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Castigos a implicados en gran trifulca de la UFC son un chiste. Se pierde preciosa oportunidad

Un pequeño toque en la mano, así deben haber sentido Khabib Nurmagomedov y Conor McGregor las suspesiones por aquella trifulca de la UFC 229 que eclipsó la pelea entre dos de los mejores guerreros en las Artes Marciales Mixtas.

La Comisión Atlética de Nevada los suspendió a ambos por su participación en aquella bronca de octubre del 2018 que se fue de las manos y terminó siendo una vergüenza para aquellos que aman el deporte en su estado puro, más allá de la venta morbosa como herramienta promocional.

Nurmagomedov fue suspendido por nueve meses y penalizado con $500,000 de su bolsa de $2 millones, pero podría volver a combatir tan pronto como julio, porque la medida tiene carácter retroactivo. Y si participa en un programa contra el abuso, regresaría mucho antes.

Por su parte, McGregos recibió un castigo de seis meses de suspensión y $50,000 de su bolsa, y estaría en pie de guerra en abril, lo que deja entrever que una revancha entre ambos no estaría muy lejos en el tiempo. Aquí no pierde nadie.

Ciertamente, Nurmagomedov lleva la peor parte, porque fue el que más contribuyó –dejándose provocar, sin duda- al caos de aquella olvidable noche de octubre en Las Vegas, pero McGregor y su equipo también llevan lo suyo en el apartado de la responsabilidad.

Después de todo, fue McGregor quien más creo diferencias e incitó al renacer de los instintos más bajos y oscuros en medio de una situación volátil antes del encuentro. En un programa repleto de combustible el irlandés arrimó la llama con sus constantes insultos a Nurmagomedov.

Pero habrá segunda parte. Sí señor. Tiene que haberla cuando aquella primera entrega generó la cosecha de Pago Por Ver más alta en la historia del circuito de Artes Marciales Mixtas. Si ambos vendieron bien aquel combate, una revancha no necesita un minuto de promoción: se vende sola.

Basta tomar el pulso de los corrillos donde los aficionados vocean sus opiniones. Todos quieren ver McGregor-Nurmagomedov 2, porque promete mucho más que una pelea en el octágono, promete ese misterio morboso que recuerda tanto aquella mordida de Mike Tyson a Evander Holyfield.

Quizá no sea de inmediato, pero ese choque viene de todas, todas. La Comisión Atlética de Nevada se ha encargado de que sea así y ha perdido una preciosa oportunidad de enviar un mensaje más fuerte a todos los implicados.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2019, 4:27 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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