Se reestructura el poder en Cuba y dos militares sancionados por EEUU ascienden al Buró Político
El ascenso de Luis Alberto Rodríguez López-Callejas al poderoso círculo del politburó en el congreso del Partido Comunista y la caída del llamado “zar de las reformas”, Marino Murillo, son los movimientos más llamativos del octavo congreso, dijeron diversos analistas entrevistados por el Nuevo Herald. También incluyen el rápido ascenso de Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro de interior.
“Es un salto muy grande para alguien que ha querido tener un perfil tan discreto”, dijo Sebastián Arcos, director asociado del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida. “Muestra que Raúl quiere dejarlo todo bien amarrado antes de retirarse. López-Callejas es un hombre de su entera confianza”.
Raúl Castro se retiró de la dirección del Partido Comunista durante el octavo congreso, junto con otros octogenarios y nonagenarios con mucho poder acumulado durante décadas, incluyendo José Ramón Machado Ventura y Ramiro Valdés Menéndez, entre otros. El poderoso puesto de segundo secretario del partido no fue ocupado por nadie. Y el número de miembros del politburó se redujo de 17 a 14, cambios que no fueron explicados por el partido.
Las elecciones cubanas tienen la particularidad que una comisión elige a las personas que estarán en la boleta y presentan esa propuesta. Los delegados del partido no tienen opción de escoger sino que refrendan la propuesta. Todos los miembros del Buró Político fueron elegidos por el 99% de los votos, según la prensa oficial.
López-Callejas dirige el conglomerado empresarial militar GAESA, que controla hasta un 80% de la economía cubana. Tanto él como su empresa han sido sancionados por Estados Unidos. Es reconocido como uno de los hombres más poderosos de Cuba, pero hasta ahora había estado alejado de la política.
Militar como su padre, el General de División Guillermo Rodríguez del Pozo, López-Callejas se casó con Déborah Castro Espín, la hija mayor de Raúl Castro y tiene con ella dos hijos: Vilmita Rodríguez Castro y Raúl Guillermo Rodríguez Castro. El varón es el jefe de la seguridad personal de Raúl Castro y es frecuente verlo acompañando a su abuelo en reuniones públicas y viajes.
López-Callejas se divorció de Déborah Castro Espín pero mantiene excelentes relaciones con su ex suegro. Después que Castro cedió la presidencia de Cuba a Miguel Díaz-Canel, López-Callejas lo ha acompañado por viajes a Rusia, México y otros países en busca de negocios e inversiones.
En 2019 era uno de los nombres que se barajaban para el cargo de primer ministro, que le fue otorgado finalmente a Manuel Marrero, un coronel leal a GAESA.
Una investigación de el Nuevo Herald reveló cómo Luis Alberto Rodríguez López-Callejas y sus familiares presiden una red de empresas ficticias ocultas y jurisdicciones secretas que permitieron a Fidel y Raúl Castro, y ahora a sus sucesores militares, pedir dinero prestado y comprar, vender y fletar los barcos que traen productos químicos, combustible y suministros de construcción necesarios para edificar el creciente sector turístico y exportar minerales.
“Los intereses de la familia Castro están asegurados” dijo Arcos, de FIU. “Raúl puede retirarse tranquilamente a la Sierra de Cristal a pasar el resto de sus días”.
La elección del Comité Central y del buró político también trajo otras sorpresas, como la designación del actual primer ministro, Marrero, como miembro del Buró Político. La subida de Lázaro Alberto Álvarez Casas, un desconocido que se convirtió en viceministro y luego en ministro del poderoso Ministerio del Interior y el ascenso del periodista Humberto López al Comité Central.
General de División, Álvarez Casas está sancionado por Estados Unidos por graves violaciones a los derechos humanos. Proviene de la contrainteligencia militar y prestó servicios en Angola durante la participación cubana en la guerra civil de ese país.
Marrero, un coronel del ejército, es un hombre de máxima confianza de López Callejas mientras que López es el encargado de una sección en el noticiero de televisión que sataniza a opositores, artistas y periodistas independientes.
Ni Marrero ni Álvarez Casas integraban anteriormente el Comité Central del Partido Comunista.
Ric Herrero, director del Cuba Study Group, una organización favorable al deshielo, dijo que ve “pasos serios” hacia una “transición significativa en el liderazgo y la dirección del gobierno cubano”.
“El rumbo que está tomando el gobierno es hacia una transformación económica y mantener la continuidad política”, dijo.
“Uno sabe el camino que va tomar un gobierno basado en el personal que encabeza esa gestión. Que entren empresarios al buró político y el cambio en el secretariado con expertos en economía señala que el gobierno se está dirigiendo hacia grandes reformas económicas”, añadió.
Tanto Herrero como Arcos coincidieron en señalar que la salida de Marino Murillo del poder era una jugada cantada. Murillo diseñó e implementó las controvertidas medidas para sacar a la economía cubana de la crisis.
“Ser arquitecto de una reforma económica en Cuba es imposible porque las reformas son ideológicamente contradictorias con el régimen. Han pasado muchos por ese puesto y seguirán porque es una misión imposible”, dijo Arcos.
“¿A quién van a culpar del fracaso de las reformas y de que Cuba esté en su peor crisis en 30 años? ¿A Castro? ¿A Díaz-Canel? Para eso tienen a Murillo”, agregó.
Herrero dijo que hay muchas personas insatisfechas con la lentitud de las reformas y con sus resultados, por lo que tampoco le sorprendió la salida de Murillo.
En su discurso frente a los delegados del Partido Comunista, Raúl Castro enfrió las expectativas de quienes pensaron que el cónclave serviría como pistoletazo de salida para reformas profundas.
“Parecería que el egoísmo, la codicia y el afán de mayores ingresos provocan en algunos el aliento para desear que se inicie un proceso de privatización que barrería los cimientos y las esencias de la sociedad socialista”, dijo Castro.
Para Reinaldo Escobar, el jefe de redacción del diario independiente 14ymedio, los cambios son “muy interesantes”.
“La salida de Murillo es uno de los cambios más espectaculares. En el caso de los miembros de la generación histórica era anunciada y se esperaba la salida por ejemplo de Machado Ventura, quien se cree que era un freno a las reformas”, dijo.
“Tenemos un nuevo Comité Central donde no hay nadie de apellido Castro, ni siquiera el coronel Alejandro Castro Espín ni Mariela Castro, como se especulaba.
“La actual conformación del Comité Central deja abierta una puerta a que con la ausencia de los más retrógrados -por incapacidad o por la muerte- los decisores tengan un mayor margen de maniobra, aunque tengan que cumplir con la herencia de la continuidad”, dijo Escobar desde La Habana.
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de abril de 2021, 5:47 p. m. with the headline "Se reestructura el poder en Cuba y dos militares sancionados por EEUU ascienden al Buró Político."