Cuba

Víctimas de supuestos ataques en Cuba buscan asistencia legal

El gobierno de Estados Unidos ha informado que los incidentes ocurrieron en residencias diplomáticas y en los hoteles Nacional (en la foto de archivo) y Capri, en La Habana.
El gobierno de Estados Unidos ha informado que los incidentes ocurrieron en residencias diplomáticas y en los hoteles Nacional (en la foto de archivo) y Capri, en La Habana. Getty Images

Varias víctimas estadounidenses de supuestos “ataques” o “incidentes de salud” en Cuba han contratado a un abogado, inseguras de cómo el gobierno de Estados Unidos va a garantizar sus tratamientos médicos a largo plazo.

“Eso no está nada claro”, dijo el abogado Mark Zaid, quien representa a ocho afectados por los “incidentes”, que han causado una variedad de problemas de salud a por lo menos 25 diplomáticos, familiares y agentes de inteligencia que trabajaban en La Habana. “Algunos ya han tenido que gastar su dinero” en el tratamiento, debido sobre todo a las reglas burocráticas que establece el Departamento de Estado, presumiblemente para ahorrar dinero, señaló.

“Por ejemplo, tienes una cita un jueves a las 3 de la tarde en la Universidad de Pennsylvania [Upenn] y tienes una cita de seguimiento al otro día. Las reglas establecen que debes manejar de vuelta o tomar el tren y regresar al otro día”, explicó el abogado. “Eso es ridículo”.

Zaid, abogado especializado en casos relacionados con la seguridad nacional, fue contratado por estas personas “en los últimos dos meses”, dijo. La semana pasada envió una carta al secretario de Estado, Mike Pompeo, solicitando una reunión pero todavía no ha recibido respuesta.

El abogado dijo que a las personas que representa no les queda claro qué tipo de tratamiento médico están recibiendo.

“¿Los están tratando o los están estudiando? No está del todo claro lo que está sucediendo”, dijo el abogado. Zaid, quien dijo que algunas de las víctimas han tenido dificultades para tener acceso a sus expedientes médicos porque son documentos gubernamentales. “Son médicos que están trabajando para el gobierno de Estados Unidos”, afirmó.

UPenn envió la siguiente declaración: "Seguimos trabajando con el Departamento de Estado para evaluar y tratar al personal que ha informado experiencias de fenómenos audibles. No podemos proporcionar detalles sobre diferentes grupos de pacientes en este momento".

El jueves, un funcionario del Departamento de Estado confirmó en un correo electrónico que los empleados afectados fueron remitidos a UPenn para recibir atención, pero aclaró que los proveedores médicos de la universidad no tenían contrato con el gobierno de los EE. UU. Al mismo tiempo, el funcionario dijo que "los pacientes tienen acceso a sus propios registros médicos creados y mantenidos por el Departamento de Estado".

"La seguridad y protección de nuestros empleados y sus familias es la principal prioridad del Departamento. En respuesta a los incidentes de salud, algunos de los expertos más importantes del mundo en los campos pertinentes brindan tratamiento a las personas afectadas", escribió el funcionario en el correo electrónico. "La Ley de Compensación de Empleados Federales (" FECA "), que comúnmente se conoce como compensación a los trabajadores y administrada por el Departamento de Trabajo, proporciona tratamiento médico para los empleados federales con lesiones o enfermedades relacionadas con el trabajo. Los empleados afectados han sido alentados a presentar reclamaciones de FECA y se les ha ayudado a hacerlo".

Según Zaid, sus clientes no han regresado a Cuba —aunque querían hacerlo para concluir su misión— y algunos están trabajando en el mismo hemisferio, pero se mantienen asistiendo a las consultas en UPenn. “Todos querían volver a su trabajo. Son personas muy dedicadas”, señaló.

Para el gobierno, ha sido más difícil manejar estos casos debido no sólo a la incertidumbre sobre quién o qué ocasionó los ataques sino también a los síntomas resultantes. Aunque ha habido precedentes de grupos de empleados federales que han resultado lesionados en hechos como explosiones, en esos casos “las lesiones han sido específicas y concretas, no daños cerebrales y neurológicos extraños. Es mucho más complicado”, opinó.

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El abogado Mark Zaid. Cortesía


Según el abogado, otro de sus clientes, Mike Beck, agente retirado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), habría sufrido “un ataque potencialmente similar” en la década de los años 1990, cuando viajó a un país no identificado. Años después, Beck y su compañero en ese viaje, enfermaron del mal de Parkinson, y un reporte confidencial convenció a Beck de que su enfermedad estaba relacionada con un ataque encubierto con un arma de microondas, relató a The Washington Post.

“Mi instinto me dice que esto ha estado pasando durante un tiempo”, dijo Zaid. “La NSA me ha revelado en un entorno no clasificado que una potencia extranjera ha usado un arma de microondas contra personas”, dijo Zaid.

Médicos de UPenn que trataron a 21 afectados concluyeron que tras experimentar “fenómenos sensoriales y auditivos” estas personas desarrollaron síntomas de una conmoción cerebral, pese a que ninguno recibió un golpe en la cabeza, según publicaron en un artículo en el Journal of the American Medical Association (JAMA). Meses después de haberse expuesto a una fuente de vibración o sonido que según los afectados provino de una dirección específica, la mayoría presentaba problemas cognitivos, visuales, auditivos y del equilibrio. Los síntomas no han desaparecido y los pacientes han recibido terapia para su rehabilitación, añade el estudio.

