Revista Viernes

Alina Robert: ‘Nuestra Belleza Latina ha sido una universidad’

Alina Robert estuvo en un cementerio, metida en un ataúd y más cerca de las ratas de lo que nunca le hubiera gustado estar en la vida. Pero ese reto, uno de los que sorteó como concursante de Nuestra Belleza Latina, de Univisión, no era un obstáculo insalvable para una joven cubana que pasó su infancia durante el Período Especial en la isla. Robert tiene un sueño persistente, el de triunfar en el mundo del espectáculo, para lo que incluso se opuso a la voluntad de su mamá que, con vistas a darle un mejor futuro, la trató de llevar por un camino más lucrativo, el de los estudios de ingeniería.

Robert quedó eliminada la semana pasada en la semifinal de Nuestra Belleza Latina, pero para ella este es solo otro más de los accidentes en la ruta hacia su sueño.

“Me siento muy tranquila de haber dejado la competencia porque siempre en las críticas lo que me dijeron era que estaba muy preparada, y eso no es malo. Siento que una puerta se cierra pero muchas se pueden abrir para mí, al final, ese fue mi primer objetivo al entrar en la competencia”, expresó Robert, de 27 años, que logró una hazaña casi improbable en este concurso, ganarse la confianza de Osmel Sousa, llamado el Zar de la Belleza por su trayectoria preparando a las Miss Universo venezolanas, y quien también se comporta como un severo juez que no se anda con contemplaciones con las aspirantes a reinas, que a veces se entregan a la frivolidad.

“Osmel es un pedazo de pan”, dice Robert, reconociendo que este siempre les dio a las chicas los consejos con la firmeza necesaria para ayudarlas. “El te observa de arriba a abajo. Sabe que una mujer puede refinarse, porque no hay mujer fea ni bonita, lo importante es la manera en que te proyectas. Osmel me dijo que yo era muy dulce, que tenía que hablar más fuerte y tener más carácter”, añadió Robert, que el domingo pasado probó lo que había aprendido en el concurso. Se mostró firme y profesional, sin demasiadas lágrimas, derecha y cordial como una buena comunicadora.

La salida de Robert, que había logrado hacerse de un club de fans en Miami, que la seguía en todos los programas, a veces con su presencia en los estudios de grabación, ha generado cierta controversia en la ciudad.

“La eliminación de Alina Robert demuestra una vez más que Univisión no es una cadena imparcial a la hora de elegir a sus finalistas”, escribió Rosana Farias en Facebook, en Alina Robert-Nuestra Belleza Latina 2014 'Página Oficial'. “Aly Villegas, aunque un ejemplo de superación que a todos de alguna forma nos tocó, siempre estuvo mucho más abajo en las votaciones que Alina Robert, pero Mexico lindo y querido no puede faltar en la gran final”, añadió Farias, que se hace eco de algunos comentarios que están en desacuerdo con los resultados de una votación que no favoreció a Robert.

Por su parte, Robert supo ser buena compañera de las concursantes que se quedaron en el programa: la puertorriqueña Aleyda Ortiz, la mexicana Aly Villegas, la guatemalteca Josephine Ochoa y la dominicana Nabila Tapia, que el próximo domingo 18 decidirán su suerte en la final de Nuestra Belleza Latina.

“Cuando tienes un micrófono, una cámara, uno tiene un arma fuerte, puede ayudar a otras personas, ser ejemplo. Este medio de la televisión te da una posibilidad para tener una voz y para que la gente te escuche”, dijo Robert en conversación con el Nuevo Herald días antes de que fuera eliminada. Entonces ella era una de las favoritas, que había demostrado cómo se había preparado tomando clases de actuación en el grupo Prometeo del Miami Dade College y en la academia de la actriz Adriana Barraza, nominada a un Oscar.

“Este es el medio en el que quiero fomentar mi carrera profesional. El programa ha sido una universidad”, dijo Robert, que también quiere ser un ejemplo de superación. Ella llegó de Cuba a Estados Unidos sin sus padres y hermana menor, que aun viven en la isla. Después de ser acogida durante unos meses por una familia amiga en Miami, se fue a vivir sola y a estudiar Hospitality Management.

“Siento que puedo inspirar a otras personas. Me sale la pasión por representar a los cubanos, a muchos que han pasado por la misma experiencia de emigrar y dejar atrás a su familia y a su cultura. Quiero que sepan que pueden seguir adelante”, expresó Robert, que vivió emociones muy fuertes en el programa, desde el encierro en un ataúd y temperaturas bajo cero en un jacuzzi hasta la visita de su mamá en el set, para lo cual la producción de Nuestra Belleza... la trajo de Cuba.

Robert también se comprometió en cámara con su novio, un joven de origen colombiano que ha sido el “presidente” de su fan club. “Cuando salga de aquí quiero hacer una fiesta con las personas que vienen al programa a apoyarme. Quiero hacer una convocatoria y reunirnos en un parque y comer dulces y chocolate”, dijo la joven, que durante los últimos meses ha vivido en la mansión que comparten las concursantes, sin teléfono celular ni posibilidad de establecer comunicación con sus seguidores en las redes sociales.

“En Nuestra Belleza Latina todo puede pasar” concluyó Robert, que el domingo estará esperando, como todos los que siguen el concurso, a ver quién es la ganadora oficial. • 

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios