NBA

Una mala manzana en el Heat no debe echar a perder el saco del buen inicio de Miami

Casi todo ha sido positivo en el inicio de temporada del Heat. Renace la esperanza de los aficionados y ese récord de 6-3 es cortesía de dos juegos consecutivos. Miami, de pronto, vuelve a estar en posición y conversación de playoffs, como hacía rato no se escuchaba.

La adición del cuatro veces estelar Jimmy Butler ha elevado el nivel de juego del equipo, su ética de trabajo resulta incuestionable y su inmersión dentro de la cultura de la organización todavía no encuentra una grieta que mostrar. El equipo necesitaba una “estrella’’ tras el retiro de Dwyane Wade y él llena ese hueco.

Más allá de Butler, la llegada de los novatos Tyler Herro y Kendrick Nunn ha sido bienvenida por eso aires renovadores tan importantes en una franquicia. El primero, una elección del Draft; y el segundo una pieza que nadie solicitó, han infundido una chispa genuina de talento en las unidades abridora y secundaria, respectivamente.

Todo parece encajar perfectamente en este nuevo universo, justo cuando se advierte otra potencial victoria este martes sobre los Pistons. Todo menos Dion Waiters, quien fuera suspendido 10 partidos el domingo tras su último incidente al ingerir unos “caramelos’’ con el principio activo de la marihuana, lo que provocó una emergencia médica.

Por todo lo bueno que ha hecho el presidente del club Pat Riley durante sus décadas al frente del Heat, la asociación con Waiters pasará a la historia como una de las peores. No es la primera vez que el escolta se ve en problemas fuera de la cancha. No vale la pena enumerarlos.

A Waiters se le ofreció un contrato de pánico en el 2017, un contrato que no merecía y para el cual no ofreció nada en retorno, debido en gran medida a sus constantes problemas médicos y a sus esporádicas actuaciones de recuerdo. Ha sido un fracaso en toda la línea.

Todavía se le adeudan $25 millones en esta y la próxima temporada. Sería muy complicado estructurar un canje que le saque de Miami. Su reputación pasa por horas bajas y su salario es una carga pesada. Lo mejor sería salir de él cuanto antes, pero algo me dice que el Heat deberá encontrar alguna manera de recuperarle.

Irónicamente, el ascenso de Herro y Nunn ha empujado a Waiters a un papel de suplente, aunque eso no es excusa. Ahí está el ejemplo de Goran Dragic, quien ha rebasado expectativas como un sexto hombre. Perdió su puesto como armador titular, pero no se echó a ventear sus rencillas -de haberlas- con el club.

El Dragón se ha convertido en un consumado profesional y tras una temporada de baja producción y muchas lesiones está promediando 16.7 puntos, 4.8 asistencias y 3.7 rebotes en 28.2 minutos por juego, además de disparar para un 47.5 por ciento de efectividad en tiros de campo. Si solo Waiters hubiera seguido su ejemplo.

Miami ha tomado el curso correcto en este caso, enviando un mensaje al resto de los jugadores. Las indisciplinas no serán toleradas y lo que atente contra la armonía del personal será castigado con mano dura. Veremos si el Heat logra cambiar a Waiters o este entra por el aro de la convivencia deportiva.

Una manzana podrida no debe contaminar el saco de este buen inicio de temporada.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de noviembre de 2019, 2:02 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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