La cantante Noelia revela el padecimiento que le diagnosticaron hace 15 años
Sin tapujos, y con el estilo directo que la caracteriza desde que se dio a conocer como figura pública hace más de dos décadas, la cantante puertorriqueña Noelia le reveló a sus miles de seguidores de las redes sociales un secreto que tenía guardado desde hacía años: su padecimiento de vitiligo.
“Hace 15 años que la vida me puso ante una de las pruebas más difíciles de mi existencia. Hace 15 años mi corazón caía en mil pedazos... al ver sucumbir mis sueños, mi trabajo, mis esfuerzos y mis ilusiones ante la peor canallada que una mujer puede sufrir”, escribió la artista de 41 años junto a una foto en su cuenta de Instagram, donde mostraba uno de sus codos despigmentado.
El vitiligo es una enfermedad que causa la pérdida de color de la piel. Las áreas descoloridas generalmente se agrandan con el tiempo. El estrés, la excesiva exposición al sol o un traumatismo en la piel figuran entre sus posibles causas.
En su texto conmovedor, la hija de la famosa cantante Yolandita Monge no solo confesó el diagnóstico que la acompaña desde hace más de una década, sino que especuló sobre algunas de las causas que le provocaron la enfermedad.
“Meses después de tantas lágrimas, tanto estrés y tanto sufrimiento mi cuerpo comenzó a pagar el precio del estrés y los nervios. Desarrollé con el pasar del tiempo una enfermedad en ciertas partes de mi piel [que] comenzaron a perder su color”, explicó.
Luego de consultar especialistas, la cantante, muy asustada, recibió la noticia de que su sistema inmunológico había desarrollado la enfermedad, precísamente, por causa del estrés.
“Al ver como mi padecimiento crecía, un día tuve oportunidad de compartir con alguien que positivamente enfrentaba la vida y le sacaba jugo a cada momento aún teniendo en frente de su destino [un] cáncer terminal (...) ¡Una guerrera!”, agregó Noelia, quien tras recibir esa lección de vida, llegó a la conclusión de que su diagnóstico era un mensaje de Dios.
“Yo creo que Dios algo hizo en mí porque comprendí que esas manchas en mi piel eran cicatrices de las pruebas y las lecciones que (...) puso para mí”, aseveró.
A partir de ese momento la cantante supo que su obligación era ser agradecida con la vida y feliz con los talentos que Dios le concedió.
“El vitiligo y yo ahora somos amigos. Hemos aprendido a convivir juntos, una mancha más una mancha menos no me hace menos ante los ojos de Dios y el universo”, finalizó.