Fallece en Nueva York, a los 88 años, la prestigiosa pianista cubana Ivette Hernández
El Centro Cultural Cubano de Nueva York anunció con gran tristeza el fallecimiento de Ivette Hernández, pianista clásica cubana de renombre internacional, a los 88 años de edad.
Niña prodigio, la artista comenzó a tocar el piano a los tres años en Guantánamo, su ciudad natal.
En 1945, con apenas 12 años, se presentó con la Orquesta Filarmónica de La Habana, interpretando Capriccio Brilliant, de Mendelssohn, bajo la dirección del director austriaco Erich Kleiber.
Hernández estudió con algunos de los pianistas más aclamados del mundo, tales como Claudio Arrau, Arthur Rubinstein, Marguerite Long, Sydney Foster, Tomás Andrade de Silva y Sophie Feuerman.
En París fue alumna de Marcel Ciampi.
En 1950, la pianista británica Harriet Cohen la premió con una de las tres medallas otorgadas a los jóvenes más destacados del año.
Entre sus múltiples reconocimientos sobresalen el Gran Premio de Música y Piano del Conservatorio de París, el primer premio en el Concurso Internacional de Piano Gottschalk 1970, de Nueva Orleans, y la medalla Ignacio Cervantes, que le otorgó el Centro Cultural Cubano de Nueva York en reconocimiento a su trayectoria, en el 2004.
Tras desilusionarse de la revolución cubana, en 1968, la artista y su esposo, el diplomático Armando J. Flórez Ibarra, desertaron en Madrid.
Luego de establecerse con sus hijos en España, la familia se trasladó a Estados Unidos, donde la pianista continuó actuando, dentro y fuera del país, y asesorando a estudiantes. También realizó grabaciones para la RCA Victor, en España, y para Eterna, en Alemania. Entre sus interpretaciones se destaca la danza Adiós, Cuba, de Ignacio Cervantes, que concluye la película Nadie escuchaba.
Ivette Hernández falleció el miércoles 26 de mayo, en Nueva York.
Le sobreviven sus hijos, Juan B. Comas y Sergio Flórez, su nuera Angelina Craig-Flórez y sus nietos Nicholas y Ana Flórez.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2021, 6:07 p. m..