Anderson Silva vs. Julio César Chávez Jr., esto bordea lo criminal y alguien debería ir preso
Esto toca casi lo criminal. La noticia de que Anderson Silva enfrentará el 19 de junio en México a Julio César Chávez Jr. no debe provocarle una sonrisa a nadie que realmente ame los deportes de combate y mucho más al boxeo, disciplina donde tendrá lugar este choque.
Increíblemente, no se trata de una exhibición, sino de una pelea sancionada por algún organismo en la capital azteca, como parte de una cartelera de Pago Por Ver protagonizada por Julio César Chávez Sr. contra Héctor Camacho Jr. Una cosa es la nostalgia y otra la estupidez.
¿Quién ganará cuando se levante la mano al final de la campana? Ninguno de los dos. Alguna plata habrán hecho, porque el morbo vende y las extravagancias -como el caso de Jake Paulo y Ben Askren- están a la orden del día, pero en realidad aquí nada sirve de nada.
Para Silva resulta una humillación. Que uno de los más grandes artistas marciales haya aceptado pelear de “verdad’’ contra alguien disminuido como el hijo de la leyenda dice dos cosas: o la “araña” está en problemas económicos, algo que no creo, o le cuesta mucho decirle adiós a los reflectores.
Dana White, presidente de la UFC, lamentó mucho haberle concedido una pelea final a Silva ante Uriah Hall. Muy mal se le vio al ícono sudamericano, muy lejano de sus tiempos de gloria y no por gusto en sus últimas peleas exhibe balances de 1-7 con una no decisión. Alguna vez fue rey indiscutido y al menos su legado principal quedará guardado para la historia.
Ya tras la derrota ante Hall había pronosticado que sus días como guerrero no habían terminado y ahora se cumplen las peores expectativas. Como boxeador tiene un récord de 1-1, pero es una sombra de lo que fue, un espíritu que arrastra un cuerpo al que le cuesta reaccionar ante los embates de los oponentes.
Del otro lado, tampoco hay mucho que decir, al menos bueno. A Chávez Jr. siempre lo he defendido desde el punto de vista del peleador. Creo sinceramente que tenía herramientas, sino para ser un gran campeón, al menos para continuar de manera digna el legado de su padre.
Pero él ha sido su peor enemigo y no vale la pena enumerar sus faltas, pero sí recordar que en sus últimos cinco eventos va con dos victorias y tres derrotas: perdió por decisión ante Saúl “Canelo’’ Álvarez en el 2017, abandonó ante Daniel Jacobs y cayó por decisión frente a Mario Cazares.
Chávez Jr. debería estar buscando una pelea de verdad, ante un boxeador real que le permita relanzar su carrera, si es que algo queda, y no perseguir a un veterano que ya vio pasar sus mejores tiempos y se ofrece al público como una sombra lejana. Un triunfo aquí no levantaría en nada sus enteros. Una derrota, y el abucheo debería ser ensordecedor.
Desgraciadamente, el boxeo de estos tiempos está marcado por la ausencia de buenas peleas, y los mejores rehuyen a los mejores, mientras las “exhibiciones’’ y combates entre guerreros de distintas disciplinas -los llamados crossovers- se reproducen como la mala yerba.
Si esta pelea fuera una exhibición, pues vaya y venga, pero que sea real, a 10 asaltos en las 180 libras...¿Quién permite esto? Alguien aquí debería ir preso.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2021, 3:35 p. m..