NBA

Adiós al hombre, bienvenida la leyenda. Kobe Bryant más allá de los números

Los números dicen una parte, pero no el todo. Los récords ayudan al recuerdo y la historia. Son lo tangible, lo que se ve a simple vista. Kobe Bryant fue grande entre los grandes y cuando se escriba la historia del basquetbol tiene que haber un capítulo para él solito.

Así como aquellos Celtics primigenios ganaron múltiples títulos, de la forma en que Magic Johnson y Larry Bird definieron los 80 y Michael Jordan dominó los 90, la figura de Kobe Bryant planeó durante dos décadas con un dominio tremendo gracias a sus manos prodigiosas, a su capacidad para colarla en la hora buena.

Su muerte ha estremecido al mundo de los deportes más allá de los deportes. Gentes de cien mil raleas han acudido a manifestar su dolor desde las cuatro esquina del mundo, desde presidentes hasta artistas de Hollywood. Kobe era inmenso, pero ahora nos damos cuenta de su estatura real.

Cinco títulos de la NBA, dos coronas olímpicas, marcas de derecha e izquierda inundan su biografía ¿pero cómo describir ese gusto infernal por disparar la última pelota? ¿Cómo describir esa latitud de de liderazgo, de echarse a los Lakers en los hombros en los momentos cumbre?

Durante un tiempo ganó con Shaquille O’Neal, luego ganó con quien le colocaran al lado, y mientras pasaba el tiempo aumentaba su inteligencia; mientras disminuía su cuerpo se elevaba su instinto de conservación, como uno boxeador que asegura los rounds en los últimos 10 segundos.

Kobe era el hombre del momento clave, aquel a quien la mano no le temblaba, listo a clavar la daga en el aro. Más allá del talento descomunal de Phil Jackson, la estrategia era clara: denle la pelota a la Mamba Negra y olvídense de lo demás, solo acérquenle la bola y él se encargará del resto. Y él se encargaba. A veces cedía a Robert Horry, pero al final la responsabilidad era de él. No de Shaq, absolutamente de él.

Cuando Kobe se fue, los Lakers se apagaron. Vinieron momentos de torbellinos y problemas que ni siquiera ha podido solucionar del todo LeBron James, quien hace unos días le superó en la lista histórica de todos los tiempos. Quizá el King pueda devolver a Los Angeles a su época de relevancia, de campeonatos, pero no será tan prolongada ni tan memorable que cuando Kobe era el hombre.

La noticia de su muerte ha enviado una onda expansiva de dolor. Kareem, Magic, Bird, Jordan, Shaq, Kobe...la lista es corta, pero habla en volúmenes. La NBA le llora con desconsuelo, el mundo también. Superó las fronteras del básquetbol y su vida es materia de leyendas, polvo de estrellas. Como decían del Halcón Maltés en aquella imborrable película de Humphrey Bogart: “está hecho de la sustancia con que se construyen los sueños’‘.

Y esa es la materia de Kobe. Más allá de los números.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2020, 4:24 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA