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De Liechtenstein a Hong Kong: Cuba usa empresas fantasmas para burlarse del embargo

Esta fotografía familiar apareció en 2010 en la página de Facebook de Claribel Ruas Pérez, esposa de Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, el hombre de la gorra negra. Es hermano de Luis Alberto, quien se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos y encabeza el conglomerado militar cubano GAESA. Guillermo es menos conocido, pero juega un papel decisivo en el uso que hace Cuba de compañías fantasmas y paraísos fiscales para mantener a los buques de carga en movimiento hacia y desde la isla comunista.
Esta fotografía familiar apareció en 2010 en la página de Facebook de Claribel Ruas Pérez, esposa de Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, el hombre de la gorra negra. Es hermano de Luis Alberto, quien se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos y encabeza el conglomerado militar cubano GAESA. Guillermo es menos conocido, pero juega un papel decisivo en el uso que hace Cuba de compañías fantasmas y paraísos fiscales para mantener a los buques de carga en movimiento hacia y desde la isla comunista. Cortesía de Luis Dominguez

Una empresa de nombre genérico con sede en el paraíso fiscal de Liechtenstein ha servido durante los últimos 37 años como centro de operaciones de transporte marítimo global para el gobierno cubano, funcionando bajo el radar mientras esquivaba un embargo comercial de seis décadas, según muestra una investigación del Miami Herald/el Nuevo Herald y McClatchy.

Cuando se constituyó en 1984 en el principado de Liechtenstein, Acemex Management Company Limited se creó como medio de supervivencia. Se convirtió en un modelo de negocio, ha sido descrito como la obra de un genio y ha demostrado ser duradero.

Una nueva investigación revela en exclusiva la red de empresas ficticias ocultas y jurisdicciones secretas que permitieron a Fidel y Raúl Castro, y ahora a sus sucesores militares, pedir dinero prestado y comprar, vender y fletar los barcos que traen productos químicos, combustible y suministros de construcción necesarios para edificar el creciente sector turístico y exportar minerales.

Los resultados se basan en un informe anterior publicado en febrero como parte de una colaboración de investigación global llamada OpenLux, que puso de relieve cómo la pequeña nación europea de Luxemburgo fue utilizada como un camuflaje para las operaciones marítimas cubanas.

La nueva investigación arroja luz sobre la poco conocida Acemex y los actores clave que la rodean: un par de poderosos hermanos cubanos que no se llaman Fidel y Raúl, sino Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja y su hermano menor Luis Alberto, este último un general de brigada incluido en la lista negra de Estados Unidos en 2020.

Acemex sirvió como consorcio paraguas que cubría a docenas de otras empresas vinculadas a Cuba, cuyos lazos con la isla tenían que ser disimulados para operar eficazmente. A través de Acemex, los hermanos ampliaron el control de los militares cubanos sobre la actividad económica y concentraron en pocas manos el transporte marítimo y la logística mundial de Cuba. Además de proporcionar a los prestamistas y empresas europeas y asiáticas un grado de cobertura a la hora de operar en Cuba, las empresas ficticias también abrieron oportunidades para que los gobernantes se enriquecieran.

“Han aprendido lecciones, y se sabe que la práctica hace la perfección”, dijo Hal Eren, un veterano abogado especializado en sanciones que trabajó en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (u OFAC) del Departamento del Tesoro, desde 1992 hasta 2000.

La OFAC tiene el poder de convertir a una empresa en un paria financiero, intocable en las finanzas mundiales. Inexplicablemente no lo ha hecho con Acemex.

La confianza de Cuba en la red de empresas ficticias ha tenido altibajos en función de la presión que recibe de Washington, dijo Eren. Bajo Obama se relajó para buscar el acercamiento. Trump volvió a una línea más dura. La nueva administración de Biden aún no ha señalado su enfoque sobre las sanciones a Cuba.

“Cada administración debe utilizar todas las herramientas disponibles para responsabilizar a las entidades e individuos vinculados a los regímenes despóticos de nuestra región, así como a aquellos que les permiten enriquecerse ilegalmente a través de elaborados esquemas y compañías ficticias”, dijo el senador Marco Rubio, republicano de la Florida, un partidario de la línea dura contra Cuba. “Es hora de que nuestros aliados europeos se den cuenta de que la dictadura cubana y sus compinches se están enriqueciendo en sus costas a expensas del pueblo trabajador de Cuba que ha soportado décadas de opresión”.

