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Exclusiva en casa de Walter Mercado: milagros, predicciones y la fórmula del ‘Mucho amor’

Walter Mercado dice Venezuela esta bajo un signo de ‘aprendizaje’

El astrólogo Walter Mercado explica por qué Capricornio, que es como un maestro, le esta ofreciendo una leccion a Venezuela
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El astrólogo Walter Mercado explica por qué Capricornio, que es como un maestro, le esta ofreciendo una leccion a Venezuela

Hace 50 años la ausencia de Camilo Sesto en el set de un programa de televisión en Puerto Rico le dio al mundo una estrella en ascenso que con el tiempo se convertiría en una constelación.

Walter Mercado, el astrólogo de las capas inefables, las manos en movimiento y las frases optimistas como “Mucho, mucho amor”, entró en escena para convertirse en un mito que hoy siguen miles de personas en Estados Unidos y Latinoamérica, que han consultado presidentes y artistas, y que la gente saluda en la calle como si fuera un familiar.

“Fue muy impactante. Empecé a hablar como un robot: ‘Aries, hijos de Marte, guerreros... y noté que nadie respiraba. Había un silencio total y absoluto. Seguí recorriendo los signos y cuando llegué a Piscis, y dije: ‘Eres el mar, no hay límites para ti”, ya todos estaban maravillados”, recordó Mercado, sobre la presentación en el programa de Elín Ortiz, al que asistió para promocionar una obra de teatro que representaba en el Ateneo.

Su pasión por la astrología, que hasta entonces solo compartía con amigos a quienes les leía la palma de la mano, el horóscopo o el tarot, conquistó a la isla, los teléfonos comenzaron a caerse de tantas llamadas y el gerente del canal le ofreció a Mercado su propio programa.

“Ahí empezó una revolución. Tenía la obra teatral, la protagonización de una novela, llamada Una sombra, y el programa de televisión”, rememoró Mercado, que fue actor, bailarín, director de su propia academia de actuación y de su compañía artística, Caguana, con la que recorrió Puerto Rico llevando el arte por los diferentes pueblos.

“Hasta grabé un disco, cantando malísimo. Me he sacado del sistema todo lo que he querido hacer, pero me falta mucho aún”, dijo Mercado a el Nuevo Herald en su casa de Río Piedras, en Puerto Rico, rodeado de objetos que tienen un significado afectivo para él porque los ha traído de sus viajes o son regalos de personas que lo aprecian.

En agosto, el astrólogo recibirá varios homenajes durante la exposición Mucho, mucho amor, 50 años de Walter Mercado, que presenta el museo HistoryMiami. En esta se mostrarán fotografías y artículos personales, entre ellas 12 capas de su colección, de las casi 1,000 que llegó a poseer antes de que se le perdiera una maleta y que donara unas cuantas.

Criado en el campo, sus intereses espirituales y sus habilidades para predecir el futuro se despertaron temprano, “saboreando el saber del campesino, que utiliza mucho los astros.

“De niño nunca me gustó mirar para abajo, ver el fango y las cosas feas. Me gustaba mirar las estrellas”, afirmó Mercado, contando que llegó al mundo “haciendo escándalo”.

“Nací gordo, de nueve libras y medias, al amanecer. Tengo un poco de ascendente en Libra, que es lo que me da el impulso para atreverme”, dijo, indicando a su vez que era muy tímido, pero que su madre, una figura clave en su formación, le inyectó mucha fuerza para que se manifestara con libertad.

A los 10 años, dio sus primeros pasos en el mundo del entretenimiento interpretando “el boy de Tarzán” en la radio. Por la misma época empezó a dar consultas espirituales a los niños del pueblo, que pagaban una modesta cantidad que lo ayudaba a cubrir algunos gastos.

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La buena memoria

Hoy, vestido con una chaqueta de tela tornasolada, que le entalla la silueta, y en la cálida luz de una salita en el segundo piso de su casa, Mercado recita poesías demostrando la buena memoria que conserva de tanto entrenarla aprendiéndose libretos.

Como actor, representó obras de Shakespeare, de Lorca, de Benavente. Fue cientos de personajes: Trujillo, un espía ruso, el bailarín Nijinsky y Enrique VIII.

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Walter Mercado a los 15 años. Una de las fotografías que se expodrán en el HistoryMuseum de Miami a partir del 1 de agosto.

“Me llenaba la barriga con una almohada. En esa época era delgado como un hilo”, acotó Mercado, que es muy coqueto y nunca confiesa su edad.

“Tengo entre 50 años y la muerte”, bromeó. “Mi amigos me dan 50 y mis enemigos 98. Si es que tengo enemigos, a quienes les mando bendiciones”, añadió señalando el corazón, e indicando que “la juventud está aquí dentro.

“Yo miro con los ojos de un niño. Tengo esa alegria de vivir, de descubrir. Ahora voy más lento, pero tocando, oyendo, palpando”, explicó sobre su anclaje en el presente.

“No quiero saber el futuro. Quiero disfrutar el momento porque mañana ya no será igual”, expresó saboreando la taza de té que le prepararon su sobrina Ivonne y su colaborador de toda la vida, Willy Acosta.

