas de $100,000. Simplemente cuando la vida le regala limones,él pide sal y tequila.

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