El pequeño gran Liechtenstein

Poco después de que los hermanos Castro se hicieran con el poder en 1959, en plena Guerra Fría, cuando el mundo se dividía entre los campos capitalista o comunista, un completo embargo comercial por parte de Estados Unidos pretendía sofocar a la economía cubana y provocar un cambio de régimen.

El embargo se amplió posteriormente para intentar dejar a Cuba fuera del sistema bancario mundial y, más recientemente, mediante sanciones financieras extraterritoriales diseñadas para extraer un precio a cualquiera que haga negocios con el gobierno cubano, posibilitando la confiscación de los activos que pudieran tener en Estados Unidos o bloqueando el acceso al sistema financiero estadounidense.

Como no hay sector privado cubano, continuaba la teoría, hacer negocios allí equivale a hacerlos con el gobierno.

La respuesta de Cuba fue crear y ampliar una red de empresas que es vasta y más complicada de lo que se conocía previamente.

“El origen de esto fue eludir las sanciones”, dijo un ex diplomático occidental que estuvo muy involucrado con los hermanos Castro. “La historia de esto es larga. Lleva mucho tiempo”.

En la actualidad, Cuba depende en gran medida de empresas de nombre genérico cuyos “propietarios” están ocultos a la vista del público en el diminuto Liechtenstein, de apenas 62 millas cuadradas y unos 39,000 habitantes, fronterizo con Suiza y Austria.

“Liechtenstein, Luxemburgo, son los refugios favoritos no solo de los cubanos, sino de otros que desean pasar inadvertidos”, dijo Eren, ex asesor principal del Departamento del Tesoro en materia de sanciones.

Acemex se encuentra en la cúspide de la pirámide naviera cubana. Irónicamente, la Cámara de Comercio de Cuba, tan recientemente como en 2019, citó a Acemex como una “empresa extranjera” de Liechtenstein que administra “negocios marítimos y financieros.” No hay ningún atisbo de la realidad de que es realmente cubana. En el registro de sociedades de Liechtenstein, Acemex cita domicilios en La Habana para sus directores.

Acemex “administra” varias otras empresas ficticias –incluyendo algunas bajo sanciones de Estados Unidos– que compran y venden barcos y mueven carga, fletan embarcaciones y tripulaciones bajo banderas de otros países.

Esta es la razón por la cual esto importa. La mano de obra barata proporcionada por los marineros cubanos permite al gobierno con problemas de liquidez obtener beneficios en las operaciones, especialmente porque Acemex factura en dólares, pero paga al personal cubano en pesos.

Escondidos y elegantes

Tras el reportaje de febrero sobre Luxemburgo, numerosas fuentes se presentaron para revelar el papel de Acemex y cómo ayuda al gobierno cubano a ocultar sus actividades. Aportaron documentos privados e incluyeron cuatro fuentes con conocimiento de primera mano de las operaciones de Acemex. Todos exigieron el anonimato por temor a represalias.

Acemex se diseñó originalmente para mantener de forma pasiva los activos de las filiales. Pero al gobierno cubano le preocupaba que fuera vulnerable a las confiscaciones de activos. La estructura corporativa de Acemex cambió, aunque conservó el tipo de control de los accionistas que se encuentra habitualmente en las sociedades de cartera.

La primera descripción privada de Acemex era genérica: que “se dedicaba a la venta de una variedad de bienes”. Pero la empresa de servicios corporativos de Liechtenstein Percuro Treuhandanstalt figura como uno de los gestores de Acemex, y está vinculada en los documentos compartidos en la investigación a 100 empresas ficticias, la mayoría liquidadas pero algunas todavía activas.

Los documentos de Acemex no mencionan un presidente o propietario. Sí mencionan a Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, el centro de la investigación de OpenLux de febrero, como presidente de Marsea Holdings y miembro administrativo de Finsale Company Ltd., Gilmar Project Finance y NorthSouth Maritime Co. Ltd.

Estas cuatro empresas son descritas por las fuentes con conocimiento de primera mano como relacionadas a las filiales operativas de Acemex.

