Jon Jones vs. la UFC, una batalla amarga antes de la guerra contra Francis Ngannou. ¿Quién ganará?
Al aire libre, para que todos la vean y opinen, así va la polémica entre Jon Jones y la UFC por el tema del salario ante una potencial mega pelea contra el recién coronado campeón del peso completo Francis Ngannou. La discusión ha sido tan fuerte y prolongada que solo el combate mismo podría superarla.
De un lado, Jones, uno de los mejores artistas marciales de todos los tiempos, pide un salario que supere los $10 millones, algo que nunca antes se ha visto en la empresa, porque afirma que el riesgo de medirse a una verdadera bestia humana como Ngannou así lo ameritan.
La UFC y su presidente Dana White, por otra parte, amenazan con sacar la pelea del radar de Jones y tomar la ruta de Derrick Lewis, quien ya venció en una ocasión a Ngannou y que, sin duda, también sería un compromiso apreciado por los expertos y aficionados.
Pero nada supera en estos momentos una cita entre Ngannou, todavía fresco de su triunfo sobre el exrey Stipe Miocic, y Jones, quien dominara la división ligero pesada durante una década con un yugo de hierro. La demanda porque estos dos gigantes se enfrenten es mayor que nunca.
Con la UFC y White, sin embargo, nada resulta fácil. Negocian a su modo y con palancas de fuerza, sin dejarse intimidar por nada ni por nadie, ni aunque seas Jon Jones. La entidad es un monopolio que triunfa por producir las peleas que los fanáticos desean ver -a diferencia del boxeo-, pero que controla el tema de las finanzas con precisión y al detalle.
De manera reiterada, Jones insiste en que le han pagado por debajo de lo que realmente genera y merece, que se han aprovechado de él y que sus ingresos palidecen comparados con los de otros campeones, como pueden ser los casos de Anthony Joshua o Tyson Fury.
Jones quizá cometió varios errores en su pulseada con quienes pagan sus salarios: lo ha hecho todo público y desde hace tiempo, dejó vacante el título de las 205 libras y perdió con ello su capacidad de maniobra, y tal vez tiene una visión de sí mismo exagerada.
No es lo mismo negociar de campeón a campeón que de retador a campeón, pero Jones puede haber encontrado a su mejor aliado durante este proceso en la persona que menos esperaba: el propio Ngannou que está respaldando sus pedidos de mejoras monetarias.
El africano sabe que mientras más le paguen a Jones, más le pagarán a él. La pelea del dinero no está en Lewis ni en ningún otro oponente en el ranking de los pesados, sino en el hombre más reconocible de la UFC, el que muchos consideran el alfa y omega de la empresa en términos de batalla.
Todo apunta a que esta escaramuza durará todavía un buen tiempo. Ya se sabrá si Jones mantiene su posición de fuerza y doblega a sus empleadores, o si White logra que se dé el combate sin tener que hundir mucho la mano en los caudales de las tres letras que representa.
Si la pelea real es tan buena como esta en redes sociales, el dinero que pide Jones se dará por bien gastado.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2021, 8:11 a. m..