Masvidal y McGregor están molestos y quieren irse. La UFC tiene la solución: que peleen de una vez
La saga de Jorge Masvidal parece consumir el fin de la primavera e invadir el verano con una fuerza tremenda. El retiro de Conor McGregor resulta una fuente inagotable de debate. La UFC se hace, al menos esa es la sensación que se quiere dar, de la vista gorda ante los problemas que presentan ambos guerreros. ¿Qué se puede hacer para rescatarlos del alejamiento?
Pónganlos en la jaula frente a frente. Sacando una revancha entre McGregor y Khabib Nurmagomedov y quizá Jon Jones contra Francis Ngannou, no existe un combate tan emocionante y esperado como el del “Notoriu’’‘ ante el “Gamebreed’’ de Miami. Los fanáticos lo vienen pidiendo desde hace rato, mientras Dana White se tapa los oídos.
El presidente de la UFC sabe en su fuero interno que un enfrentamiento entre Masvidal y McGregor sería un maná financiero y deportivo para su circuito de artes marciales mixtas, pero se resiste a satisfacer el reclamo del público por temor a echar a perder la megapelea entre el irlandés y el ruso, siempre y cuando derrote en septiembre a Justin Gaethje.
Pero un encuentro Masvidal vs. McGregor tiene todo el sentido del mundo y mataría, para usar el lenguaje popular, dos pájaros de un tiro: la insatisfacción económica del primero y el aburrimiento competitivo del segundo. Solo se necesitan imaginación y deseo para hacer que esto ocurra.
¿De qué se queja Masvidal? De acuerdo con sus palabras, la UFC le estaría pagando lo mismo o menos que ganó frente a Nate Díaz para medirse al campeón de las 170 libras, Kamaru Usman. Un choque contra McGregor sería tan grande en lo financiero que le permitiría a White -eso es lo que uno creería- aumentar el monto de salario al cubanoamericano.
Masvidal se ha enzarzado en una batalla de redes sociales contra White y la UFC, al punto de llegar a pedir la liberación de sus compromisos ante lo que consideró una falta de aprecio. Sin duda, su posición puede ser entendible, pero el guerrero corre el riesgo de quedar a un lado, como sin duda está sucediendo ahora mismo en que su lugar fue ocupado por Gilbert Burns.
Por su parte, McGregor anunció su tercer retiro por considerar que nada le interesaba, que no estaba dispuesto a esperar por el ganador entre Nurmagomedov y Gaethje para un posible encuentro en diciembre. Notorius también ha tenidos sus encontronazos con White.
Ahora que la Fight Island es real, que existe en la costa de Abu Dhabi y se han anunciado varias carteleras, ¿por qué no aprovechar el momento y concertar el choque entre ambos? Si esta pelea se anunciara hoy mismo, el nivel de interés se dispararía a niveles enormes. La misma novela de las evoluciones y desavenencias de McGregor y Masvidal con la UFC serviría de plataforma de lanzamiento a una maquinaria de vendas formidable. Con el dinero de los petrodólares de telón de fondo, nada sería imposible.
La UFC y White pueden asumir la pose de duros con ellos, habla públicamente de que la vida sigue igual, pero en el fondo no sería lo mismo sin Masvidal, sin McGregor, sin Jones, e incluso sin Henry Cejudo. Hasta la invencible Amanda Nunes anunció por ahí que piensa seriamente en retirarse.
Ciertamente, ESPN le paga una buena suma a la UFC por sus veladas, pero a cambio necesita buenos ratings de teleaudiencia para vender sus comerciales. En algún momento, alguien tendría que decirle a White que las estrellas son importantes, no imprescindibles, pero sí necesarias para impulsar el producto.
Y ahora que la Fight Island está aquí, por qué no dejar a un lado los egos y hacer que fluya el negocio y el deporte. Convencido estoy: si White hace lo mismo que logró con Masvidal y Díaz en Nueva York y se inventa un cinturón sin poder real en los rankings, pero sí en la imaginación de los aficionados, todo el mundo quedaría contento.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2020, 8:32 a. m..