Muchos Nerudas, un solo público: 117 años del Nobel Chileno
La escritura, así como los escritores, tiende a envejecer con los años, transformando en mero objeto de estudio para el regocijo de académicos, lo que antes pertenecía a las masas. Pocos son los poetas que logran trascender la barrera del olvido, cautivando a su público con ideas antiguas que pareciera fueron escritas hace apenas unos días. Suele haber solamente uno o dos autores de tal calibre por país. Los irlandeses, por ejemplo, son dichosos de contar con los versos de Yeats, mientras que los españoles siempre tendrán los poemas de Quevedo y Garcilaso.
Pero de movernos a América Latina encontraremos un poeta compartido por la región entera; un alma versátil que en vida capturó tanto las vicisitudes históricas de un continente, como la amplia variedad de sentimientos que todos experimentamos. Se trata de un escritor quien, a más de un siglo de haber venido al mundo, sigue cautivando a activistas y enamorado a parejas en las decenas de idiomas a los que ha sido traducido.
¿Quién más podría ser, sino Pablo Neruda?
A la fecha, Neruda es lectura obligatoria para los estudiantes del habla hispana que quieran adentrarse en la poesía del siglo pasado. Pero las tres sílabas que componen su apellido representan mucho más que una serie de poemas para estudios rigurosos. Neruda fue un activista político, revolucionario de izquierda, funcionario público y amante empedernido de la vida. En sus escasos 69 años vivió lo que pocos y creó más de cincuenta libros como testimonio de su estadía en la tierra.
Desde su nacimiento hasta sus últimos días, Neruda dejó una historia digna de ser examinada con el mismo rigor que su obra. Y hoy, en el aniversario de su natalicio, es momento de evaluar sus contribuciones al español y a la sociedad latinoamericana.
Neruda el joven
La historia del poeta que todos conocemos inicia justamente hace 117 años bajo otro nombre: Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Fue así como el matrimonio de José del Carmen Reyes y Rosa Basoalto bautizó a su primer y único hijo en la ciudad chilena de Parral. Pocos meses después, Rosa murió de tuberculosis, cuando Neftalí no había cumplido siquiera un año.
Para 1906, a dos años de haber nacido el primogénito, la familia se mudó a Temuco y el padre contrajo matrimonio nuevamente. Poco después, cuando Neftalí tenía apenas 10 años, comenzó a escribir poemas, apareciendo así sus primeros artículos y versos en revistas locales entre 1917 y 1918.
Fue entonces que descubrió el primer obstáculo de su carrera: la resistencia paterna.
“El padre era un empleado ferroviario que no tenía mayor interés en la literatura y que le preocupaba que su hijo se dedicara a algo como la poesía” comentó en entrevista para el Nuevo Herald el Profesor Roberto González Echevarría de Yale, quien tiene la prestigiosa cátedra Sterling —el mayor reconocimiento otorgado por la universidad.
Para evitar problemas con su padre, el pequeño chileno comenzó a usar un pseudónimo inspirado en un poeta checo de moderado renombre. Desafortunadamente para Jan Neruda, el joven Neftalí le daría un nuevo significado a su apellido que sigue vigente hasta la fecha.
Es ahí que nace el famoso Pablo Neruda; una decisión que, sin sospecharlo en ese entonces, marcó la historia de las letras hispanas.
“Al adoptar el seudónimo, como hizo Mark Twain que era Samuel Clemens –con este nombre de escritura o nombre de guerra también—, él tomo control de su propio destino. Se fue del pueblo en el que vivía, se fue a la ciudad y de ahí se fue de Chile y a otras partes. Y empezó a forjar su carrera y a asumir ante los demás esta nueva identidad” comentó al Nuevo Herald el profesor Ilan Stavans de Amherst College.
El poeta se había embarcado en un velero que lo llevaría a una de las odiseas literarias más fructíferas en el océano poético del siglo pasado.
Neruda el romántico
Una vez había adoptado su nuevo nombre, el joven Pablo se encaminó a Santiago para seguir sus estudios de pedagogía en francés. En la capital vivió años difíciles dedicado a la escritura y el estudio, pero sin riqueza que lo justificara.
