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Bocón y ofensivo, ese gigante dice que no le importa nada, ni enfrentar al campeón de la UFC en Nueva York

DANIEL CORMIER enfrenta a Derrick Lewis este 3 de noviembre en Nueva York.
DANIEL CORMIER enfrenta a Derrick Lewis este 3 de noviembre en Nueva York.

Derrick Lewis se ha puesto la capa de antihéroe. Este gigante de Texas nos quiere hacer creer que no le importa el título mundial, ni que su rival se llame Daniel Cormier y sea uno de los grandes de todos los tiempos, ni que el combate tenga lugar en un sitio tan reverenciado como el Madison Square Garden.

Cuesta trabajo creerle. Dentro de sus bravoconerías algo sí parece sonar verdadero. Lewis (21-5, 1 NC) pelea por su familia, única y exclusivamente por su familia y por ese $1 millón que ganará este sábado por subirse al octágono contra un hombre que ostenta fajas de manera simultánea en las divisiones ligero pesada y máxima.

Hace unos meses atrás nada hacía presagiar este encuentro. Cormier (21-1, 1 NC) había vencido de manera categórica a Stipe Miocic y elevado su nombre a la conversación entre los mejores históricos de la UFC. Se le advertía un invierno tranquilo, quizá una bolsa jugasa frente a Brock Lesnar.

Sin embargo, entre la ausencia prolongada de Jones y la emergencia de Cormier como titular en dos pesos, la figura rocosa de Lewis se fue abriendo paso entre los mastodontes con nueve triunfos en sus últimas 10 presentaciones, algunos de ellos ante verdaderos contendores de nivel como Alexander Volkov y Francis Ngannou.

Lewis se ganó el derecho de retar al campeón y aquí está en el Garden, donde mismo ganaron Alí y Tyson, en apenas la tercera visita de la UFC a este venerado recinto, siguiendo los pasos de Georges ST-Pierre y Conor McGregor.

¿Y dice que no le dedica un pensamiento? ¿Que la noche del sábado en Nueva York será como otra cualquiera? ¿Que le importa un bledo que su oponente se llame Daniel y sea el campeón? A otro con ese cuento, aunque la historia de Lewis bien vale un guion de Hollywood.

Siempre metido en problemas, pasó tres años en una prisión tras verse involucrado en una bronca, violó los términos de su libertad condicional y solo las Artes Marciales Mixtas le salvaron de un casi seguro desastre en su vida.


En el papel y en lo que reflejan las apuestas de 7-1, Cormier es el gran favorito. Su triunfo sobre Miocic le granjeó el respeto de expertos y aficionados, y sus habilidades ya sea en el striking o en el piso hacen de él uno de los guerreros más completos en los últimos tiempos.

Pero el fantasma de la sorpresa asoma levemente. A un hombre que no le importe perder, tampoco debe preocuparle en extremo ganar. Lewis va sin presión o da a entender que la presión no existe en su caso. Cormier no puede dormirse en los laureles.

Y los suyos son muchos.

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