Miami llega a Toronto justo cuando el sueño de grandeza de Riley se desmorona
Poco antes de la derrota del miércoles en Washington, Erik Spoelstra levantó la vista y puso cara de estoico antes de soltar una frase lapidaria que a él mismo le cuesta creer: "me gustan estos tiempos. Este es un tiempo para que un equipo pruebe sus límites''.
Resulta difícil leer la mente del coach de Miami, pero lo cierto es que los límites del Heat se ven demasiado reducidos en medio de una racha negativa a la cual no se le ve el fondo, incluso este viernes en el equipo visita a los Raptors en Toronto.
Miami (23-20) llega a Canadá con seis de sus últimos choques perdidos, y no se trata del fracaso puntual sino de la manera en que se produce, por diferencia de dobles dígitos, con una distancia que no es mayor cortesía de los minutos-basura en los cuales el rival lanza a la cancha a lo más profundo del banco.
"Hombre, hace un par de semanas estábamos iniciando una gira por el Oeste con casi todo nuestro equipo completo y muchas ganas de probarnos'', comentó Chris Bosh. "Ahora el equipo parece un hospital y no sabemos quién va alinear o no. Es una píldora muy dura de tragar''.
Lo cierto es que la dura realidad se ha impuesto y todo parece indicar que la visión de Pat Riley cuando conformó a este equipo se cae a pedazos entre las lesiones de algunos pilares y el bajo rendimiento de otros.
El Heat cruza la frontera norte con muchas bajas y todavía se desconoce la disponibilidad de Dwyane Wade y Hassan Whiteside, quienes padecen de molestias en el hombro y el oblicuo, respectivamente.
Hombre, hace un par de semanas estábamos iniciando una gira por el Oeste con casi todo nuestro equipo completo y muchas ganas de probarnos. Ahora el equipo parece un hospital y no sabemos quién va alinear o no. Es una píldora muy dura de tragar
CHRIS BOSH
Cuando se habla de los problemas de Miami es como preguntar, ¿cuál veneno se debe elegir? La ausencia de Whiteside ha puesto de manifiesto la escasez de talento entre el resto de los hombres altos que han visto pasar sus mejores días (Chris Andersen, Amare Stoudemire) o tienen una alta tendencia a lesionarse (Josh McRoberts).
Pero si una prolongada ausencia de Whiteside vulnera la presencia defensiva bajo los tableros, qué puede decirse de las enormes carencias en el área del manejo del balón sin un Goran Dragic (pantorrilla) o un Beno Udrich (cuello).
Un botón de muestra: sin un verdadero armador -a no ser que uno considere que Tyler Johnson lo es desde un punto de vista integral- el Heat cometió 21 pérdidas de balones el miércoles que los Wizards convirtieron en 27 puntos.
Miami está pagando ahora no haber aprovechado más una primera parte del calendario con la mayoría de los juegos en casa y mientras el terrible fantasma de las lesiones vivía alejado del equipo.
Riley, sin duda, armó este conjunto con la mente puesta en una potencial batalla contra Cleveland y LeBron James en la final de Conferencia, pero a estas alturas esas ilusiones han muerto aplastadas por la realidad descorazonadora.
"En este día libre [jueves] lo menos que quiero pensar en el básquetbol, quiero alejarme mentalmente un poco de todo esto'', indicó Bosh. "Espero que hayamos tocado fondo y que comencemos la remontada. Esa es la esperanza''.
Siga a Jorge Ebro en twitter: @jorgeebro
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de enero de 2016, 11:17 a. m. with the headline "Miami llega a Toronto justo cuando el sueño de grandeza de Riley se desmorona."