En estas condiciones publicó su primer poemario, Crepusculario, con solo 19 años, y un año después escribe Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, un libro de poesía que sigue abriendo corazones y creando noviazgos juveniles hoy en día. Quizá son estos los versos más conocidos y recitados del poeta, pues es imposible hablar de Neruda sin el mítico «Puedo escribir los versos más tristes esta noche» del aclamado Poema 20.
Los poemas de su segunda colección han servido también como introducción para nuevas generaciones de lectores, como fue el caso del profesor González Echevarría, quien los encontró por su madre, doctora en filosofía y letras además de profesora del Instituto de Segunda Enseñanza.
“Creo recordar que de niño casi, o de preadolescente, le oí mencionar a ella los Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada” dijo el profesor, miembro de la American Academy of Arts and Sciences. “Yo creo que ese fue el primer contacto. Le oí algún verso. «Me gustas cuando callas porque estás como ausente». Yo tengo hasta la memoria, tal vez me la invento, de que ella me dijo que, durante el noviazgo de ella con mi padre, se recitaron estos poemas”.
El romance y el amor sería un tema que perduraría por muchos años en la obra del poeta, no solo como una pasión juvenil.
Para 1959, cuando ya estaba casado con su tercera esposa, Matilde Urrutia, Neruda nos regala algunos de los poemas más provocadores en español dentro de sus Cien Sonetos de Amor. Ahí vemos versos como «Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde» en el Soneto XVII o el hermoso «Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo» del Soneto XXII.
Sobre todo, Neruda fue un escritor que, aún en su edad adulta, supo describir las emociones de la juventud.
“Es un poeta que tiene una enorme vitalidad, una enorme juventud,” comentó el profesor Stavans. “A lo que me refiero es que todos nosotros envejecemos, y todos los poetas muertos envejecen, pero Neruda tiene esa cualidad misteriosa que es que siempre es joven; siempre tiene una capacidad que no tienen otros poetas de comunicarse con los jóvenes, no importa en qué anden los jóvenes en el momento actual”.
Neruda el extranjero
Los Veinte Poemas de Amor fueron un éxito, pero vivir de la poesía era una labor difícil, inclusive para una pluma tan sofisticada como la de Neruda.
Intentando solventar sus gastos, aceptó un puesto en el consulado chileno de Rangoon, Birmania. Con ello inició una larga estadía en Asia que cambiaría su forma de ver la poesía.
Salir de su natal Chile le abrió los ojos no solamente a un nuevo mundo, sino a las divisiones que en él existían y la responsabilidad del poeta ante ellas. La desigualdad y cierta desilusión con el modelo económico moderno pasaron a ser parte de su escritura. Como comenta el profesor Stavans:
“No es hasta que se va de su país y que termina siendo cónsul en el lejano oriente, en diferentes partes, cuando se da cuenta que tiene una responsabilidad que va más allá de sus propias ambiciones personales”.
De esta experiencia surgen los poemas de su celebre Residencia en la Tierra, en el cual demostró una voz madura, capaz de lidiar con temas existenciales a la par de los emocionales. De ahí viene el famoso poema Walking Around, con su cautivador primer verso: «Sucede que me canso de ser hombre».
Así mismo, sus inicios como diplomático dieron a Neruda una fuente más profunda de inspiración literaria: sus propias vivencias. Si bien estas ya estaban presentes en los poemas de amor juveniles, ahora tomaron un lugar aún mayor.
“Lo que ocurre con Neruda es que el escribe a partir de su biografía; a partir de lo que le toca, lo que siente, lo que le llega, tanto del hombre como de la naturaleza” comentó Fernando Sáez García, director ejecutivo de la Fundación Pablo Neruda.
En resumidas cuentas, puede que Neruda se nombrara por voluntad propia, pero fueron esos años fuera de Chile los que transformaron seis letras en el nombre de un poeta universal.
Neruda el revolucionario
El siguiente cambio de Neruda llega con su regreso a América Latina de tras años en el lejano oriente. Aún en las labores diplomáticas, ejerce de cónsul en Buenos Aires a principios de 1933, solo para transferirse al consulado de Barcelona pocos meses después.
