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Con sangre cubana y mexicana, este guerrero desafía el tiempo en la UFC y sueña con un título mundial

Cuando llega el tiempo de pelea, Ricardo Lamas se divide en dos. La primera mitad de su campamento la realiza de manera solitaria en su gimnasio de Chicago, pero los puntos finales los suele dar en el MMA Masters de Miami con los maestros Daniel Valverde y César Carneiro.

Lamas sabe lo que es vivir a medio camino entre dos formas de entrenar, entre dos culturas, pero siempre en busca de la unidad óptima. Hijo de padre cubano y madre mexicana, por sus venas corre la sangre de un guerrero, de alguien que se ha mantenido en la élite de la UFC durante una década.

Este 29 de agosto, Lamas enfrenta a Ryan Hall en la UFC Fight Night 175. Será la oportunidad perfecta para ver a uno de los mejores y más longevos guerreros de las artes marciales mixtas. A sus 38 años, aún se considera joven para ser campeón del mundo.

¿Cómo te sientes para tu próxima pelea?

“Me siento muy bien. Estoy listo. Comencé mi campamento en Chicago, pero vine a MMA Master a terminar mi preparación con todos los monstruos que están aquí. Es algo que suelo hacer muchas veces’’.

¿Por qué divides el campamento entre dos ciudades?

“Para mí es necesario. Para mí es preciso estar un tiempo solo antes de la pelea para concentrarme ciento por ciento en la pelea, en mi oponente y para no pensar en nada más, ni en mi negocio, mi gimnasio, ni la familia. La soledad me hace enfocarme en la pelea. Luego en MMA Masters vengo a dar los puntos finales de la preparación’’.

¿Sientes presión para este combate o es algo natural?

“Hay presión para cada pelea. En cada pelea uno debe entrenar muchísimo, sacrificar demasiadas cosas. Mi oponente es muy peligroso, sobre todo en el piso con el jiu-jitsu, pero aquí tengo al profesor Daniel Valverde en mi esquina y estaré listo’’.

¿Qué te motiva a seguir peleando a esta altura de tu carrera?

“Pelear es algo con lo cual nací. Soy un guerrero desde la infancia. Crecí con seis hermanos mayores en casa y siempre estaba peleando con ellos por la comida, por el control remoto de la televisión. Pelear me viene como algo natural’’.

¿Cómo evocas tu crecimiento en una familia tan multicultural?

“Siempre he estado cercano con mis hermanos, con mi padre. Somos una familia unida. Mis hermanos son mis mejores amigos. Mis padres me han apoyado en todo en la vida. Al principio mi papá no estaba muy contento con mis peleas, pero ahora es m principal fanático’’.

¿Qué comían más, arroz con frijoles o tacos?

“Las dos cosas. Arroz con frijoles el viernes y tacos el sábado’’.

¿Estás contento con lo que has logrado?

“Lo único que me falta es el cinturón. Ese es mi sueño mayor, lo que quería alcanzar. Siempre quise ser un campeón mundial. Tengo 38 años y algunos me ven como un dinosaurio, pero me siento joven y tengo tiempo para conquistar un título. Voy a seguir luchando por ese sueño’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de agosto de 2020, 9:21 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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