El Heat sale con el objetivo de acallar las alarmas
Envuelto en un mar de dudas y con todas las alarmas encendidas, después de su última derrota en Milwaukee, el Heat llega a Memphis para enfrentar el domingo (6 p.m. TV: SUNS, Radio: 710 AM) a los Grizzlies, uno de los mejores equipos de la NBA.
Tras la tercera derrota consecutiva el viernes, 109-85 ante los Bucks, el equipo de Miami alcanzó un balance negativo (9-10) por primera vez en la temporada y el rival del domingo no es precisamente el más propicio para remontar la situación.
“Usted tiene que hacer lo que tiene que hacer en un viaje como este”, dijo el entrenador de Miami Erik Spoelstra. “O lo ves como una oportunidad o te detienes a lamentarte por estas últimas derrotas. Tenemos que ponernos a trabajar”.
Los Grizzlies van cuartos en el Oeste, tienen 15 triunfos y apenas cuatro reveses, un récord que los colocaría en el primer puesto de la Conferencia Este, donde el quinteto de la Capital del Sol va séptimo.
El conjunto de Memphis, a pesar que viene de caer 107-101 ante los Spurs, tiene un equipo más completo y sobre todo hecho, al contrario del Heat que todos los días cambia de alineación y de rotación.
Spoelstra no ha encontrado la tecla correcta para hacer funcionar al equipo. Si bien el Heat tuvo un arranque que invitaba a soñar, con el trascurrir de la temporada el quinteto se ha ido desinflando incluso con el regreso del estelar Dwyane Wade.
No se explica que el último juego sus jugadores apenas tomaron 20 rebotes, ni que en los últimos cinco partidos sus rivales tiren por encima del 54 por ciento.
Si bien hay un problema en el sistema no es menos cierto que hay un problema de actitud por parte de los jugadores.
Basta con ver cómo permiten que sus oponentes tiren solos, sin encimárseles, y ni siquiera levantan los brazos. Además una dinámica negativa amenaza con apoderarse de un equipo que se ve sin hambre, como si a los jugadores no les importase perder.
El Heat además de ser el último en rebotes de la NBA es antepenúltimo en la liga en porcentaje de puntos permitidos y noveno por la cola en triples concedidos. Sin dudas la defensa ha dejado de ser su fuerte.
Pero también el ataque, ocupando el puesto 23 en puntos anotados, cayendo al décimo lugar en triples, también se ha caído en asistencias (20), siendo además el equipo al que más tapones le ponen (30).
Spoelstra dice que esto se arregla en el vestuario y trabajando más, pero si no se apura en darle vuelta a la situación va a tener que necesitar ayuda divina para devolverle la ilusión a sus aficionados y salvar la temporada.
Cierto que las lesiones le han perjudicado, ahora mismo tiene fuera a Norris Cole (resfriado), Loul Deng (mano) y Chris Andersen (tobillo), pero como todos saben eso no es excusa. Solo Wade y Chris Bosh, y en ocasiones Mario Chalmers, se salvan de la quema.
Aunque Cole parece recuperado y podría reaparecer la tarde del domingo.
“Me siento mucho mejor. Estuve disponible para practicar”, dijo Cole. “Me siento bien. Veremos qué pasa”.
Demasiados problemas tiene el Heat por arreglar antes de jugar en Memphis, donde no gana desde el 2010.
Aunque el quinteto de Miami lo tiene muy difícil, el juego del domingo sería una excelente ocasión para cambiar las tornas y dar un buen golpe sobre la mesa.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2014, 9:58 p. m. with the headline "El Heat sale con el objetivo de acallar las alarmas."