Entretenimiento

Un Cascanueces multitudinario, desenvuelto y divertido

Thomas Armour Youth Ballet y la New World School of the Arts en ‘El Cascanueces’.
Thomas Armour Youth Ballet y la New World School of the Arts en ‘El Cascanueces’. The Miami Herald

Para comenzar, hay que reconocer el impresionante poder de convocatoria de Thomas Armour Youth Ballet (TAYB). Las inclemencias del tiempo no fueron obstáculo para que la función del ballet Cascanueces que tuvo lugar el sábado pasado en el Miami-Dade County Auditorium experimentara un lleno completo.

El montaje de TAYB, bajo la dirección artística de Ruth Wiesen y Lara Murphy y desde el 2001 en colaboración con la New World School of the Arts, es la presentación más antigua en Miami de este clásico navideño. El año próximo celebrarán su temporada número cuarenta.

Para continuar, hay que reseñar que la versión que presenta TAYB es un montaje espectacular quizás único en su especie.

Los hay más llamativos en valores de producción y los hay más fieles al original (estrenado en Rusia en 1892 con coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov y música de Piotr Ilich Chaikovski), pero probablemente no exista otro concebido como una experiencia multitudinaria a la manera de un espectáculo preparado para la apertura de los Juegos Olímpicos o el medio tiempo del Super Bowl.

Así las cosas, la entrada de los niños a la fiesta de Navidad del primer acto es un derrame de energía que inunda la escena (suman 24 los pequeños) y hace desaparecer el ambiente íntimo del salón donde se desarrolla la acción para convertir el lugar en un espacio de juegos excitante y superpoblado.

Algo similar ocurre durante la divertida batalla entre ratones y soldados (dos equipos con 25 niños cada uno) y la sensación de abundancia se magnifica en la escena de apertura del segundo acto con 24 ángeles, cuatro pajes y cuatro heraldos.

Este es un Cascanueces que podría presentarse por derecho propio en un estadio y aún así mantener su enorme atractivo como ocurrencia desenvuelta y pintoresca.

Pero es también un trabajo pedagógico lleno de aciertos y un esfuerzo artístico que nunca abandona la idea de proyectar una respetuosa aproximación estilística.

El resultado es que todos se destacan por su disciplina y su atención a los detalles, consiguiendo una manera de hacer refinada y amable que sorprende en individualidades todavía en proceso de formación.

En total, suman 160 artistas los participantes en esta puesta en escena y la calidad de su formación académica se aprecia en todos y cada uno de ellos.

La Facultad de Danza de TAYB incluye a artistas de larga y reconocida trayectoria de Estados Unidos, Cuba y Haití. Como ejemplo, baste señalar que entre ellos se encuentra la gran bailarina cubana Rosario Suárez.

El primer acto avanza sin dificultad y cierra con precisión. El segundo acto abre de manera exquisita, acierta con cada uno de los divertimentos y culmina con un Grand Pas de Deux magnífico, a cargo de las dos primeras figuras invitadas: los cubanos Xiomara Reyes y Lyvan Esteban Verdecia Marrero, como el Hada de Azúcar y su Caballero.

Para terminar, hay que reseñar la excelencia del cuerpo de baile en el Vals de los Copos de Nieve del primer acto y en el Vals de las Flores del segundo, el carisma de Christina Bernal como Clara y el trabajo de pareja de los encantadores Nina Lam y Oscar Bravo como la Reina de las Nieves y su Caballero.

Sin olvidar a Mónica Alvarado, Olivia Kramer, Melanie Martínez y Stephanie Perez en la danza española, a Danielle Perez y Joel Mays en la danza árabe, a Kelly Robotham como Madre Jengibre y a los niños que brotaron de su falda para hacer disfrutar a los espectadores con sus maromas.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Un Cascanueces multitudinario, desenvuelto y divertido."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA