NBA

Miami obligado a reducir la chapucería con el balón para avanzar en los playoffs

GORAN DRAGIC conduce la pelota en el segundo juego de la serie de playoffs entre Miami y Toronto el de mayo del 2016.
GORAN DRAGIC conduce la pelota en el segundo juego de la serie de playoffs entre Miami y Toronto el de mayo del 2016. Getty Images

Todo depende como se mire. Para algunos Miami avanzó de manera tenaz a la segunda ronda de playoffs al superar a Charlotte e hizo lo correspondiente al regresar de Canadá con un triunfo entre sus manos.

Otros reconocerían que el Heat está jugando con fuego al mostrar un básquetbol algo chapucero y errático que les permitió a los Hornets llevarlos al límite de siete encuentros y a los Raptors arrebatarles un triunfo.

Más allá de cualquiera de estas dos posiciones, cuando Miami salga a la cancha de la Arena American Airlines este sábado (5:00 pm) para el tercer juego contra Toronto, deberá dejar atrás uno de los peores vicios que existe en la NBA: las pérdidas de balones.

"Sentimos que pudimos haber ganado este juego'', comentó al final del segundo juego Goran Dragic, quien recibió ocho puntos de sutura en el labio al recibir un golpe de DeMar DeRozan y que este viernes cumple 30 años. "Esto deja un mal sabor en nuestra boca''.

Las 21 pérdidas de balones el jueves en la noche se tradujeron en 24 puntos generosamente regalados a su oponente por el Heat, que tampoco supo controlar una ventaja en el cuarto período y dejó escapar la casi certeza de colocar la serie 2-0.

Miami ha conducido la pelota por los peores caminos y con manos temblorosas al punto que en los dos primeros choques de la serie en Canadá suman ya 41 los balones escapados o cedidos.

Quitando los dos encuentros iniciales ganados a Charlotte, en los siete siguientes el Heat ha perdido 109 balones, fijando una peligrosa tendencia que no parece tener solución ni en las victorias ni en las derrotas.

"Toronto es un buen equipo, un equipo que te saca de paso'', apuntó el coach de Miami, Erik Spoelstra. "Protegen la pintura, son rápidos. No podemos regalarles nada. Debemos hacer un ajuste cuanto antes''.

El principal ajuste, sin embargo, no puede ser otro que proteger mejor el balón, impedir que la presión del oponente lo haga salirse de su ruta hacia el aro, porque no se trata de que los Raptors hayan fijado algún tipo de filosofía ofensiva, sino que se están beneficiando, como aves de rapiña, de los restos del mal juego del Heat.

Si Miami estuvo al borde de la eliminación frente a Charlotte y ahora contempla la serie contra los canadienses igualada 1-1 no es tanto por el juego rutilante de sus estrellas -de haberlas-, sino por los propios obstáculos autoimpuestos por Wade, Dragic, Whiteside y compañía, los cuales, por cierto, suman 19 de las 41 pelotas pérdidas en Toronto.

"Algunas de esas pérdidas han sido tontas, muy tontas'', reconoció Dragic. "Tal vez no estuvimos suficientemente enfocados. Si hubiéramos reducido esas pérdidas habríamos tenido más posesiones. Es bueno que ganamos uno, pero debemos haber ganado los dos''.

Que bueno, al menos están conscientes del problema.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2016, 0:02 p. m. with the headline "Miami obligado a reducir la chapucería con el balón para avanzar en los playoffs."

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