Sin embargo, como reconoció en la entrevista, sus programas de televisión siempre versaron sobre los astros pero estuvieron vinculados con la realidad, con una efémeride, y por eso ahora ofrece sus predicciones:

“Este año Sagitario trae cambios terribles en la política”, exclamó sobre el signo que rige el 2019, que ha traído una fiscalización de los abusos a niños, y que vino a sacar las “sombras” de la Iglesia católica.

Capricornio, que es como un maestro, le ha traído una lección muy fuerte a Venezuela, continuó.

“La gente venezolana es adorable, pero había muchas personas que, como era la tierra petrolera, la cumbre del mundo, tenían cierto orgullo”, dijo al tiempo que recordó las palabras que dijo en la televisión venezolana cuando muchos se inclinaban a votar por Hugo Chávez.

“Piensen con la cabeza, razonen al votar. Este país puede ser una segunda Cuba o puede ser un país rico en flores, en petróleo, en todo”, alertó, recordando que Cuba, que visitó de niño, era para él un París que terminó convertido en una ruina.

Por otra parte, ve un rayo de esperanza para la política de Centro y Suramérica. “Ese fuego ya se está acabando. La Divinidad no puede permitir más matanzas de muchachos inocentes, que la ayuda de alimentos no pueda entrar a un país”, adelantó.

De Estados Unidos señaló la polarización, que marcará las elecciones del 2020. “Mucha gente me ha dicho que Trump ha levantado a América, que ha hecho cosas muy positivas con la economía. Pero el señor cada vez que habla es un desastre psicológico, moral y público”, señaló.


Asimismo, Mercado reconoció que no es ningún secreto que él es un demócrata, porque valora mucho “la libertad de expresión y del ser”.

En cuanto a Puerto Rico, que lo mantuvo en vilo los 12 días de manifestaciones que culminaron en la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, señaló que su gente sabe soportar momentos muy difíciles y reponerse de las adversidades. A la vez tiene la capacidad y la fortaleza cuando se enfrenta a una injusticia de levantar la voz, protestar, sin importar el sacrificio, añadió.

“Siento, como todos los puertorriqueños, que el período Rosselló-corrupción acabó y que hay la esperanza de que Puerto Rico se recupere totalmente, y con la lección aprendida, haremos una limpieza de líderes políticos para hacer un nuevo y mejor país”, anticipó.

Lecciones y milagros

Fluir con los cambios es uno de los consejos que da a sus seguidores y que se aplica a sí mismo. Por eso ha estado abierto a emprender búsquedas espirituales, que lo llevaron hasta la India.

“Estuve en el taoísmo, el sufismo, la cientología, probé todas las religiones y un día me cansé de buscar afuera. Hoy mi gurú está aquí adentro. Yo soy mi centro”, afirmó.

Esta estrategia, sin duda, lo llevó a superar los momentos difíciles que vivió cuando un contrato leonino lo puso en posición de no poder usar ni siquiera su nombre, menos hacer negocios con terceros. Esta situación, que para resolverse implicó muchos gastos en abogados, le causó un gran estrés. Como consecuencia, sufrió un infarto y tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital en Estados Unidos.

Para él resultó una experiencia de la que sacó una lección porque hasta las piedras en el camino pueden ofrecer una, dijo según su creencia.

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Walter Mercado en pleno desempeño de una de sus pasiones, el baile, que lo llevó a recorrer Puerto Rico con ‘Ritmo Ibérico’ HistoryMiami

Asimismo, precisó que su dios es el amor, porque mientras más amor da, más amor recibe.

Señaló además que la gente está ansiosa de un abrazo, sedienta de saber, porque está muy insegura del presente, por eso siempre ha usado la astrología como un medio de enviar mensajes positivos.

“Si puedo empujar a alguien a un futuro mejor, pues le digo: ‘Lánzate’. Ese tipo de empujón me ha ayudado con muchas personas”.

También ha sido testigo de varios milagros, y ha recibido la protección de San Martín de Porres, el santo al que suele rezar cuando está en dificultades. Una vez, de regreso de un ensayo, se le rompió el auto en medio de la carretera a la una de la madrugada. No había un alma, pero de repente apareció una persona, muy parecido físicamente al santo afroperuano, quien le dijo, casi por señas, que abriera el capó del auto.

La persona hizo su magia y el carro echó a andar. Segundos después, cuando Mercado trató de agradecerle, ya no había nadie por los alrededores.

“Lo recuerdo y se me aguan los ojos”, dijo Mercado, indicando que fue “un milagro palpable muy fuerte”.

Otra vez fue Mercado el que vio una energía oscura que lo arropó por completo mientras leía la carta natal de un ex presidente latinoamericano al que no quiere identificar.


“Me mandaron a buscar en una limosina con cortinas negras y me entraron por debajo del edificio. Cuando vi la carta natal de la persona le dije: ‘Si yo fuera usted, me iría de aquí porque lo que viene para usted no es bueno. Hay muchos enemigos gratuitos y pagados, así que salga lo antes posible”.

El mandatario no escuchó y tuvo un final trágico, dijo el astrólogo, que cree en el karma y recuerda “que lo que uno da es lo que recibe”.

Después de revolver el pasado, Mercado regresa a su presente, a la familia que lo arropa, a la conversación del día, a su interlocutora, a quien mira a los ojos como si estuviera una vez más en un estudio de televisión, y a la fórmula del “mucho amor”, que no deja de darle resultados.

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