“Realmente parece una conmoción cerebral sin haber sufrido un trauma en la cabeza”, dijo el Dr. Douglas Smith, uno de los autores del estudio preliminar y director del Center for Brain Injury and Repair de Upenn, en una entrevista también publicada en JAMA. “De lo que estamos muy seguros es que no fue el sonido en sí lo que causó la lesion”.

Los “incidentes” ocurridos en Cuba han confundido a políticos y especialistas por igual. Estados Unidos no ha podido determinar quién o qué ha provocado los daños a la salud de su personal en La Habana. Los médicos desconocen también cuánto tiempo cada persona afectada estuvo expuesta a la fuente desconocida que supuestamente ha generado los síntomas.

Parte del problema, añadió Zaid, es que cada persona reacciona diferente. “Algunos están sufriendo más que otros”, dijo en referencia a sus clientes. Los síntomas de uno de sus clientes son tan severos, que está considerando retirarse, aunque en condiciones normales hubiera podido continuar trabajando varios años más, dijo el abogado.

“Los síntomas varían. Algunos tienen problemas para mantener el equilibrio, mirar la computadora o pensar claramente. Algunos se han incorporado completamente al trabajo pero otros tiene problemas para trabajar tres o cuatro horas al día”, afirmó. El abogado dijo que no podía confirmar si alguno de sus clientes había presentado daños cerebrales como los descritos en el artículo publicado en JAMA porque no ha podido ver los registros médicos, pero aseguró que los afectados “no están inventando los síntomas”.

“Las tomografías no mienten. Pensar que una gran cantidad de diplomáticos estadounidenses van a inventar síntomas por alguna razón es risible cuando conoces a diplomáticos”, dijo Zaid. “Los diplomáticos se encuentran entre las personas más dedicadas”.

Un editorial de JAMA pidió tomar los resultados del estudio del equipo de UPenn con cautela y otros especialistas han cuestionado la metodología empleada. Pero los médicos de Upenn que publicaron el artículo, así como el Dr. Michael Hoffer, de la Universidad de Miami, quien viajó a La Habana a tratar a los afectados, descartaron que los síntomas fueran “psicosomáticos”, como sugirió un equipo gubernamental de expertos cubanos que investigaron el caso.

“Esta no es la imagen que se ve en la enfermedad psicógenica masiva”, dijo Smith. “Y repito, estos pacientes no quieren nada más que volver al servicio de nuestro país”.

Los incidentes, descritos primero como “ataques sónicos” por el gobierno estadounidense —por los ruidos y vibraciones que sintieron los afectados— y luego como “ataques a la salud”, ocurrieron entre noviembre del 2016 y mayo del 2017 en residencias diplomáticas y hoteles en La Habana. A fines de mayo se reportó otro incidente y dos nuevas víctimas potenciales son evaluadas en la Universidad de Pennsylvania. El Departamento de Estado no contestó preguntas enviadas por el Nuevo Herald sobre el estatus de estos pacientes pero el jueves la Associated Press— citando a una fuente del Departamento de Estado—reportó que uno de los sujetos evaluados presentaba los mismos síntomas de los afectados por los incidentes en Cuba, lo que eleva el número a 25. El gobierno canadiense también reportó que 10 diplomáticos y familiares, entre ellos niños, fueron afectados en un incidente similar en mayo del 2017.

El senador republicano Marco Rubio, presidente de la Subcomisión de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo que el FBI estaba más cerca de entender la tecnología que podría estar detrás de los incidentes. Aunque muchos en Washington habían apuntado a Rusia como potencial culpable de los ataques, nuevos incidentes en China han complicado más la trama.

En una reunión con representantes del gobierno cubano la semana pasada, una delegación de Estados Unidos “reiteró la necesidad urgente de identificar la fuente de los ataques a los diplomáticos estadounidenses y asegurar que cesen”. Estados Unidos cree que Cuba sabe quién está detrás de los incidentes pero La Habana ha negado responsabilidad en los incidentes.

“Tras más de año y medio de investigación rigurosa llevada a cabo por Cuba y Estados Unidos no se ha producido ninguna evidencia”, dijo Carlos Fernández de Cossío, quien encabezó la delegación cubana a esa reunión, en una entrevista con la agencia cubana Prensa Latina.

Según el diplomático, no se puede “argumentar que el efecto que dicen haber sufrido esas personas es resultado de un ataque sónico, una acción deliberada de tipo alguno o que hayan sido víctimas de la actuación de alguien…. Estamos frente a un hecho que ha sido políticamente manipulado.”

El Departamento de Estado no aclaró si los resultados de una investigación independiente de la Junta de Evaluación de Responsabilidad (ARB) sobre el manejo inicial de esos casos por la agencia ya estaban disponibles. La evaluación fue ordenada por el entonces secretario Rex Tillerson en enero. A fines de mayo, Pompeo ordenó la creación de un Grupo de Trabajo de Incidentes de Salud para coordinar las investigaciones de los incidentes ocurridos en Cuba y en China con otras agencias federales.

“No se pidió al ARB de Cuba que determinara la causa de los problemas de salud o los síntomas médicos”, indicó el Departamento de Estado en un comunicado. “Si el ARB encuentra una causa razonable para creer que personal o contratistas del gobierno se comportaron indebidamente o realizaron su trabajo de modo insatisfactorio, por lo que contribuyeron significativamente al incidente bajo investigación, la junta transmitirá esa conclusión al jefe de la agencia federal correspondiente”.

Esta historia se actualizó el jueves para incluir una declaración enviada por el Departamento de Estado.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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