Cuba

Rubio busca ayuda para agentes de la CIA y diplomáticos con el ‘síndrome de La Habana’

Tras la publicación de un informe de las Academias Nacionales de Ciencias que concluye que la energía de microondas dirigida puede haber lesionado a funcionarios estadounidenses en Cuba y China, los senadores republicanos Marco Rubio y Susan Collins presentaron el martes un proyecto de ley para garantizar que las víctimas reciban una cobertura médica adecuada.

La legislación autorizaría una compensación adicional para los funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado — y sus dependientes — que sufren lesiones cerebrales como resultado de esos misteriosos incidentes. Aunque se ha reportado anteriormente, este es el primer reconocimiento oficial de que agentes de la CIA también se enfermaron después de viajar a Cuba y China.

“A medida que investigamos la fuente de ataques de microondas anteriores y buscamos evitar que ocurran en el futuro, esta legislación brindaría asistencia financiera adicional a los estadounidenses que resultaron heridos y continúan experimentando síntomas debilitantes”, dijo Collins, quien forma parte del Comité Selecto de Inteligencia del Senado.

De acuerdo con el comunicado que informó de la propuesta legislativa, más de 40 diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en La Habana, y al menos una docena de diplomáticos del consulado de Estados Unidos en Guangzhou, China, se vieron afectados por dolencias que incluían mareos, tinnitus, problemas visuales, vértigo y dificultades cognitivas.

Pero el Departamento de Estado solo ha confirmado públicamente 26 casos en Cuba y un caso en China. Algunas de las víctimas contrataron al abogado Mark Zaid para luchar por la cobertura del tratamiento médico y se han quejado de que tuvieron que pagar gastos relacionados con los tratamientos.

Zaid acogió con satisfacción la legislación propuesta, pero dijo que los cambios no abarcarían al personal de otras agencias que podrían haber sido víctimas de ataques similares en otros países.

“Esta legislación llenará algunos vacíos y es un primer paso positivo, pero parece que el proyecto de ley no toma en cuenta la amplitud de lesiones anteriores sufridas por otros empleados federales, como los de los Departamentos de Defensa y Comercio que trabajaron junto con la CIA y los oficiales del Departamento de Estado”, comentó a el nuevo Herald.

También pidió más transparencia, ya que cuatro años después del primer incidente reportado en La Habana, el público aún no conoce los resultados de las investigaciones del FBI y otras agencias sobre el asunto.

El Departamento de Estado no contestó inmediatamente a una solicitud de comentario.

“El Congreso debe impulsar una mayor transparencia de la rama ejecutiva en cuanto a lo que sabe sobre estos incidentes”, dijo Zaid. “A veces, incluso más valioso que la compensación es el conocimiento, y es de esperar que el Congreso celebre pronto audiencias públicas”.

Un comité de 19 personas que investigó los datos clínicos de las víctimas para las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina y el Departamento de Estado, concluyó que el conjunto de síntomas que llegó a conocerse como ‘síndrome de La Habana’ es “diferente a cualquier trastorno en la literatura médica general o neurológica” y es “consistente con los efectos de la energía de radiofrecuencia pulsada (RF) dirigida”, muy probablemente microondas.

“La ausencia de informes de una sensación de calor o daño térmico interno puede excluir ciertos tipos de RF de alto nivel de energía”, añade el informe.

A fines de 2016, los empleados de la embajada de Estados Unidos en La Habana comenzaron a reportar ruidos fuertes o presión proveniente de una dirección específica, seguidos de mareos, vértigo, dolores de cabeza, problemas visuales y deterioro cognitivo, entre otros síntomas. Los incidentes se repitieron hasta bien entrado el 2017. El personal de la embajada se ha reducido drásticamente desde entonces.

En el 2018, el Departamento de Estado también evacuó al personal que reportó síntomas similares en el consulado en Guangzhou, China.

“Hasta junio del 2020, muchos de estos miembros del personal seguían sufriendo estos u otros problemas de salud”, dice el informe de las Academias Nacionales.

Ninguna potencia extranjera ha sido identificada como culpable, pero los funcionarios de inteligencia estadounidenses sospechan que Rusia estuvo detrás de los ataques, según informaron varios medios. El gobierno cubano ha negado con vehemencia cualquier responsabilidad.

Aunque el Departamento de Estado cambió la frase y ahora etiqueta los eventos como “incidentes”, Rubio y otros miembros del comité que patrocinan el proyecto de ley se refirieron a ellos como ataques de adversarios extranjeros. También culparon a Cuba y China por no proteger a los diplomáticos estadounidenses.

“Tanto los regímenes de La Habana como de Beijing han fracasado, en virtud de tratados internacionales, en proteger la seguridad de los diplomáticos extranjeros en su territorio”, dijo Rubio, el presidente interino del Comité Selecto de Inteligencia del Senado.

La enfermedad ha desconcertado a los médicos que trataron a las víctimas en la Universidad de Pennsylvania y la Universidad de Miami. Los médicos de UPenn encontraron evidencia de una lesión cerebral leve consistente con una conmoción cerebral, pero sin que las víctimas hubieran sufrido un golpe en la cabeza.

En un estudio posterior, los médicos de UPenn abandonaron la teoría de la conmoción cerebral pero encontraron cambios cerebrales en 40 personas afectadas que estuvieron en La Habana.

Los médicos de UM, que atendieron a algunos de los pacientes al inicio de los síntomas agudos, concluyeron que los problemas de equilibrio y las disfunciones cognitivas que presentaban estos pacientes estaban principalmente relacionados con daños en el sistema vestibular del oído interno.

Los dos equipos médicos así como los expertos de las NAS descartaron la histeria colectiva como la causa principal de los síntomas, una hipótesis promovida por el gobierno cubano y otros científicos sin conocimiento directo de los casos. El informe de la NAS también excluyó a los pesticidas como la causa del brote, una teoría propuesta por investigadores de la Universidad de Dalhousie, quienes examinaron los registros médicos de diplomáticos canadienses en La Habana que informaron síntomas similares a los de los diplomáticos estadounidenses.

Sigue a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de diciembre de 2020, 6:38 p. m. with the headline "Rubio busca ayuda para agentes de la CIA y diplomáticos con el ‘síndrome de La Habana’."

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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