NBA

El Heat de Miami un equipo con muchas costuras


EL COACH de Miami, Erik Spoelstra, durante un tiempo para buscar soluciones en el juego del jueves contra los Clippers.
EL COACH de Miami, Erik Spoelstra, durante un tiempo para buscar soluciones en el juego del jueves contra los Clippers. El Nuevo Herald

Cuando LeBron James decidió llevarse sus talentos de vuelta a Cleveland, todos sabíamos que la nueva realidad del Heat estaría llena de señales mixtas, pero sobre todo que se mantendría bajo un enorme signo de interrogación. Nadie en su sano juicio sabe qué esperar, noche a noche, de este ensamblado hecho a retazos para rescatar los restos de un naufragio.

Luego de 12 partidos y con balance de 6-6 en lo que va de temporada, Miami ha confirmado a veces algunos puntos luminosos y los peores temores en otras, porque se sabía que se trataba de un equipo atado con pinzas, dependiente de demasiados factores para poder funcionar bien.

Basta que una pieza se averíe para que el entablillado se venga abajo, como por ejemplo, una mínima lesión de Dwyane Wade, quien comenzó la contienda ofreciendo muestras de recuperación física y ahora ha regresado a ese programa de mantenimiento obligado para restañar unas rodillas cada vez más endebles por el paso del tiempo.

Se esperaba que el Heat funcionara de manera aceptable, competitiva si Wade no se lesionaba, si Chris Bosh ejercía un liderazgo real y durable, si Norris Cole daba un paso de avance en su juego, si Shabazz Napier demostraba por qué James lo pidió personalmente en el draft, si, si, si…

Ven. Son demasiados sí condicionales, condicionantes, más otros problemas arrastrados incluso desde la era de James como la incapacidad para capturar rebotes y defender la pintura, cuestiones que se han agravado, como bien lo exhibieron los Clippers en la visita del jueves pasado.

Si asumimos que Miami, con lo que tiene, no le alcanzará para vencer esa pelea aérea las más de las fechas, entonces debe encarar cada partido con una propuesta inteligente de mover balones y buscar hombres desmarcados, pero no se puede ganar cuando un solo hombre del conjunto rival, Chris Paul, suma él solo más asistencias (12) que todo el personal del Heat (11).

La derrota ante los Clippers fue un recordatorio simple y cruel de que una noche aislada se le puede ganar a un equipo superior – como sucedió frente a Dallas-, pero que las más de las noches la concentración de talento de un rival saldrá adelante que la menor cantidad de talento que puedas tener. El coach Erik Spoelstra puede ser calificado de excelente o pésimo, a gusto del consumidor, y se le acusará de todo menos de mago.

Miami, debemos reconocerlo, cuenta con un talento medio, que le dará hasta cierto punto para sortear escollos en la Conferencia Este y ganarle a equipos como el de Orlando este sábado, pero no para ilusionar a la gente buena de esta ciudad de que un triunfo en la postemporada está al alcance de la mano.

Y es que estamos hablando de demasiadas pinzas para aguantar los pedazos, demasiados retazos para conformar el remiendo. Al final, por mucho que se intente, se ven las costuras como si estuvieran observadas por una lupa.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2014, 6:04 p. m. with the headline "El Heat de Miami un equipo con muchas costuras."

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