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Vanito Brown canta a todos los amores en concierto en Miami

El cantautor cubano Vanito Brown es de la estirpe de los últimos románticos. Numerosos temas de su carrera de tres décadas así lo prueban: Bolero inaudito, Divino guion, Corazón Boomerang, Dame otro besito, entre otros.

Le canta al corazón que traiciona, a la cama vacía, a la cama que espera, al mar frente al rompeolas, a las noches locas, y “a la espina de tu amor”.

En su nuevo álbum, Etcetera, que salió en diciembre, le canta a todos los amores. Este sábado 4 de abril, se presenta en concierto en Miami, en la sala Catarsis del Teatro Trail con algunos de los músicos cubanos que lo han acompañado en su carrera, como Niuver, Polito Ibañez, Kelvis Ochoa, Boris Larramendi y Nam San Fong. Los tres últimos integraron con Brown el grupo Habana Abierta, que marca un hito en la música cubana.

Brown (Palma Soriano, 1967) es de esos artistas, como Kelvis Ochoa –con quien canta Bolero inaudito– que puede interpretar el bolero más tradicional con el tumbao de su generación, formada en los ritmos tradicionales cubanos y también en el rock. Es una de las contribuciones de los músicos que saltaron al ruedo en los años 1980 en Cuba: cantar a la manera de su tiempo –vestidos en jeans viejos, con gorrita y gafas oscuras– como si bailaran en una losa, con un clavel en el ojal.

Ese milagro es posible porque crecieron viendo a Barbarito Diez cantar, derecho como un palo, Una rosa de Francia; a Tito Gómez entonar Vereda tropical, como si fuera el Frank Sinatra del Caribe, con la gran orquesta Riverside a su espalda. Pero también se maravillaron –y bailaron en fiestas multitudinarias en las que no había ni agua para tomar– con Stairway to Heaven, de Led Zeppelin; Money, de Pink Floyd, y Highway to Hell, de AC/DC. Los shortcitos de escolar que distinguían a Angus Young se les quedaron en la silla turca, como una prueba de que había que permanecer “forever young”.

Si a eso le añades el jazz furtivo del Centro Vasco del Vedado y el olor de los jazmines que salvaba de tropezones en las aceras levantadas del barrio más lindo y nocturno de La Habana, ahí está la reserva que hace falta para ser un artista nómada cubano.

Para Vanito y otros músicos de su generación vino después el exilio y, también el triunfo, con el grupo Habana Abierta. Veinticinco años han pasado desde la salida de Corazón Boomerang en el disco que grabó Habana Abierta con el sello Calle 54, de Fernando Trueba y Nat Chediak. Y Ihosvany Caballero, el nombre verdadero de Vanito Brown – que solo debe estar en su pasaporte porque siempre lo han llamado Vanito o “El Vano”– sigue cantando al amor.

¿Les dije que Ihosvany Caballero nació un 14 de febrero? Calculen ustedes.

Con un poco de trova, un poco de bolero y un poco de rock and roll con timba, Brown llevará adelante un concierto que abrirá con el video del tema Amigo mío, de pronta aparición. En estos tiempos crueles –así, a la manera de un bolero– lo que hace falta es más amor.

En este cuestionario nos habla de la música que escuchan Ihosvany y su alter ego, Vanito; el trasiego de países que habita; identidad vs innovación en el arte, y, horror de horrores, de Silvio Rodríguez con una AK, sí, el mismo de Causas y azares y Al final de este viaje en la vida. Es lo malo que tiene madurar, ves demasiado.

Me has conmovido con el tema y el video de ‘Amigo mío’, ¿cuál es tu idea de la amistad y cómo influye en tu música?

Esa canción me la inspiró en el 2003 el reencuentro en Miami con un viejo y gran amigo, “... No fue ayer mismo que nos vimos en la ciudad?”, nació de esa sensación que tuve. La amistad para mí es algo casi sagrado, como la música, que también y solo pueden existir compartidas.

Uno de tus discos se llama ‘Norte Sur Este y Aquel’ y ahora el nuevo se llama “Etcetera”. ¿Hay una idea que los atraviesa a ambos?

Pasaron diez años entre uno y otro, para mí sigue siendo un viaje, y se me antoja que Etcetera es un destino provisional después de varios singles o escalas cortas en el viaje, como La Habana a todo color (2020), Arrímate (2022), Boca arriba y sobrecama (2024).

Un álbum lleva otros rigores en tiempos en que usamos más el botón de “skip” que el de “play” porque hay mucha más música sonando que entonces y que nunca, y el día dura 24 horas nada más. Etcetera, con solo siete temas, trata de no robar tanto tiempo y de puertas más adentro, más austero que Norte Sur Este y Aquel. Ambos hablan de tú a tú, y esta vez me atreví a tocar el bajo y el piano yo mismo.

