Romero promete regresar más fuerte que nunca, aunque White dice que este fue su último chance titular
Cuando le dijeron lo que Dana White había dicho, Yoel Romero se volvió más desafiante que nunca. El presidente de la UFC repitió en varias ocasiones que el cubano acababa de malgastar su última oportunidad para convertirse en campeón del mundo.
Romero lo pensó un momento y respondió a los periodistas: “ahora voy a pelear más que nunca. Yo soy un guerrero, yo vengo a pelear. Esto es lo que me da vida. Amo mucho el deporte y el combate, por eso me da pena que los aficionados hayan visto lo que sucedió esta noche’’.
Mientras el presidente de la UFC minimizaba todo lo relacionado con Romero y ensalzaba la figura de Israel Adesanya, quedaba clara por dónde se decantaba la promoción y el circuito de Artes Marciales Mixtas que tanto ha invertido en el campeón mediano.
De hecho, White dedicó gran parte de la conferencia de prensa final a vender un futuro choque entre Adesanya y Paulo Costa, otro que sufrió los embates de un choque contra el cubano y recién acaba de superar sus lesiones de aquel encuentro.
“Ellos serán dos salvajes que se darán con todo’’, explicó White. “Paulo sí vendrá de frente, vendrá a caerle a golpes y a destruir a Adesanya, y este va a responder acorde a esa agresión. ¿Quién no quiere ver esta pelea?’’.
Todo el discurso de promoción del futuro combate resultó un intento de enterrar el recién terminado que ciertamente fue muy pobre en acción, pero donde la culpa debe ser repartida entre ambos protagonistas y especialmente en un Adesanya que se dedicó a moverse fuera de la zona de impacto del antillano.
White recordó que Romero no merecía esta oportunidad de ir por una faja del orbe, que esto jamás habría sucedido si Costa no se hubiera lesionado y varios argumentos más para enterrar el fiasco que involucraba al campeón que ahora ya no es visto como esa figura prometedora e infalible.
Pareció como si White temiera que toda la inversión en promover a Adesanya pendiera de un hilo, porque si Romero pudo haber hecho algo más, el campeón se dedicó a recorrer las esquinas del octágono sin hacer el menor intento -salgo algunas patadas ocasionales- por comprometerse en el ataque.
Las palabras de White, sin embargo, solo sirvieron para alimentar el fuego interior de Romero, quien prometió volver más fuerte que nunca y seguir combatiendo al menos una década más.
“Ahora quiero pelear con más fuerza, más que nunca’’, enfatizó Romero. “Si acabo de pelear con el supuesto sucesor de Anderson Silva que le ganó a Robert Whittaker porque ya no era el mismo. Había sufrido en las batallas conmigo. Respeto para Robert, se paraba a pelear conmigo’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de marzo de 2020, 3:22 p. m..