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Nueve veces pidió parar y nueve veces lo ignoraron en la UFC. ¿Hasta cuándo basta es suficiente?

¿Hasta cuándo basta es suficiente? La pregunta puede parecer retórica, pero cuando viene revestida de sangre, sudor y casi lágrimas resulta válida, como sucedió en la última velada de la UFC en Las Vegas cuando chocaron Max Rohskopf y Austin Hubbard.

Nueve veces Rohskopf le indicó a su esquina que no estaba en condiciones de continuar en el combate y nueve veces su entrenador Robert Drysdale se negó a reconocer el pedido de ayuda del guerrero, quien entonces acudió a un ejecutivo de la Comisión Atlética de Nevada (NSAC por sus siglas en inglés) para que detuviera las acciones.

Ahora, la NSAC emprenderá una investigación para determinar si hubo mala práctica en las acciones de la esquina de Rohskopf, quien había aceptado el combate con cinco días de anticipación y hacía su debut en la UFC, luego de cinco presentaciones profesionales.

“Eso es algo que investigaremos’’ indicó a ESPN el director ejecutivo de la NSAC, Bob Bennett. “Podríamos querer tomar medidas disciplinarias sobre ellos. No parece que estuvieran cuidando a un peleador. Obviamente, él no quería salir [y pelear]’’

Ojalá que Rohskopf no quede con el estigma de otros tantos combatientes que pidieron en algún momento no salir al siguiente round porque su cuerpo o su espíritu les habían abandonado, porque lo que debe ser analizado aquí no es la actitud del muchacho sino la actuación de quien debe velar por su bienestar.

Por el momento, Drysdale, quien fuera en algún momento parte del establo de peleadores de la UFC, justifica su proceder con aquello de que estaba buscando una motivación extra de su pupilo para subir la cima emocional y deportiva que presentaba su oponente.

“Me mantengo firme con lo que hice’’ sentenció Drysdale. “Espero excelencia de la gente que entreno porque los amo. Él no estaba gravemente herido y sentí que necesitaba un empujón mental. Esperaría lo mismo de mi entrenador. Volveremos. Max es un campeón’’

Rohskopf inició muy bien el combate, pero en el segundo asalto Hubbar volteó el pulso de la acción y comenzó a hostigar con éxito a su rival, quien llegó bastante maltrecho física y mentalmente al descanso antes del tercer round, cuando se produjo el intercambio en la esquina.

Todavía se recuerda el momento en que Mark Breland lanzó la toalla por encima de los deseos del entrenador Jay Deas para evitar una masacre de Tyson Fury sobre Deontay Wilder en Las Vegas; pero en la esquina opuesta está el caso de Anthony Smith, quien recibió un castigo monumental a manos de Glover Teixeira en la Florida porque su equipo solo se atrevió a lanzar la toalla en el quinto round, cuando el mal ya estaba hecho.

De ahí que la pregunta cobre relevancia, aunque el implicado no lo pida ni lo diga: ¿Hasta cuándo basta es suficiente

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2020, 9:39 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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