Negocios

El dinero comienza a fluir a negocios de Miami. ¿Se benefician los empleados?

Para Alejandro López la palabra crisis tiene un significado muy profundo. El empresario de Miami, dueño de la clínica estética L.G. Diagnostic and Cosmetic Center, lo perdió todo en el 2008. Tuvo que cerrar dos años el negocio que había abierto en el 2006 y perdió su apartmento en Miami Beach.

Aunque no tuvo que irse a bancarrota, las pérdidas fueron suficientes para meterle el miedo en el cuerpo ante cualquier contratiempo económico.

Por eso, cuando el pasado 20 de marzo recibió una carta del Departamento de Salud que debía cerrar la oficina por las medidas de protección y distanciamiento social ante la pandemia del coronavirus, los malos recuerdos de la crisis anterior lo hicieron tomar acción inmediatamente.

El 22 de marzo López solicitó a través de su banco, Chase Bank, el préstamo conocido popularmente por sus siglas PPP, que quieren decir Paycheck Protection Program (Programa de Protección a nómina de empleados).

Este préstamo, parte del estímulo federal que regula la ley CARES, incluye entre sus requisitos que los negocios que lo reciban utilicen una fracción del dinero para pagar a sus empleados y otros gastos necesarios para seguir operando. A su vez una de las ventajas del préstamo es que no es necesario devolverlo y se convierte entonces en una subvención.

Dos semanas después de haber solicitado el PPP, López recibió para su negocio la suma de $333,600, y como estipula el préstamo, no tendrá que devolver lo que destine a pagar a sus 10 empleados, ni tampoco los $7,600 mensuales que le cuesta el alquiler del local ni otros gastos derivados del pago de servicios públicos durante tres meses.

El resto del dinero del préstamo que emplee en otros aspectos del negocio tendrá que pagarlo a un interés de 2.75 en un plazo de 30 años.

Para López el préstamo ha sido la oportunidad de mantenerse a flote en tiempos muy difíciles.

“Estamos abiertos desde el 21 de mayo, tomando todas las medidas para la seguridad de los pacientes, que ya están educados porque vienen todos con máscara”, dijo el empresario, que sumó un salón de operaciones al que ya tenía desde antes de la crisis del coronavirus.

Préstamos, salvación del empleo en Florida

Para la Florida, que ocupa el tercer lugar a nivel nacional en solicitudes de desempleo después de Nueva York y California, la entrega de préstamos a los negocios será fundamental para la recuperación de la economía.

El 28 de mayo, la Administración de Pequeños Negocios (SBA) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciaron que destinaron $1,000 millones para el Paycheck Protection Program (PPP), para entregar en la segunda ronda del estímulo federal.

Una noticia que será muy bien recibida por miles de negocios que solicitaron el PPP y otros préstamos y no han obtenido financiación para sobrevivir en el presente panorama económico.

“El PPP ha ayudado a más de 50 millones de trabajadores estadounidenses a mantenerse conectados con sus trabajos y a más de 4 millones de pequeñas empresas a obtener la ayuda que tanto necesitan”, dijo el secretario del Tesoro Steven T. Mnuchin en el parte de prensa emitido el jueves por el Departamento del Tesoro.

Al mismo tiempo estos fondos significarán la diferencia entre mantenerse a flote o tener que cerrar sus puertas para aquellos negocios que ya llevan dos meses enfrentando pérdidas.

Un informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos sobre el impacto del coronavirus en los pequeños negocios, realizado a principios de abril, indicó que uno de cada cuatro negocios había cerrado temporalmente y aquellos que se mantenían operando consideraban que un 43 por ciento de estos negocios cerrará permanente en menos de seis meses.

Gilberto Suárez, dueño de la pizzería Cono Pizza en el suroeste de Miami, fue uno de los empresarios que tuvo que despedir a más de la mitad de su plantilla para poder sobrevivir solo con las órdenes de entrega a domicilio y take out.

A mediados de abril, Suárez dijo a el Nuevo Herald que no había obtenido respuesta a su solicitud de dos préstamos, el PPP y el Préstamo por Desastre Económico (Economic Injury Disaster Loan, EIDL), de la SBA.

Hoy Suárez es otro de los empresarios del sur de la Florida que pudo volver a reintegrar al trabajo a sus 11 empleados y planea sumar dos o tres más en el futuro en dependencia de cómo marcha la economía, gracias a que le otorgaron los préstamos.

“La recuperación va a ser un proceso lento. No es que se abren los restaurantes y ya se van a llenar. La gente tiene que sentir confianza”, dijo Suárez, que ya recortó el precio de la pizza familiar y ofrece además una botella de soda sin costo para que sus clientes puedan tener un almuerzo completo.

Suárez recibió $187,500 de la SBA con el Préstamo por Desastre Económico, en unos términos excelentes, que le permiten no pagar nada el primer año, y a partir del segundo año comenzar a pagar lo que debe a un interés de 3.4 por ciento.

Uno de los requisitos, puntualiza el empresario, es que no se use el dinero para nada personal, porque el préstamo está basado en una situación de desastre que afectó al negocio.

También recibió $10,000 del PPP para pagar a los empleados, dijo el empresario, que ahora tiene cómo pagar los salarios, pero enfrenta el desabastecimiento de insumos para una faceta clave en su negocio.

“Todos los materiales para usar en los deliveries, como portavasos, absorbentes, las cajas de pizza están faltando”, comentó, indicando que el aumento en los precios de la carne también impacta a los restaurantes.

El difícil regreso a la nueva normalidad

Para López, retomar el nivel de ganancias que tenía L.G. Diagnostic and Cosmetic Center va a ser una empresa a largo plazo, por eso celebra que los términos del contrato que recibió para el PPP puedan cambiar en dependencia del tiempo que tome recuperarse la economía.

“Lo más difícil va a ser llegar a la normalidad, que la consulta esté llena como siempre, que la afluencia de público sea la normal”, dijo López.

El empresario de 59 años estima que su negocio está funcionado a un 40 por ciento de su capacidad comparando con la misma temporada del año anterior. Pero está optimista porque ya están recibiendo llamadas para hacer citas futuras, una tendencia que espera vaya en aumento a medida que se refuerce la confianza en la manera que están protegiendo a los pacientes.

Gilberto Suárez, dueño de Cono Pizza, recortó el precio de la pizza familiar para adaptarse a los nuevos tiempos.
Gilberto Suárez, dueño de Cono Pizza, recortó el precio de la pizza familiar para adaptarse a los nuevos tiempos. Jose A. Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

“Siempre preguntan qué estamos haciendo para la seguridad”, dijo López, explicando que todos sus empleados llevan guantes y doble máscaras –los nasobucos y la careta transparente.

Además, solo se atiende por cita, y a la entrada de la clínica se le toma la temperatura a las personas, se desinfectan las manos y la suela de los zapatos, y tienen solución sanitaria en varios puntos.

“Estamos haciendo las pruebas del coronavirus para proteger a los pacientes y a nuestro personal, sin costo extra”, añadió López.

Suárez también considera que un factor clave para la supervivencia de los restaurantes en tiempos del COVID-19 son las medidas que tomen para proteger a sus clientes y sus empleados.

“Mis empleados tienen que hacerse la prueba del COVID-19 y yo se las voy a pagar”, dijo Suárez, que además instaló divisiones entre las mesas para mantener la distancia.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2020, 7:50 p. m. with the headline "El dinero comienza a fluir a negocios de Miami. ¿Se benefician los empleados?."

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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