Música

Gloria Estefan y su tributo a Miami Beach a sus 100 años

Gloria Estefan está entre las invitadas de honor para el concierto por el aniversario 100 de la ciudad de Miami Beach..
Gloria Estefan está entre las invitadas de honor para el concierto por el aniversario 100 de la ciudad de Miami Beach.. Cortesía

La Ciudad de Miami Beach cumple 100 años, y sus estrellas más famosas están viniendo en bandadas a ayudar a celebrar el aniversario a lo grande, cerrando el jueves con broche de oro con el Miami Beach Centennial Concert (Concierto por el Centenario de Miami Beach).

Se espera que suban al escenario a honrar a la ciudad Gloria Estefan, Barry Gibb, Andrea Bocelli, Flo Rida, Jon Secada, Diego Torres, Wyclef Jean, DJ Irie, Afrobeta, Al B. Sure, Dave Mason, Nicole Henry, Ky-Mani Marley, Kevens, Third World y docenas más.

Estefan, siete veces ganadora del premio Grammy, conversó con el Miami Herald acerca de su amor por Miami Beach; de la ardua travesía de su familia de Cuba a Estados Unidos en 1960 cuando ella sólo tenía dos años, y sus primeros recuerdos de Miami; de cómo ella renunció a su carrera como psicóloga por su verdadera pasión, la música; y su entusiasmo por el talento musical de su hija Emily.

P: ¿Cuál es tu recuerdo más antiguo de Miami?

R: Nosotros vivíamos justo al lado del Orange Bowl; de hecho, visité recientemente el lugar, y pasé por allí en auto, y se ve exactamente igual. Nada ha cambiado en ese pequeño edificio de apartamentos que mi mamá encontró. Era nuevecito, con dos pequeñas filas de apartamentos enfrentada la una a la otra, y casi todos los vecinos eran mujeres con sus hijos — nuestros padres se fueron a Bahía de Cochinos, y luego fueron presos políticos — de modo que fue probablemente lo más cercano a vivir en una comuna de mujeres que podría haber sido. Teníamos un carro que ellas compraron por 50 dólares, y todas íbamos juntas de compras, y a lavar la ropa, y todas nos protegíamos unas a otras, todas las mujeres. De modo que tengo un recuerdo muy grato de eso.

P: ¿Eras demasiado pequeña para recordar el sentimiento de esperanza que la nueva vida en Estados Unidos dio a tu familia?

R: Oh, yo me acuerdo; por supuesto que me acuerdo. Sacrificamos mucho por eso. Mi madre tuvo una vida muy buena en Cuba, y mi padre también. El era agente de policía de la Primera Dama, de modo que fue muy duro cuando todo se vino abajo, y, aunque él nunca había hecho nada malo, lo metieron enseguida en la cárcel junto con su padre, que era comandante del ejército. El había prestado servicio bajo muchos presidentes, y ellos fueron puestos en una lista negra por sus lazos con el gobierno de Batista, porque trabajaban para la Primera Dama. Y ellos tenían mucha información de fondo sobre quién era Fidel Castro, de modo que él sabía que las cosas se iban a poner muy duras y quiso sacarnos, pensando que regresaríamos cuando ellos hicieran la invasión de Bahía de Cochinos, lo cual probablemente fue muy prematuro, porque había allá muchos partidarios de Fidel en ese entonces.

Una vez cuando él regresó y se dio cuenta de que íbamos a quedarnos aquí, entró al Ejército de EEUU porque el Ejército dijo que cualquiera de los hombres de la Bahía de Cochinos en Cuba que tuviera alguna noción de inglés podría entrar como oficial al Ejército de EEUU. De modo que después de pasar dos años en la cárcel en Cuba, él fue a Georgia y estudió allí seis meses, y luego nos mudamos a Texas, donde yo fui a la escuela y aprendí inglés en primer grado.

Todavía estoy en contacto con mi maestra, la señora Collins. Ella acabó de directora de escuela, y es una señora muy respetada en San Antonio. Ella era afroamericana, y yo era en ese entonces la única hispana de la clase.

Pero mi papá y mi mamá siempre pensaron en el fondo que acabaríamos regresando, que las cosas se iban a arreglar por sí mismas. Y todavía conservo nuestros pasajes de ida y vuelta de Pan Am.

P: Tú empezaste a grabar con Miami Sound Machine cuando todavía eras una estudiante en la Universidad de Miami. ¿Tuviste suficiente éxito como para que te tentara dedicarte al grupo a tiempo completo, o eran tus estudios la prioridad principal?

