Falleció en Miami fotoperiodista que recogió la vida del cubano de a pie e imágenes de Lezama Lima
El fotorreportero cubano Iván Cañas falleció en la madrugada del 30 de diciembre en Miami, a consecuencia de complicaciones de una neumonía con la que batalló durante más de un mes, informaron sus familiares.
Tenía 73 años y hasta hace poco se mantenía activo como fotógrafo de la agencia Notimex en Miami. Se dedicaba completamente a lo que más disfrutaba hacer, tomar fotos de la gente común.
Si no fuera por Iván Cañas hoy no tuviéramos esas imágenes extraordinarias del escritor José Lezama Lima en el paseo del Prado habanero o en el estudio de su casa en la calle Trocadero.
El autor de Paradiso no puede quedar en el olvido, aunque esta haya sido la intención de las autoridades cubanas, porque ahí está su obra. Las fotografías de Cañas nos lo dejaron de cuerpo presente, inmenso y con el tabaco en la boca, disfrutando uno de sus placeres, la conversación.
“La gente más humilde del mundo era capaz de enseñar lo mejor que tenía para Iván”, dijo su esposa, Alba Borrego, destacando que las mejores fotos de Cañas fueron de gente común.
“El no mostró nunca interés en fotografiar a personalidades y mucho menos figuras políticas”, añadió Borrego.
En este sentido, el trabajo que logró con Lezama Lima era una excepción. Estableció una conexión con el escritor y consiguió que posara para las fotos.
“Él lograba la confianza de la gente. Era su magia, no ves a nadie tenso [en sus fotografías]”, añadió Borrego, que compartió con él los últimos 20 años de su vida.
La obra más importante de Cañas, el libro El cubano se ofrece, surgió en los años 1970 en el poblado de Caibarién, en la provincia de Villa Clara, en el centro de la isla.
Los retratos de los habitantes del pueblo, algunos la quintaesencia del campesino cubano, no fueron del agrado de las autoridades culturales de la isla, que se negaron a publicar el libro alegando que los sujetos de las fotos se veían muy tristes.
“El reflejó lo que era el pueblo de verdad”, dijo Borrego, indicando que Cañas se valió del humor que a veces captaba en sus fotos para lograr que el libro fuera publicado.
Tomó la decisión de añadir fotos de muchachas sonrientes, estudiantes en la escuela al campo, que daban la imagen que buscaba el gobierno. También sumó al final unas memorables fotos de ancianos veteranos de la Guerra de Independencia contra España.
Si bien el libro no se publicó hasta 1982, contó con el apoyo del pintor Raúl Martínez, que fue maestro de Cañas, y lo ayudó en la concepción del material gráfico. De alguna manera, las fotos de El cubano se ofrece lo llevaron hasta Lezama Lima, que las alabó.
En la actualidad la maqueta original de El cubano se ofrece es parte de la colección del Museo Reina Sofía de España. La obra de Cañas está presente además en otros museos, incluyendo Los Angeles County Museum of Art (LACMA).
Las 40 fotos en blanco y negro que Cañas tomó de Lezama Lima y su entorno personal se expusieron en el Wolfson Campus del Miami Dade College en noviembre del 2010, con el nombre de Lezama inédito.
‘‘Era reposado, acorde con su estatura y su volumen’‘, recordó Cañas de Lezama Lima, que medía más de seis pies y pesaba alrededor de 350 libras, en una entrevista con el Nuevo Herald.
“Lo que más impresionaba era su extraordinaria memoria y dominio del idioma, que manejaba de una manera natural. Él estaba en su ‘reinado’ y mostraba una humildad cortés’‘, añadió Cañas, que años antes de esa foto había dejado una carrera como músico en el cuarteto Los Cañas para dedicarse a la fotografía.
Desde finales de los años 1960 comenzó a trabajar con la Revista Cuba, donde desempeñó su carrera como fotógrafo.
En 1982 se graduó de periodismo en la Universidad de La Habana.
“Prefería que lo llamaran fotorreportero. Esa era su pasión”, apuntó Borrego.
Los últimos años trabajó como encargado de las Relaciones Públicas del Conjunto Danza Nacional de Cuba, que tenía su sede en el teatro Mella.
Borrego señaló que aunque el grupo solía viajar con frecuencia, a Iván no se le permitía salir del país. Esta prohibición era una forma de castigo porque el fotógrafo había permitido que su hija viniera a Estados Unidos con su mamá a través del éxodo del Mariel.
Esto fue suficiente para que quien hasta entonces era un profesional reconocido en la isla cayera en desgracia.
“El tuvo momentos muy importantes en su carrera, fue una persona realizada”, dijo Borrego, que resaltó “la transparencia” de Cañas, que se reflejó tanto en su manera de actuar como en su obra.
“Iván se moría si decía una mentira, decía la verdad aunque fuera mala, no tenía dobleces. Era muy emotivo y apasionado”, señaló Borrego.
En 1992 Cañas llegó a Miami invitado por su hija y tomó la decisión de exiliarse.
“Él quería que lo recordaran por sus fotografías y por su sinceridad. Sus fotos son claras y transparentes y no solo estás viendo a la persona sino también a él”, concluyó Borrego.
“En todas mis fotografías, la persona siempre está mirando al fotógrafo, porque me interesa establecer una comunicación’‘, comentó Cañas con motivo de la exposición Lezama inédito.
A Cañas lo sobreviven sus tres hijos, su mamá, la actriz Magaly Boix, y su hermano, el músico Pedro Cañas.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de diciembre de 2019, 6:06 p. m. with the headline "Falleció en Miami fotoperiodista que recogió la vida del cubano de a pie e imágenes de Lezama Lima."