Solo los cubanos saben si son o no como Fidel
Durante los últimos tres días, el cortejo fúnebre que lleva las cenizas de Fidel Castro ha recorrido Cuba a lo largo de una ruta que atraviesa cañaverales, palmas, bueyes que aran el campo, ciudades coloniales y lugares históricos.
A lo largo del camino, los cubanos se han reunido a ambos lados de la vía de carreteras rurales, pasos superiores y calles de ciudades para dar su último adiós a Castro, quien dominó la vida en esta isla durante más de medio siglo, y por extensión la vida en el exilio.
Aunque en la isla el lema del día es “Yo soy Fidel”, mientras las cenizas avanzan lentamente desde la Habana con destino a su lugar de descanso en Santiago de Cuba, el lema en los mítines anticastristas en Miami ha sido “Yo no soy Fidel”.
La vida y la muerte de Castro pueden parecer muy diferentes, en dependiendo de qué lado del Estrecho de la Florida se esté.
Para algunos en Miami, su fallecimiento ha sido un momento crucial que esperan desate las fuerzas del cambio y lleve a una Cuba libre.
“Este es el momento que muchos en nuestra comunidad habían esperado desde que puedo recordar, desde que yo era un niño”, dijo el representante federal Carlos Curbelo, republicano por Miami cuyos padres huyeron de Cuba, dijo tras enterarse de la muerte del ex gobernante. “Todos han esperado este momento porque creían que sería el principio del fin de la pesadilla, y creo que eso es exactamente: una puerta que se abre a un futuro más luminoso”.
Mientras muchos cubanos en la isla siguen de luto por la muerte de Fidel Castro, la mayoría de la comunidad exiliada se mantiene alegre.
“No estamos celebrando la muerte de un hombre, sino la muerte de una ideología”, dijo Carlos López, de 40 años, quien llevó a su hija de 12 años, Tiffany, a participar en la euforia del exilio en medio de la noche. “Estamos celebrando este pedacito de libertad que conseguimos”.
En la isla, en los 9 días transcurridos desde que se anunció la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre, ha habido calma, pero también la sensación de que Cuba está a las puertas de cambios.’
Aunque Fidel Castro había estado enfermo varios años y cedió el poder a su hermano Raúl —primero temporalmente y después definitivamente— hace una década, muchos cubanos dijeron que su muerte los sorprendió.
“Todo el mundo sabía que estaba enfermo, pero nadie pensó que falleciera tan pronto”, dijo Tania Pérez, de 48 años y administradora de un almacén de vegetales en Ranchuelo, un localidad en la región central de la isla. “Pero no creo que haya cambios aquí en Cuba. El gobierno ya lleva tiempo preparándose para esto”.
Sin embargo, agregó que llevará acostumbrarse a una Cuba sin Fidel Castro. “Quizás no esté aquí físicamente, pero los cubanos sabían que siempre estaba ahí”, dijo Pérez.
“El pueblo cubano siempre está listo para lo que venga”, afirmó por su parte Angel Ysern, un médico que vive en Santa Clara. “Pero queremos paz, tranquilidad, no agresión. La revolución cubana ha hecho algunas cosas que hace falta cambiar, pero debemos mantener las cosas buenas y eliminar las malas”.
El viernes, la caravana que lleva los restos de Fidel Castro salió de Camagüey y comenzó a atravesar ciudades y pueblo en la zona oriental de la isla.
Algunos campesinos pudieron ver mejor la caravana desde sus tractores, mientras grupos de médicos y enfermeras en sus uniformes blancos permanecían sentados a lo largo de la ruta. Otros llevaron a sus hijos pequeños, y algunos adolescentes llevaban en la frente badanas que decían “Yo Soy Fidel”.
Miles de personas de lugares más distantes fueron trasladados en camiones y autobuses a zonas a lo largo de la ruta, y algunos choferes que quedaron atrapados detrás de la caravana estuvieron varias horas en la carretera.
Pero después que el cortejo pasa, la gente regresa rápidamente a su vida diaria, excepto las actividades de diversión. La venta de alcohol está prohibida durante los 9 días de duelo nacional, los centros de diversión están cerrados y las actividades culturales fueron canceladas.
En un restaurante al aire libre en un parque de Santa Clara que anuncia cerveza y comida criolla, sólo tenía ocupada una mesa con un puñado de hombres que jugaban dominó.
A raíz de la muerte de Fidel Castro, ha habido un aumento notable en la seguridad. Cerca de la entrada de Las Tunas, había fuerzas de seguridad apostadas cada 100 metros.
Pero en lo fundamental, incluso los cubanos que no apoyaban a Fidel Castro y les gustaría ver cambios, especialmente en la economía y respeto por los derechos humanos, han estado tranquilos. El domingo después del fallecimiento de Castro, el grupo opositor Damas de Blanco canceló su marcha de protesta en La Habana, no por respeto al fallecimiento del ex líder, sino por respeto a los que estaban de duelo, dijeron.
Otros que dice que echarán de menos al comandante han permanecido a lo largo de la ruta durante horas en espera del paso de la caravana. Se han congregado antes del amanecer y han estado en sus lugares hasta bien avanzada la noche en espera para despedirse.
El la localidad de Perico, flores en jarrones rústicos alineaban las dos aceras de la calle, y a lo largo de la ruta de la caravana la gente colgó letreros solidarios con Castro.
El viernes, en pequeños poblados de la región oriental, la caravana fue una lección de historia. Miles de estudiantes uniformados alineaban las calles para ser testigos del paso de las cenizas de Fidel Castro; un grupo incluso llevó una réplica a escala del Granma, el yate en que Castro y un grupo de rebeldes regresaron a la isla desde México en 1956 para continuar la lucha armada.
Los televisores en tiendas y restaurantes trasmiten sin interrupción la cobertura noticiosa mientras la caravana avanza por la región oriental.
En el centro del país, nuevas vallas con imágenes grandes de Fidel Castro comenzaron a aparecer a los pocos días de su muerte, haciendo énfasis en la meta de continuidad del gobierno. “Hasta la victoria siempre, Fidel”, decían las vallas.
Otros mensajes se han encargado de comunicar con fuerza la idea de que los ideales revolucionarios de Castro no se olvidarán. “Fidel sigue vivo entre nosotros”, decía un letrero grande madera colocado en Jobabito, un pequeño poblado entre Camagüey y Las Tunas.
Y la frase “Fidel vive”ha comenzado a aparecer en mensajes pintados a manos en todas partes, desde puestos de alimentos hasta viviendas. Algunos incluso lo tienen pintado en la frente.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2016, 5:37 p. m. with the headline "Solo los cubanos saben si son o no como Fidel."