Lo que extraña LeBron de Miami
A punto de cerrar la conferencia de prensa tras el triunfo del jueves contra Oklahoma City, un reportero le preguntó a Erik Spoelstra sobre el rival del sábado y el coach de Miami se permitió una broma.
"¿Quién es el rival del sábado?'', lanzó al aire y con aire de tonto el técnico del Heat, luego de una cerrada y reconfortante victoria frente al Thunder. "De verdad no he pensado en eso. Ya habrá tiempo''.
Por supuesto que Spoelstra y todos los jugadores de Miami saben quién es el rival y quién viene con ese rival, porque cada vez que LeBron James regresa a la ciudad no pasa inadvertido, como no ver a un elefante en una sabana.
Y eso que la novedad ya pasó y atrás quedaron -al menos aparentemente- los rencores de la partida de James en circunstancias todavía no aclaradas de manera conveniente, pero después de cuatro inolvidables años y dos títulos de la NBA el olvido no puede encontrar residencia en la Arena American Airlines.
Este nuevo retorno de James se produce en circunstancias algo distintas a las de la temporada pasada, cuando el Heat era un desastre total y la estrella de Cleveland guiaba a los Cavaliers a una Final dominada por Steph Curry y los Warriors.
Pero soplan rumores de que James estaría perdiendo la paciencia con sus compañeros de equipo, a quien les recuerda constantemente la armonía que disfrutaba en Miami y hasta se permite llamar al resto de los Cavaliers como "profesionales de medio tiempo''.
Como si fuera poco, en un reportaje publicado en la revista Sports Illustrated habla del "gran Pat Riley'' y de sus consejos, pero James no va a dejar Cleveland por ahora y quién sabe si por el resto de su ilustre carrera, a la vez que su sueño sigue siendo conquistar un campeonato para esa sufrida ciudad.
James, de manera directa o indirecta, quiere recordarle a Miami que su ausencia aún pesa y que el Heat es apenas un mínimo obstáculo en su gesta titular, mientras que Miami espera sorprenderlo con su nueva reconstrucción de personal y la misma filosofía defensiva de siempre en la cual tanto brillara.
"Siempre les digo a los jóvenes que podemos ser un mejor equipo, que tenemos todo para estar en la elite'', apuntó Dwyane Wade. "Pero hay que venir todos los días a este edificio a entregar el cuerpo y el alma, en cada práctica, en cada juego. Podemos mejorar mucho más''.
Palabras como esas, un liderazgo acompañante como el de Wade, es lo que echa de menos James en Cleveland, quien posiblemente alcance la Final una vez más, pero sin seguridad de elevarse a lo más alto, porque carece del formato, del marco de referencia y ética de trabajo que Miami le proveía.
Su compromiso con Cleveland es serio, innegable. Su frustración evidente, porque para James una Final más sin título no tiene valor, y en el fondo él lo sabe, allá en la ciudad de sus amores, en estas circunstancias, un campeonato no puede ser más que una quimera.
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2015, 3:05 p. m. with the headline "Lo que extraña LeBron de Miami."