Qué tiene el Heat para ser el gran protagonista de las Finales de la NBA sobre los Lakers
Para Jimmy Butler este 2020 viene siendo el mejor de sus 31 años. Llegó al Heat de Miami y con su nuevo equipo avanzó a los playoffs, ganó el título de la Conferencia Este y ahora discute con los Lakers de Los Ángeles el campeonato de la NBA.
Y no se queda allí pues está siendo figura en estas Finales y ha entrado en la historia del basquetbol con números que están reservados para los más grandes de este deporte, estadísticas que no ha buscado, sino que ha conseguido en su afán de alcanzar el triunfo.
Butler representa la esencia de lo que es este Heat, eso que le suelen llamar “Cultura”, esa identidad con la que ha conseguido llegar y plantarle cara a los los Lakers de LeBron James, que antes del Juego 4 de este martes (9 p.m. TV: ABC) tenían la serie 2-1 a su favor.
Pero si bien Butler es el santo y seña de esta Cultura, a su alrededor hay un grupo de jugadores que también la practican y hoy están asombrando al mundo, principalmente los más jóvenes.
Ahí está el caso de los novatos Tyler Kerro, convertido en un “killer”; Kendrick Nunn, el segundo mejor del año pese a no haber sido elegido en el draft, y el francotirador Duncan Robinson, tras jugar un año en la liga de desarrollo.
El artífice de esto es el gran Pat Riley al conseguir este grupo, pero finalmente el mayor mérito lo tiene el entrenador Erik Spoelstra que ha conseguido meterlos a todos en la misma página, sin importar si es titular, suplente o está fuera de la rotación.
Si alguna palabra define a este Heat, esa es la palabra equipo. Todos atacan, todos defienden, todos se entregan y todos juegan desinteresadamente, haciendo que cada noche el héroe pueda ser uno distinto.
Nadie daba nada por el quinteto de Miami después de ver los dos primeros partidos y de saber que Bam Adebayo y Goran Dragic no podían jugar al estar lesionados. Pero ahí está vivo y listo para dar batalla hasta el final, nunca se rendirá y si al final si queda campeón será una de las mayores lecciones de la historia del deporte.
El Heat no tiene a esas grandes estrellas de los Lakers, pero sí una mezcla casi perfecta con dos “tipos duros” venidos de la Universidad de Marquette, la misma de Dwyane Wade, como Butler y Jae Crowder, jugadores clave marcando a Giannis Antetokounmpo y ahora a Anthony Davis; y dos jóvenes de la Universidad de Kentucky como Herro y Adebayo, futuras estrellas de la NBA.
“No puedes detener a un jugador así. Es un gran jugador”, dijo Crowder sobre Davis. “Obviamente, es un gran anotador y solo quieres ponérselo lo más difícil posible”.
La experiencia la ponen dos múltiples campeones de la NBA como Udonis Haslem, en el banco, y Andre Iguodala, en la cancha. Mientras que la altura, además de Adebayo, la alcanzan con dos hombres de 7.0’ como Kelly Olynyk, de gran desempeño en estas Finales, y Meyers Leonard, quien asentó el tono en el tercer encuentro frenando a Dwight Howard.
Una pena que en estas Finales Dragic se lesionara en el pie (fascia plantar), quien además de mucho basquetbol aporta su enorme corazón para la causa. El Dragón estaba siendo el mejor anotador en estos playoffs y su manejo del balón se echa de menos.
Mención para Solomon Hill, quien llegó en el súper cambio de Riley en la fecha límite junto a Iguodala y Crowder, y para el atlético Derrick Jones Jr., quienes aportan en defensa muy buenos minutos cuando se les necesita.
Y es que la defensa es el gran arma de este Heat. Con ella ganaron el Juego 3 y limitaron a Davis a tocar solo 50 veces el balón y de ellas solo cinco en la pintura, donde es letal. Luego la doble marca hizo su trabajo y Davis, después de promediar 33 cartones en los dos primeros juegos, terminó con apenas 15.
Repetir la fórmula será difícil y ganar la serie también, pero está en el camino y cualquier cosa puede suceder.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2020 a las 2:42 p. m..