Los miamenses aman las fotos y vestirse bien. Así se levanta esta tienda de ropa de fiesta
Hay pocas cosas que detienen a las madres latinas cuando se trata de ver a sus hijas en traje de Quince o a sus hijos en esmoquin para la graduación. Ni todos los coronavirus del mundo pueden quitarles ese placer.
A los miamenses les encantan las fotos, aunque no puedan celebrar la fiesta, eso es lo que comprobó una vez más José Zayas, dueño de Zayas Formal Wear, que desde que abrió la tienda hace tres semanas luego de más de dos meses cerrada por la cuarentena, ha apreciado un ligero despunte de las citas para alquilar los tuxedos, camisas, corbatas, tirantes y toda la ropa de hombre para fiesta.
A partir de marzo, con la cancelación de cruceros, fiestas y graduaciones Zayas considera que su negocio cayó hasta un 70 por cierto, y lo más triste es que la pandemia ocurre en la temporada de más ganancias para quienes se dedican a todo lo relacionado con celebraciones.
Una recuperación, lenta pero esperanzadora, también ha notado su prima Lilian Zayas Llanos, que es dueña de Zayas Bridal & Quinceañeras, en el número 490 de la calle 29 del West de Hialeah, al lado de la tienda para hombres de José, en el número 492.
“Muchas fiestas y cruceros se han pospuesto para el año que viene, pero las niñas se siguen tirando sus fotos de Quince”, afirmó Lilian, cuya tienda se especializa en ropa de fiesta para mujer, trajes de Quince y de novia.
La familia Zayas comenzó hace 40 años en el negocio de la ropa de fiesta en Hialeah. Lilian, José y su hermana Sara constituyen la segunda generación que administra las tiendas que fundaron sus padres, Daniel y José “Pepín” Zayas, primos hermanos que en Cuba tenían un negocio de colchones.
Cuando llegaron a Miami en los años 1960, comenzaron a trabajar en factorías y, por la noche, desde su carro, vendían ropa puerta a puerta. Daniel, el padre de Lilian, abrió la primera tienda para mujeres. Pepín le siguió los pasos con una sección dedicada a los hombres, que luego se convirtió en otro negocio.
En los mejores tiempos llegaron a tener varias tiendas en Miami, aunque la de la calle 49 en Hialeah siempre fue la más famosa. Sus vidrieras, con maniquíes vestidos de trajes de fiesta y esmoquin, eran un punto focal que iba cambiando con la época y las modas. Hoy solo tienen las dos de la calle 29.
“La gente habla mucho de que fuimos los primeros que dábamos crédito. Alguien llegaba de Cuba, un familiar lo presentaba y le abríamos una cuenta. Compraba y nos iba pagando poco a poco. A veces venían, les cambiábamos el cheque [del salario] y pagaban lo que debían”, rememoró José de la manera en que funcionaban los primeros tiempos.
Desde adolescentes, José, Lilian y Sara trabajaban en las tiendas, muchas veces haciendo de intérpretes para sus padres, que no hablaban inglés. Más tarde con el conocimiento que tenían, se convirtieron en compradores buscando las novedades para las tiendas, a veces en mecas de la moda como Italia.
José recuerda la época dorada de los 1980 en Miami, años “maravillosos, en los que había mucho dinero y la gente se vestía de traje”.
“Estaba el glamour de las discotecas, y todo el mundo que venía a la ciudad iba a [los hoteles] Fontainebleau y al Eden Roc”, dice José con cierta nostalgia.
Lilian considera que el negocio no solo ha sido el sustento, sino que les ha permitido vestir a las familias y ver la “ilusión” con que se preparaban para la fiesta.
En ambas tiendas las personas se prueban los trajes que alquilan y las costureras se los ajustan a la medida.
“Nos ha ido muy bien. Nos gusta vestir a las muchachas y hemos hecho muchas cosas con la comunidad como vestir a quinceañeras para [la fundación] Make-a-Wish”, cuenta Lilian, quien estudió diseño de modas en el Miami Dade College y ha hecho la labor con su familia, porque lleva la tienda junto con su esposo
Impacto del coronavirus en los negocios
Para los negocios que giran en torno a las fiestas, el golpe empezó a sentirse desde enero. Uno de sus ingresos principales proviene de las fiestas para quinceañeras que se celebran en los cruceros. Con frecuencia las personas hacen las citas en el sitio web de las tiendas y llegan desde Nueva York, Puerto Rico y California se prueban los trajes y luego los devuelven varios días después de la fiesta.
Con la cancelación de los cruceros, comenzó a decaer el negocio, en una temporada que para ellos es la más fuerte. Esta se inicia con las celebraciones de la Comunión, que suelen ser en mayo, después vienen las graduaciones, y ahora en el verano abundan las bodas. Pero la pandemia cambió todos los planes.
“Los hombres siempre salen a comprar tarde y cuando hay problemas se aguantan”, comentó José Zayas, que espera que a finales de junio la situación comience a mejorar porque ya tiene pautadas cuatro o cinco fiestas, aunque antes solía tener de 14 a 15.
Para ambas tiendas ha sido clave adaptarse a los cambios. Las fiestas son más pequeñas, muchos eventos se han pospuesto y otros están esperando que les avisen de los banquet halls o los hoteles para fijar una fecha.
“Estamos lentos pero trabajando con nuevas normas. Ya están haciendo citas, y los sábados a veces tenemos cinco”, dijo Lilian.
Por su parte, Alicia, la esposa de José, indicó que además de trabajar con máscara y pedirles a los clientes que las usen, ahora les están ofreciendo máscaras que combinan con los trajes, un detalle que ha tenido mucho éxito.
Además, ambos negocios han podido conservar sus empleados porque recibieron los préstamos federales del Paycheck Protection Program (PPP), que destina una parte subvencionada al pago del salario de los empleados y el alquiler de los locales.
Zayas Formal Wear, 492 West 29 Street, 305-888-0607, zayastuxedos.com, y Zayas Bridal & Quinceañeras, 490 West 29 Street, en Hialeah, 305-887-1380, zayasbridals.net.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de junio de 2020 a las 10:00 a. m. con el titular "Los miamenses aman las fotos y vestirse bien. Así se levanta esta tienda de ropa de fiesta."