En esas empresas, le acompaña Andrés Ernesto Muñoz Campos, quien también aparece en documentos corporativos con Guillermo en Luxemburgo, Londres y la empresa Caroil Transport Marine Ltd., registrada en Chipre. Caroil fue incluida en la lista negra de Estados Unidos en 2019 por ayudar a Venezuela a saltarse las sanciones estadounidenses a su petrolera estatal.

Los documentos de Liechtenstein también muestran como director a Marcos Arza Vizcaíno, quien fue un líder anterior de Acemex hasta 2012, un punto confirmado por la página de LinkedIn de Arza. En ella aparece en Acemex desde 1995 hasta 2012, pasando después al negocio estatal de los cruceros.

Escondido en Hong Kong

La información y los documentos privados de Liechtenstein condujeron al registro corporativo de Hong Kong, donde también se constituyó Acemex en septiembre de 2007.

En esos documentos de Hong Kong figura Liechtenstein como su domicilio social principal y Guillermo como director. También lo está Percuro Treuhandanstalt, la empresa de Liechtenstein que tenía las 100 empresas ficticias bajo su cargo.

Una fuente de la industria marítima occidental que ha trabajado estrechamente con el gobierno cubano dijo que la incorporación de Hong Kong correspondió con la decisión de Cuba de cambiar sus exportaciones de minería de níquel a China.

Hasta ese momento, el níquel cubano se dirigía principalmente a Canadá y a los Países Bajos, adonde se había trasladado durante décadas porque el multimillonario holandés Willem van’t Wout gozaba de una amistad con Fidel Castro. Van’t Wout y su empresa no respondieron a una solicitud de comentarios.

La decisión amplió la relación de Cuba con China, un viejo aliado. El cambio también coincidió con una investigación estadounidense sobre el banco holandés ING, que tenía una participación del 50% en un banco de Curazao llamado Netherlands Caribbean Bank, o NCB. El banco se constituyó como una empresa conjunta en 1993, y Acemex era uno de los dos socios cubanos en él.

En julio de 2006, la OFAC incluyó al banco de Curazao en la lista de Nacionales Especialmente Designados, otro de los mecanismos de inclusión en la lista negra de Estados Unidos, debido a su significativa propiedad cubana. No incluyó a Acemex en la lista negra.

El banco caribeño fue cerrado, pero ING acabó reconociendo en 2012 que había movido más de $2,000 millones a través de Estados Unidos en nombre de Cuba e Irán, algunos de ellos a través del Netherlands Caribbean Bank. En un acuerdo con el Departamento del Tesoro, ING aceptó una sanción de $619 millones.

Deslizándose bajo el radar

Guillermo Rodríguez López-Calleja dirige efectivamente dos empresas sancionadas –Anglo-Caribbean Shipping Company Limited y Caroil Transport Marine Ltd–, pero ni Acemex ni él personalmente han sido objeto de sanciones. Esto es más inusual ya que su poderoso hermano, Luis Alberto, sí lo ha sido.

Nordstrand Maritime & Trading, que figura en la lista negra del Tesoro desde al menos 1986, también está vinculada a Acemex. Nordstrand cambió su nombre por el de NorthSouth Maritime, una de las cuatro principales empresas que operan ahora bajo Acemex en Liechtenstein. Al parecer, la lista de sanciones del Departamento del Tesoro aún no se ha puesto al día con ese cambio corporativo.

Al preguntarle sobre Guillermo y la lista obsoleta, el Departamento del Tesoro no respondió a las repetidas solicitudes de comentarios. Tampoco lo hizo el gobierno cubano.

En respuesta a preguntas por escrito, la Embajada de Liechtenstein en Washington, tras consultar a varios ministerios, dijo que el principado no tiene la obligación de aplicar las sanciones financieras de Estados Unidos.

“El gobierno y el poder judicial de Liechtenstein no aplican las sanciones de la OFAC, a menos que correspondan a sanciones adoptadas por las Naciones Unidas y que, por lo tanto, sean vinculantes para Liechtenstein, o a menos que correspondan a sanciones adoptadas por la Unión Europea, que son aplicadas por Liechtenstein”, dijo un comunicado de la embajada. “Ni la ONU ni la Unión Europea han adoptado sanciones contra Cuba ni Liechtenstein ha adoptado sanciones unilaterales contra Cuba”.

