El Heat de Miami palpita con el inmenso corazón de Wade
La historia del basquetbol no se escribe mirando la hoja de estadísticas, se hace describiendo el esfuerzo, el sacrificio y por último el talento de sus protagonistas.
Nadie describe mejor todo eso que el escolta del Heat DWYANE Wade. Sí, con letras mayúsculas porque así fue su actuación ante los Hornets el viernes en el Juego 6 de la serie de primera ronda de postemporada.
Una vez más Wade resurgió como el Ave Fenix en el momento justo para ayudar a su equipo a forzar el Juego 7, precisamente cuando todos, todos, daban a su equipo por “muerto” en el sexto partido en Charlotte.
Es cierto que el esfuerzo colectivo de Miami fue espectacular, ante unos Hornets que se la pusieron muy difíciles, pero nadie como Wade para ilustrar la victoria 97-90 del Heat este viernes.
El escolta de Miami terminó con 23 puntos, dos más que Luol Deng gracias a sus ocho puntos finales incluyendo dos triples, que pusieron a Miami en posición de triunfo. Luego su tapón sobre Kemba Walker, a falta de 20 segundos, puso el último clavo en el ataúd de los Hornets, sobrepasando a Michael Jordan, allí presente, como el mejor escolta taponero de la historia con 159.
“Dwyane es un gran competidor y hace las jugadas que son necesarias para ganar”, dijo el entrenador del Heat Erik Spoelstra al final del encuentro. “Se siente más vivo cuando la competencia está en su punto más alto”.
Wade no había encestado un triple en el 2016, simplemente se los guardó para el viernes, dándole otra lección de basquetbol y de grandeza a esos que lo daban por acabado.
“Una vez hice ese primer disparo, mi confianza aumentó”, comentó D-Wade. “En este punto de mi carrera yo juego para momentos como el de esta noche [viernes]”.
Crédito para aquellos que pronosticaron Juego 7, y para Wade, quien dijo que esta serie sería “una pelea de perros”.
El domingo la cita es en el American Airlines Arena (1 p.m. TV: ABC. Radio: 98.3 FM en español) para decidir en el Juego 7 si a la siguiente ronda avanza el Heat o los Hornets.
No será fácil. Ganará el que, además de jugar bien, ponga sus corazones en la cancha. La ventaja de campo la tiene Miami y sus aficionados seguro que se dejarán la garganta para ayudar a su equipo a sacar esta dura serie adelante.
Para el Heat la actitud, intensidad, la agresividad y el orgullo serán clave. El talento ya lo tiene.
La participación de Josh Richardson está en duda por un estiramiento en el hombro izquierdo.
Miami sobrevivió en Charlotte, pero de nada le valdría su descomunal esfuerzo si este domingo no completa la faena, para ello tendrá que romper su tupido enjambre defensivo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2016, 7:34 p. m. with the headline "El Heat de Miami palpita con el inmenso corazón de Wade."