España dejó una marca profunda en Neruda tanto como poeta como persona. Fue en el viejo mundo donde entabló amistad con poetas de la generación del 27 como Federico García Lorca. Pero también fue escenario de grandes adversidades con la Guerra Civil que estalla en 1936.
Neruda llegó a Barcelona ganando amigos y una nueva residencia, pero deja España tras la muerte de su querido Lorca y la fractura de la república a manos de Franco.
Su poesía, como en años anteriores, sufre de la crisis política y Neruda usa su desdicha para crear uno de los poemas más poderosos del español, el celebre Explico algunas cosas de su poemario España en el Corazón.
En la España dividida es también Neruda se encuentra seriamente con el comunismo y al regresar a Chile se afilia al partido comunista, del cual formaría parte por el resto de su vida.
Pero sería errado ver a Neruda como un marxista-comunista tradicional. Fue más complejo que eso. Como comentó el profesor González en nuestra entrevista:
“Neruda fue comunista y fue obediente miembro del partido comunista toda su vida, pero no fue marxista. Esto hay que tenerlo claro. Si uno lee la poesía de Neruda, sobre todo el Canto General, que se concibe como una historia del continente, no hay rasgos ningunos ahí de una visión marxista de la historia”.
Era un poeta comprometido con la desigualdad, partiendo de una tradición más antigua del continente, en la que “el escritor asume también la plataforma, es decir el micrófono, la cámara, la pluma, para poder hablar por aquellos que no pueden hablar” comentó el profesor Stavans
Neruda el compañero
Hay una faceta más de Neruda que debe ser explorada en estas notas celebratorias. Es cierto que era un hombre comprometido al arte y entregado a ideales políticos descomunales. Pero Neruda también fue un mentor, un amigo, un compañero.
En 1937 regresa a Chile tras su estadía en la España en guerra y un año después se compromete a escribir un poema épico que reconstruiría la historia de América Latina. Una obra maestra conocida como el Canto General. Pero antes de que pudiera publicarse, tenía que escribirse y para ello Neruda necesitaba un lugar donde hacerlo.
Es entonces que el poeta encuentra Isla Negra, lugar donde pasaría largas temporadas de escritura y compañía. Como comentó el director de la Fundación Pablo Neruda:
“Cuando comienza a hacer el proyecto del Canto General dice ‘necesito un lugar tranquilo para ir a escribir’ y descubren en la costa del litoral central esta Isla Negra, que no es una isla ni es negra, pero se le puso su nombre porque hay un roquerío lleno de huiros y de todo lo que produce el mar”.
En los años siguientes, Neruda construyó una casa en Isla Negra la cual, más que un hogar para el poeta fue una patria para los intelectuales del mundo.
“Los escritores muy Nobels de Latinoamérica fueron a Chile en el año 58, 59, 60 porque había unos encuentros en la Universidad de Concepción. Entonces venía Rulfo, Vargas Llosa, García Márquez —todo el Boom que sería después—. Y la visita obligada era a Isla Negra, donde Neruda les hacía fiestas, comida, en fin” agregó el director de la Fundación Pablo Neruda.
Con Neruda encontraron a un titán de las letras trabajando en una épica que cambiaría el rumbo de la literatura y también el de sus propias obras, pues los proyectos del poeta fueron motivo de inspiración para sus contemporáneos. Como nos comentó el Profesor González:
“La voz poética de Neruda, sobre todo la voz poética del Neruda de Residencia en la Tierra, pero también la voz poética del Neruda del Canto General tiene una gran influencia sobre la novelística del Boom. Es decir, el Canto General es una especie de épica casi, digamos, mítica; es un poema mítico, creando un mito sobre América Latina. Y eso es lo que encontramos en Cien Años de Soledad”.
Pero también era un hombre simple. Detrás de la sensación literaria se encontraba un compañero dispuesto a escuchar a los escritores que decidían visitarlo. Amante de las novelas policiacas, las conchas de mar y la buena compañía, Neruda era, a pesar de todo, un hombre de carne y hueso.
“No era un hombre al que había que hacerle genuflexiones. Esa parte de la amistad es muy importante” comentó el director de la Fundación Pablo Neruda.
