NBA

Miami enfrenta a unos Lakers empantanados por la grandeza de Kobe Bryant

KOBE BRYANT es marcado por Dwyane Wade en un choque celebrado el 10 de febrero del 2013 en Miami.
KOBE BRYANT es marcado por Dwyane Wade en un choque celebrado el 10 de febrero del 2013 en Miami. Miami Herald Staff

Esta era la oportunidad perfecta para bordar un elogio de Kobe Bryant. Después de todo, no se le dice adiós por última vez -al menos en su vida deportiva- a uno de los mejores de todos los tiempos, un empedernido ganador que deja una vara alta en la NBA y que, andando el tiempo, entrará de primera boleta al Salón de la Fama del Básquetbol.

Resulta penoso, sin embargo, el ruinoso estado de los Lakers que este miércoles en la noche reciben a Miami en el Staples Center y han sido víctimas, en parte, de la enconada permanencia de un Bryant que se convirtió en un espantador de estrellas y ha empantanado el presente de la franquicia.

(Presione aquí para ver conferencia de prensa de Kobe Bryant)

“Nadie quiere jugar a su lado’’, comentan los evaluadores de talento. “Nadie quiere ser blanco de sus críticas’’. Y se da por sentado que el renacimiento, de haberlo, solo sería posible una vez que Bryant se haya marchado de Los Angeles y los jerarcas de la organización tengan las manos libres para mirar sin lastres al futuro.

Tomen por ejemplo, la última derrota de los Lakers 123-75 el lunes en Utah, empatando la peor de la historia del equipo y de la carrera de Bryant, un partido para vomitar y olvidar, si uno es fanático de la franquicia dorada y púrpura.

¿Qué hace el coach Byron Scott? Echarles en cara a los jóvenes jugadores del equipo que jamás serán como Bryant, que nunca podrán alcanzar la gloria de Bryant, y que nadie hizo el esfuerzo de Bryant…siempre Bryant, único Bryant, como si el resto no existiera y quedase -cosa cierta- reducida a una comparsa vergonzante.

Scott, quien bebió de las mieles del éxito al lado de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, se encuentra en una trampa: la de saber que nada va a cambiar hasta que se vaya su estrella, pero consciente de que no puede rozarlo ni con el pétalo de una crítica, aunque sea responsable de una defensa inarticulada y un ataque lento y sin ideas. Entonces, ¿a quienes culpar del fracaso? A los jóvenes.

Los Lakers, que fueron el orgullo de la NBA bajo la égida de Pat Riley, hoy son el enfermo de la liga, una entidad que nadie quiere tocar por miedo al contagio. ¿Y Kobe? Bien, gracias, un homenaje y otra cosa mimosa. Lo ganó todo para Los Angeles y ahora lo cuesta todo. El solito.

Con por todos sus anillos y éxitos, Bryant nunca poseyó el atractivo humano de un Dwyane Wade, por ejemplo, quien fue factor fundamental en la pasantía de LeBron James en Miami y la más reciente adquisición de Joe Johnson. Wade comparte, seduce, no requiere las luces todo el tiempo. Ni siquiera ha sido el mejor pagado del Heat. Nunca.

La Black Mamba ganó y mucho con Shaquille O’ Neal, pero fue gracias a Phil Jackson, quien con su aire filosófico logró que convivieran los egos, mientras le fue posible. Incluso, en una segunda vuelta que volvió a terminar con sabor agridulce.

El tiempo, claro está, se ocupará de colocarlo todo en su lugar. Las tristezas de este momento pasarán a un segundo plano y cederán su lugar a los mejores recuerdos, con trofeo en mano y confetis en el cielo, pero hoy juro que quería hacer un elogio y me ha salido otra cosa.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de marzo de 2016, 5:39 p. m. with the headline "Miami enfrenta a unos Lakers empantanados por la grandeza de Kobe Bryant."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA