Cine: Ilusión, dormir bajo el póster de ‘Annie Hall’
Ilusión es la historia de ese soñador que muchos llevamos dentro. Detrás está el español Daniel Castro, que con gracia y desenfado toca un tema muy serio, casi de vida o muerte para un artista: mantenerse fiel a sus sueños, a la ilusión, por encima de la incomprensión y el rechazo.
Daniel –el personaje– anda en busca de dinero para su filme musical sobre el posfranquismo y la época de la Transición, los años de la ilusión, y claro, no lo encuentra. ¿A quién le importa eso hoy? Pero el perseverante cineasta se niega a vender su alma, en una ocupación que tiene la eterna posibilidad de traicionarse a sí mismo. Obsesionado, tiene una voz como tono de celular: “Españoles, Franco ha muerto”, y suelta sus pequeñas diatribas estéticas directamente a la cámara, en una especie de carta hablada que dedica a Michael Haneke: “Es usted un amargado, un aguafiestas”, le dice, por convicción.
Daniel Castro es un artista multifacético e independiente, que bebe en el espíritu de un joven Woody Allen, que escribe, compone las canciones y también interpreta al personaje soñador, ingenuo, medio trastornado, álter ego del propio Castro, y de tantos otros. Y están también, en pequeños cameos, los cineastas David Trueba, Félix Viscarret y Víctor García León para rechazar al pobre infeliz con su historia de los Pactos de la Moncloa y para apoyar al soñador que hay detrás.
La escena con el amigo, una especie de mendigo que vive casi sin necesidades en mugrienta buhardilla madrileña, es traviesa e hilarante. Ese es otro que no ha caído en la tentación del consumismo y el comercialismo que alimentan la estupidez humana. Lo chistoso es que el propio Daniel tiene sus debilidades, no puede resistirse a las mieles de la fama, se hace entrevistas a sí mismo, en Cannes, y lleva un jersey con las siglas: USA.
“Este tipo está como una cabra”, dice su novia Sofía (Bárbara Santa-Cruz).
La cinta tiene una manera muy particular de contar la eterna historia del artista incomprendido, de esos locos soñadores que, como Daniel, podrían haber llegado a dormir en un parque, bajo un póster de Annie Hall. Pero este otro Daniel ha logrado realizar su ilusión particular, con esta ópera prima tan personal, pequeña pero iluminada.
No se pierda el corto Hotline, que acompaña al filme, otra de las “fantasías locas” del cineasta, quien se filma a sí mismo en reducido espacio, con un solo plano fijo, y mucha imaginación y osadía. •
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de mayo de 2015, 5:24 p. m. with the headline "Cine: Ilusión, dormir bajo el póster de ‘Annie Hall’."