NBA

Muere en Miami Roberto Carlos Herrera, figura inolvidable del baloncesto cubano

Roberto Carlos Herrera, un jugador que llenara las noches del baloncesto cubano y miembro de una familia deportiva muy conocida en la isla, falleció este jueves en Miami. 
Roberto Carlos Herrera, un jugador que llenara las noches del baloncesto cubano y miembro de una familia deportiva muy conocida en la isla, falleció este jueves en Miami. 

Roberto Carlos Herrera, un jugador que llenara las noches del baloncesto cubano y miembro de una familia deportiva muy conocida en la isla, falleció este jueves en Miami a causa de un cáncer de hígado, dejando con profundo dolor a familiares y amigos.

Conocido por su carácter alegre y jovial, Roberto Carlos falleció a los 46 años, pero será recordado por su accionar en los tabloncillos de Cuba en los tiempos de la llamada Liga Superior de Baloncesto con el equipo Capitalinos, junto a su hermano Ruperto Herrera Jr.

“Su pérdida es grande para el deporte cubano y para todos aquellos que lo conocíamos y sabíamos el gran ser humano que era’’, expresó Luis López, un amigo. “Era el alma de todos, siempre con una sonrisa. Vivió como jugó en los tabloncillos, con mucha alegría’’.

Ruperto Herrera Jr. y Roberto Carlos siguieron la tradición de su padre, Ruperto Herrera, quien en una generación anterior también brillara con una escuadra inolvidable que ganara una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Munich 1972, la gesta más grande de todos los tiempos en el baloncesto antillano.

Nacido en la Habana el 13 de agosto de 1974, Roberto Carlos se convirtió en uno de los favoritos de la afición por su juego dinámico en calidad de armador y la manera en que se combinaba con su hermano para guiar la ofensiva de los Capitalinos en un momento de esperanza para ese deporte.

Todavía se recuerdan los tremendos desafíos contra los Orientales o los Lobos de las provincias centrales, con tremendos duelos individuales frente otro de los históricos del baloncesto cubano, Lázaro Borrell, quien llegara a militar en la NBA junto con Andrés Gibert.

Su vida dio un giro tremendo cuando en julio de 1999 decidió abandonar una selección nacional en un torneo preolímpico en Puerto Rico junto con Borrell, el pívot Héctor Pino, el base Ángel Caballero y el preparador físico Armando Rodríguez.

Su hermano Ruperto también había escapado meses antes de un conjunto que participaba en una gira por Argentina.

Roberto Carlos jugaría una temporada en Colombia y luego en el baloncesto profesional de Puerto Rico antes de retirarse y venir a vivir a Miami, donde se empleaba como chófer de transporte público para la ciudad en el momento de su fallecimiento.

Aquí le sobreviven su esposa y sus dos hijas, pero su recuerdo permanecerá siempre en el corazón de quienes le vieron jugar en sus tiempos de gloria y cultivaron su amistad cuando se apagaron las luces de los tabloncillos y quedó el mejor ser humano.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2021, 10:59 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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