R: Bueno, la educación siempre ha sido clave en mi familia. Mi mamá tenía un doctorado en pedagogía en Cuba, y mi padre también era graduado universitario, de modo que aunque yo cantaba desde que hablaba, y a mi mamá le encantaba cómo yo cantaba, nunca se pensó que esa sería mi carrera. Necesitábamos tener una carrera que fuera sólida, y que yo pudiera pagar mis cuentas. Y yo de verdad amaba la psicología. Yo quería ser psicóloga. Y mi especialidad era doble, Psicología y Comunicaciones, además de Francés, porque a mí me encantaba el francés. Luego, cuando me gradué, fui aceptada en la escuela de Psicología Clínica de UM, que en esa época sólo tenía 12 plazas. Yo no quería ocupar esa plaza, porque ya sabía que no quería estudiar psicología clínica. Mi plan era estudiar en la Sorbona. Ya había sido aceptada en París para estudiar derecho internacional y diplomacia.

Fue en ese entonces que conocí al [director del grupo Miami Sound Machine] Emilio [Estefan], y nos enamoramos, y ese cambio fue realmente lo que nos trajo a esta carrera, porque pensamos: los dos tenemos nuestras carreras — Emilio trabajaba en Bacardí Imports y le iba muy bien allí— teníamos un seguro médico excelente. Nuestro hijo tenía muchos problemas con alergias y asma, de modo que para nosotros era un paso muy importante salirnos de los trabajos normales de 9 a 5 que nos daban seguridad.

Los dos pensamos que nos encantaba lo que hacíamos, y las cosas iban a pedir de boca, y si podíamos hacerlo, siempre tendríamos algo a qué recurrir en caso de apuro. La música era su primer amor — él tuvo un grupo musical en Cuba cuando tenía 8 años — y yo también la amaba. Es sólo que nunca habíamos pensado en dedicarnos a ella. De modo que corrimos un alto riesgo, pero fue un riesgo muy bien calculado.

P: Si alguien te hubiera dicho de niña que con el tiempo ibas a ganar siete premios Grammy y vender 100 millones de discos, ¿qué hubieras dicho?

R: [Se ríe] ¡¿Estás loco?! Sabes, de niña siempre pensé que iba a hacer algo muy distinto. Siempre tuve ese sentimiento, y he sido un poco psíquica en mi vida, y he visto venir las cosas. Pero no sabía cómo iba a suceder, y mucho menos en esa época, porque a mí de verdad no me gusta ser el centro de atención. No está en mi naturaleza. De modo que, aunque amaba la música, pasar de ahí a pensar que iba a ganar siete premios Grammy y poder estar en la escena mundial, nunca hubiera podido hacer esa conexión. Afortunadamente para mí, nuestro éxito de la noche a la mañana demoró 10 años [se ríe], de modo que me dio mucho tiempo, y tocamos en el grupo desde una sola persona en el público a, con el tiempo, 150,000, lo que a veces es más fácil, dicho sea de paso, que cantar para esa sola persona. Fue un proceso muy gradual.

A mí me gusta hacer las cosas bien, y me gusta aprender, y básicamente lo que aprendí fue a relajarme y dejar que la gente viera lo que la música me hace sentir. Yo no pienso en nada y dejo que la música hable por mí. Fue un proceso largo; no creo que hubiera podido llegar a eso de un día para otro.

Y yo pude darme ese lujo, con la experiencia del grupo, y el hecho de que mi esposo ha estado conmigo todo este tiempo, y él es súper motivador, alguien que siempre responde “Sí, tú puedes” a todos los que le rodean. De modo que hubo muchos factores que ayudaron a formarme.

Y ahora, con mi hija que es similar a mí, he tratado de hacer eso por ella; guiarla en ese sentido.

Mi hija es muy parecida a mí, de modo que sé exactamente por lo que ella está pasando. Ella tiene un talento extraordinario: es tremenda con los tambores, toca piano, guitarra, escribe; canta precioso… bueno, ya la podrás ver.

Ella es verdaderamente un espíritu muy especial, y estoy muy feliz de poder estar a su lado, porque no creo que ella nunca hubiera considerado la posibilidad de hacer lo que yo hago, porque seguir esos pasos tendría que ser intimidante, ¿ves? Pero ella no pudo evitarlo.

Ella es una música de verdad, de arriba abajo, más que ninguno de nosotros.

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