Neruda el trascendente
Para 1945, Neruda entraría a un nuevo mundo: el de los cargos públicos. Fue ese el año en que llega al poder legislativo de su natal Chile como senador, trayendo consigo su pasión por la literatura.
“Lo que ocurre es que Neruda, sin querer, o queriendo a lo mejor, hace un trabajo en su vida pública que acerca a la gente a la poesía” comentó el director de la Fundación Pablo Neruda. “Los discursos de Neruda estaban impregnados de su misma sensibilidad. Entonces no era un político común, digamos, sino que trascendía por su obra y por su manera de decir las cosas. Hacía que la gente también captara lo que era la poesía”.
Su devoción a ideales políticos lo guiaría a una nueva serie de controversias cuando, en 1947, se opone al gobierno del presidente Gabriel González Videla en una carta publicada en el periódico El Nacional. Temiendo las posibles represalias, Neruda tuvo que huir a través de los andes para llegar a la Argentina, comenzando varios años de exilio.
No fue hasta 1952 que el poeta regresó a Chile, donde se dedicaría nuevamente a la política, compitiendo por la presidencia en 1969 hasta que cede a favor del también izquierdista Salvador Allende, quien ganaría los comicios.
Estos fueron años fructíferos para el poeta, quien aprendió a ver el mundo con una pasión desorbitada. Los objetos comunes se volvieron el motivo de admiración de Neruda. De estas observaciones nacerían sus Odas Elementales, en las que unas papas fritas, una sandia o una cuchara se vuelven tan importantes como el amor y la desdicha.
Y en 1971 llega el más grande de los honores: el Nobel de literatura. Con él, se volvió en el tercer latinoamericano y sexto hispanohablante en hacerse con el galardón, coronando décadas de escritura y dedicación literaria.
Pero desgraciadamente, esta historia no llega a su final feliz con el ocaso del poeta. En 1973 el gobierno de Allende colapsa con un golpe de estado orquestado por Augusto Pinochet. Pocos días después, Neruda muere tras ser trasladado de emergencia a Santiago. Roto como su nación, el poeta cae con ella. En los momentos más difíciles, le fue imposible separar su destino del de su amado Chile. Como comentó el Profesor Stavans, “al final de su vida, en lugar de él retraerse, él asume cada vez más esta responsabilidad. Se ve como Chile”.
Neruda el grande
Neruda es un autor que se resiste a la definición. Su vida por si sola es digna de una novela épica, mientras que la variedad en su poesía deja una pregunta para todos sus lectores: ¿Cómo lo hizo?
¿Cómo es posible que un solo poeta pudiera escribir sonetos de amor, poemas de dolor y cantares aguerridos? Uno solo de sus libros sería suficiente para garantizarle la fama eterna a cualquier autor contemporáneo. Pero lo que hace que Neruda siga presente hasta la fecha es justamente su polifonía.
“Lo asombroso, lo triunfal de Neruda, es que no hay uno solo, sino hay muchos Nerudas dentro de esa propia categoría que llamamos Pablo Neruda” agregó el profesor Stavans.
Quizá la mejor manera de resumir a este coloso del habla hispana es por medio de otro gran autor de nuestro idioma. Cuando Gabriel García Márquez recibió el premio Nobel en 1982, haría referencia a su gran amigo durante su discurso de aceptación, llamándolo “Pablo Neruda el grande, el más grande” –una solución sutil a la multitud de Nerudas a la que nos enfrentamos.
Pero aún con el genio de García Márquez, no hay una oración o título que sintetice la vida de un hombre como Neruda. Pero sí existe un sentimiento; una reverencia a su trabajo y admiración ante sus conclusiones, las cuales han cautivado a lectores por más de un siglo y seguirán haciéndolo hasta que el español quede en desuso.
Y aún en los días en que el castellano esté de retiro, será inevitable que algún alma caritativa restaure a Neruda de entre las cenizas para darle una segunda vida en un nuevo idioma.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2021, 7:00 a. m. with the headline "Muchos Nerudas, un solo público: 117 años del Nobel Chileno."