Se habla de que un artista conserve su sello artístico y que a la vez sea innovador, ¿cómo concilias eso en tu trabajo?

Soy cuidadoso tirando a conservador con lo que voy incorporando. Constantemente aparecen nuevas herramientas que te ayudan a comunicar y a no quedarte atrás, si eliges y dosificas las que van con tu talla. Lo que hagas debe intentar dialogar con el arte del pasado, del presente y entonces del futuro, para decir algo nuevo o lo mismo de una manera distinta. Lo importante y el reto es que llegue a quienes lo reciban y se lo queden y lo transporten consigo en el tiempo.

Ahora que Cuba está en uno de esos momentos que parecen determinantes, ¿qué te parece Silvio Rodríguez con una AKM en la mano?

Pareciera que no encontró mejor metáfora para justificar y defender a la dictadura. Me confirma que la necedad no es una virtud y que un fusil AK, el machete de Maceo y cualquier instrumento de matar son símbolos de mal gusto, tan violentos que no debieran blandirse desde el arte.

En el contexto de las conversaciones, negociaciones o de lo que se trate entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, bien podría tratarse de una primera señal de entendimiento e incorporación de la Segunda Enmienda de Estados Unidos al texto de la constitución cubana. Broma aparte, patético.

¿Pueden los músicos y la música cubana, desde adentro o desde la diáspora, contribuir a una nueva Cuba?

Por supuesto, reconstruir ese país y la convivencia entre cubanos lleva a alimentar lo que une e identifica, y el odio y el rencor no harían más que perpetuar el ciclo. Las diferencias, una vez comprendidas o no, pero aceptadas, respetadas y bien proyectadas pueden ser enriquecedoras para todos. Como ocurre en tantos países prósperos con democracia. Para eso, creo que hay que empezar por el “Con todos y por el bien de todos”, que lleva ya demasiado tiempo malentendido y pendiente.

Ahora estás en España, pero has vivido en Miami, en Ecuador y hasta volviste un tiempo a Cuba, ¿cómo se vuelca este trasiego en tus composiciones?

Definitivamente, soy cubano migrante y parece que al lenguaje de mis composiciones lo ha ido moldeando esa condición. Somos un montón de gente de diversas partes sin lugar fijo en el mundo, que tampoco para de cambiar.

Sumando mudanzas importantes ya voy por siete migraciones. Gustoso porque hasta ahora no aprendo a estar demasiado tiempo en un mismo lugar.

Te pregunté en el 2022: ‘¿Cómo nota un músico que ha madurado?’, y me respondiste que me avisarías cuando maduraras. Por fin, ¿llega esa madurez y qué efecto tiene?

Solo me estoy acostando y levantando más temprano que de costumbre. Y poco más. Pero eso también lo hace cualquier niño, así que...

¿Qué música escucha Vanito y cuál Ihosvany Caballero Brown? ¿Hay algo que uno le diga al otro que nosotros no imaginamos?

Me gustan tus preguntas porque me ponen imaginativo. Ihosvany y yo somos una misma persona, mitad ciudadano normal, mitad artista. Nos tratamos y llevamos bastante bien, nos retroalimentamos. Ihosvany, si acaso, canta solamente en la ducha, pero escucha quieto todo tipo de música, que luego le comparte y le propone a Vanito, que termina haciendo lo que le da la gana. Pero algo es algo.

Has colaborado con muchos músicos y cantantes, compatriotas y otros españoles, ¿cuáles son esas colaboraciones que más te complacen y cuáles vienen en camino?

Hace unas semanas en Madrid por fin pude compartir escenario con Tomasito, para quien escribí una adaptación al castellano y por flamenco de Back In Black, de AC/DC, y Tran Tran, compuesta especialmente para su disco Cositas de la realidad. Por lo general, y desde Habana Abierta, participo en colaboraciones casuales con artistas casi siempre cubanos con los que comparto admiración y ganas de celebrar la música y el mejor mensaje posible. Mi querida amiga Niuver, entre ellos.

En La Habana a todo color, donde reuní a la treintena que pudo estar, me ahorré de una vez el montón de tiempo que me habría tomado hacerlo uno por uno. Esa sí y, francamente, para bien o para mal, me parece que hago menos colaboraciones de las que pudiera o debiera, y ya que estamos, ¿quién se apunta?

Vanito Brown en concierto, 4 de abril, 8:30 p.m., Teatro Trail, Sala Catarsis, 3715 SW 8th St, Coral Gables. Entradas, https://www.ticketsales.com/teatro-trail-tickets/venue

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2026, 9:39 a. m..

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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