Miami no puede tomar a la ligera el regreso de Chris Bosh
Magnífico. Saber por el propio Chris Bosh que está totalmente recuperado es la mejor noticia que pudiera emanar de su entorno, tan asediado por problemas médicos que han amenazado su carrera y, sobre todo, su vida. No se le puede desear nada mejor.
De acuerdo con el propio delantero del Heat, esta nueva escaramuza de salud nunca estuvo al nivel de peligro de la sufrida en la contienda pasada, cuando coágulos de sangre lo obligaron a cancelar cualquier tipo de actividad física. Su cuerpo no habría resistido el contacto potente tan común en la NBA.
Hasta ahí todo bien. Perfecto. Pero en las declaraciones de Bosh, bordadas con mucho cuidado por un experto en relaciones públicas, se advierte claramente el deseo de retornar antes de que finalice la temporada, de sumarse al resto de sus compañeros para el arduo período de los playoffs.
Cabría preguntarse por qué la declaración llega de parte de Bosh y no del Heat, como suele pasar con estos temas en cualquier liga profesional. Miami mantuvo bajo siete velos la evolución médica del jugador, a pesar de los constantes reclamos de la prensa, y todavía no existe un pronunciamiento oficial.
Y es que el tiempo del Heat es distinto al de Bosh. La franquicia no va a sancionar un regreso sin el convencimiento pleno de que su estrella pueda absolver el constante forcejeo del juego y que exige su posición. Se guarda silencio porque Bosh debe pasar primero por el filtro de los médicos del equipo, más allá de cualquier segunda opinión que se busque por parte del jugador o su agente.
¿Qué tipo de tratamiento ha utilizado Bosh hasta el momento? ¿Son esos mismos anticoagulantes que no soportan los golpes usuales en la NBA? No, Miami no va a permitir el regreso de Bosh de la noche a la mañana. Es tremenda la responsabilidad envuelta como para tomar una decisión a la ligera.
Pero más allá del tema médico, el elefante blanco en todo esto tiene que ver con la manera que está jugando el Heat -que este viernes por la noche enfrenta a Chicago- desde la ausencia de Bosh. La emergencia de Josh Richardson, la llegada de Joe Johnson y la mayor tenencia del balón en manos de Goran Dragic han cambiado la dinámica de lo que era antes de la primera mitad de la contienda y lo que es ahora.
"No estamos intentando reemplazar a Chris'', afirmó Dwyane Wade siempre diplomático, siempre buen compañero, aunque él mismo y un Hassan Whiteside con mayores responsabilidades bajo el aro han sido gestores del cambio que impulsa una mentalidad más agresiva, más veloz. "No se puede reemplazar a Chris''.
Una frase así, como la de Wade, sería oportuna si Bosh estuviera ciento por ciento listo, pero creo que su regreso solo contribuiría a aminorar la marcha de Miami, a distorsionar una rotación que parece haber encontrado rumbo. Primero, que los médicos y el equipo digan la última palabra, luego ya habrá tiempo para otras cábalas.
Por ahora solo aplaudamos que la vida de Bosh no corre peligro.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2016, 3:09 p. m. with the headline "Miami no puede tomar a la ligera el regreso de Chris Bosh."