El Ballet Cubano Clásico de Miami presentó exitoso programa concierto
El Ballet Clásico Cubano de Miami (Cuban Classical Ballet of Miami, CCBM), que dirige Pedro Pablo Peña, ofreció dos presentaciones el fin de semana pasado con un programa concierto cuya atracción principal fue la participación de los artistas invitados Marize Fumero y Arionel Vargas, bailarines cubanos triunfadores en escenarios internacionales.
Las funciones tuvieron lugar en dos teatros, el sábado en el Colony de Miami Beach y el domingo en el Miami-Dade County Auditorium. El programa incluyó piezas breves de repertorio como el Adagio de la Rosa del ballet La Bella Durmiente y los pas de deux Satanella y La Esmeralda y cerró con la obra de grupo Don Quijote Suite.
Las tres primeras obras utilizaron las coreografías originales de Marius Petipa en montajes de Eriberto Jiménez y la última presentó coreografía de Jiménez basada en la de Petipa y montaje con crédito compartido entre Peña y Jiménez.
Peña y Jiménez saben que los seguidores del CCBM son amantes del ballet académico e intentan complacerlos con obras de reputación imperecedera que conocen de memoria, pero que están dispuestos a disfrutar una vez más.
Así las cosas, el Adagio de la Rosa, Satanella y La Esmeralda resultan fácilmente reconocibles pero a la vez diferentes, porque han sido adaptadas para ser ejecutadas por nuevos intérpretes.
En el caso de la Suite de Don Quijote, el trabajo de adaptación va un poco más allá y la idea es ofrecer los momentos importantes de un ballet largo de manera expedita, utilizando un poco de libertad creativa, pero sin ignorar que el público conocedor espera ver los bailables que identifican al original.
De todas formas, la responsabilidad del efecto final descansa sobre todo en los intérpretes. En la experiencia, las habilidades, la entrega y el carisma de los bailarines a cargo de darles nueva vida a los clásicos.
En la función del domingo, el público evidenció estar decidido a disfrutar la experiencia y a perdonar lo inesperado (como la Princesa Aurora ignorando a uno de los Caballeros), dispuesto a aceptar la privación del logro virtuoso en alguna que otra coda y a soportar la utilización de música grabada.
Este último elemento es siempre un inconveniente para los bailarines formados en la escuela cubana de ballet, acostumbrados a utilizar el rubato al bailar y a regodearse narrando la historia de todos y cada uno de los movimientos. No todo el mundo cuenta la historia de la misma manera y la individualidad desbordante de los bailarines cubanos se muestra constreñida cuando tienen que bailar con música grabada.
Aún así, Mónica Gómez y Josue Justiz fueron muy aplaudidos en Satanella. Annie Ruiz y Jorge Oscar Sánchez, que interpretaron La Esmeralda, recibieron también la aprobación entusiasta de los presentes.
Después del intermedio, los aciertos se multiplicaron en la Suite de Don Quijote.
El cuerpo de baile estuvo excelente en las escenas de grupo y los Matadores (Ignacio Galindez, Christian Gutiérrez, Josue Justiz y Kelvin Ravines) se proyectaron espléndidos. Las escenas dramáticas resultaron convincentes y el Don Quijote de Jesús Sanfiel mostró definición como una caracterización llena de humanidad.
Sin olvidar que Liset Santander y Jorge Oscar Sánchez sobresalieron como Mercedes y Espada. Hay que reseñar que el donaire de Sánchez es un atributo embrujador en todas sus apariciones.
Por su parte, Marizé Fumero y Arionel Vargas, en los roles de Kitri y Vasilio, estuvieron a la altura de las expectativas y cautivaron con un desempeño divertido, seguro y profesional.
Al concluir la función, el teatro de pie premió a los artistas con una cálida y sostenida ovación. •
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de junio de 2015, 3:24 p. m. with the headline "El Ballet Cubano Clásico de Miami presentó exitoso programa concierto."