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Piloto cubano endereza el rumbo y cumple una gran carrera en Miami

Cuando se interrumpió la temporada de NASCAR por el coronavirus, en marzo pasado, Aric Almirola se encontraba en séptimo lugar. En las siete carreras siguientes, tras reanudarse la serie en mayo anterior, el piloto el cubanoamericano perdió el paso y solo deseaba enderezar el rumbo. Y eso ocurrió en Miami, la noche del domingo 14 de junio.

En una gran actuación en su Mustang de la escudería Hass Steward Racing, Almirola estaba en décimo lugar, pero remontó posiciones y se metió entre los Top-5, detrás del vencedor Denny Hamlin (Toyota), y de Chase Elliot (Chevrolet), Ryan Blaney (Ford) y Tyler Reddick (Chevrolet).

El mexicano Daniel Suárez, quien junto con Almirola son los únicos latinos que corren en NASCAR, se ubicó en el puesto 31 luego de haber largado en último lugar entre 40 corredores en el Autódromo Internacional de Homestead-Miami, que celebraba el 25 aniversario de su fundación.

“Tuvimos un buen comienzo de temporada y estábamos en el séptimo puesto de la clasificación general de pilotos cuando se interrumpió la temporada por el COVID-19”, comentó Almirola. “Cuando volvió la serie, en mayo, tuvimos algunos problemas que nos impidieron ubicarnos mejor y solo esperábamos dar un giro positivo, con algunos Top-5 o Top-10 para estar en la pelea por los playoffs”.

Y eso lo consiguió Almirola el domingo en Miami, en una carrera complicada, que fue demorada varias horas por la lluvia y rayos y truenos.

Al final del día las cosas se compusieron y consiguió su primera ubicación entre los Top-5 en lo que va del año. Ahora solo debe mantener el paso y repetir esa actuación, el próximo domingo en el Autódromo de Talladega, en Alabama.

“Correr en Miami tenía mucho significado para mí”, explicó Almirola. “Por primera vez después que se cancelaron todas las actividades por la pandemia se permitió el ingreso de invitados en la tribuna, estaban 1,000 miembros de la Base Aérea de Homestead. Yo nací en una base aérea en Florida y estoy muy orgulloso que mi padre es un servidor de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Y fue muy especial para mi, y tenía ganas de brindar un espectáculo”.

En efecto, su padre Ralph Jr. llegó a Estados Unidos en 1966 en los Vuelos de la Libertad, cuando solo tenía cuatro años de edad, y luego se enrolaría a las Fuerzas Aéreas. Precisamente, en la Eglin Air Force Base, en Fort Walton Beach, Florida, el 14 de marzo de 1984, nació Aric.

Pese a no haber nacido en Miami, Almirola siente una profunda conexión con el área de Miami y con los aficionados latinos.

“Me siento latino, son mis constumbres, mi cultura y mi identidad y por eso correr en Miami es una motivación para mí”, dijo Almirola.

“Desde que llego al aeropuerto siento como mío el calor y la humedad en el aire, y el olor a buena comida cubana. Todo eso me hace sentir como en casa. Siempre que estoy por aquí me doy un salto por la Calle Ocho para sentir el ambiente, para comer algo rico cubano, porque en Carolina del Norte, donde vivo, no hay nada de eso”.

Como para todos los deportistas, no ha sido fácil para Almirola adaptarse a la nueva realidad, que ha sido bautizada como la nueva normalidad.

“En realidad no es una nueva normalidad, porque lo que estamos viviendo no es normal”, comentó el piloto. “Como todos mis compañeros en la serie tratamos de adaptarnos a la situación, hacemos los ajustes convenientes, pero cada día es diferente y no es fácil”.

Almirola siente una gran satisfacción por el hecho de conducir un Mustang, uno de los carros de músculo clásicos en el mundo automotriz.

“Estoy encantado en conducir un Mustang, un vehículo que yo adoraba desde niño cuando lo veía pasar por las calles de Tampa, donde creci”, recordó Almirola. “Todo joven sueña manejar un Mustang alguna vez en la vida y para mí es el carro ideal para mi temperamento, que siempre corro para ganar y no para ser únicamente parte del espectáculo”.

En agosto del 2017, Almirola viajó a Cuba para filmar el documental El Corredor, producido por FoxSports. Era la primera vez que viajaba a la Isla y es el único de su familia emigrante que lo ha hecho.

“Fue una experiencia inolvidable, estuve en La Habana y en Pinar del Río, donde están todos los Almirola”, confesó el piloto. “Me hicieron sentir que soy uno de ellos y hasta ahora mantengo comunicación vía internet. Ahora mi sueño es volver allá con mis dos hijos para que conozcan a la familia. Lo haré cuando pase toda esta tormenta, porque en estos momentos estoy muy ocupado y allá ellos también”.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de junio de 2020, 0:30 a. m..

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