Sin embargo, a Liechtenstein le preocupa lo suficiente que sus instituciones financieras pudieran ser bloqueadas del sistema financiero de Estados Unidos por ignorar las listas negras del Tesoro, como para que su Autoridad de Mercados Financieros analice el incumplimiento de las sanciones de la OFAC.

“El marco prudencial de Liechtenstein exige a las instituciones financieras que evalúen todos los riesgos [territoriales y extraterritoriales] asociados con su modelo de negocio”, indicó el comunicado.

Pero ni Acemex ni su director han sido sancionados.

Hay razones para no sancionar a una empresa o a su líder, dijo Eren, el ex asesor de la OFAC. Entre ellas, consideraciones sobre posibles reacciones o la recopilación de información de inteligencia.

“Podría servir a los intereses del gobierno de Estados Unidos no designarlo, dejarlo libre para seguirlo y ver lo que hace”, dijo el abogado.

Pero la falta de recursos de la OFAC podría influir.

“Tienen mucho que hacer”, añadió. “Y tienen muy poca gente para hacerlo”.

Diseñado para ocultar

Las sanciones financieras estadounidenses están diseñadas para que a cualquier empresa que haga negocios con una empresa sancionada por el gobierno de Estados Unidos puedan embargárseles sus propios activos en Estados Unidos. Este enfoque extraterritorial es la razón por la que Acemex es importante. Ayuda al gobierno cubano a obtener préstamos o seguros marítimos de formas más difíciles de rastrear.

“Una de las cosas que hizo Acemex fue convencer a los bancos de que le prestaran dinero para comprar barcos. Para ello, tenían que decir a los bancos que no eran cubanos”, explicó una de las fuentes. “No se puede hacer eso con una empresa registrada con un domicilio en La Habana Vieja”.

El ministerio gubernamental correspondiente en Cuba generalmente ha supervisado a entidades extraterritoriales específicas, dijo la fuente, señalando que en el caso de Acemex “era un secreto a voces que todas estas empresas pertenecen al Ministerio de Transporte”.

En un giro inusual para la Cuba comunista, las empresas de Acemex fueron diseñadas para ser rentables. Las empresas ficticias no debían ser subvencionadas por el Estado, que regularmente se llevaba una parte de los beneficios, dijo otra fuente que fue durante mucho tiempo funcionario de alto nivel en una de estas empresas.

Otra fuente con conocimiento directo de las operaciones de Acemex dijo que, antes de que Guillermo tomara el mando, los ingresos de Acemex utilizados para fletar buques y cubrir gastos se mantenían en Grecia, en el Banco Financiero Internacional (BFI) en La Habana o en el Havana International Bank en Londres, de propiedad cubana y sancionado por Estados Unidos, actualmente denominado Havin Bank.

Los estados financieros de Acemex en 2006, obtenidos por McClatchy y el Herald, muestran una cuenta bancaria del BFI en La Habana, pero no mencionan a Londres ni a Grecia. El BFI está ahora controlado por una empresa cubana sancionada por Estados Unidos llamada Grupo de Administración Empresarial S.A.

Conocida como GAESA, la compañía es sinónimo de los militares cubanos, está dirigida por el hermano de Guillermo, Luis Alberto y por eso fue golpeado con sanciones de Estados Unidos en 2020.

El pasado como prólogo

El juego del topo se ha prolongado durante décadas y ha abarcado a todo el mundo.

Una filtración de documentos corporativos secretos del bufete de abogados Mossack Fonseca, que se conoció como los Papeles de Panamá, mostró cómo el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba a principios de la década de 1990, a través de la Compañía Panamericana S.A, creó una cadena de empresas disfrazadas en Panamá, las Bahamas y las Islas Vírgenes Británicas. Estas empresas ficticias se utilizaron para comprar y vender medicamentos, cigarros y alimentos.

Documentos desclasificados del Departamento de Estado también muestran que el gobierno estadounidense trató de erradicar los bufetes de abogados suizos que servían de intermediarios para Cuba ya en la década de 1970.

Nueva información señala ahora a Francisco Soberón como el arquitecto de la duradera red de empresas ficticias sobre la que se asienta Acemex.

Durante décadas, Soberón representó a varias empresas navieras, aseguradoras y financieras cubanas en Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido, lo que se confirma en la biografía del autor en Amazon.com, que vende su libro Gold, Dollar, and Empire. Soberón llegó a ser presidente del Banco Central de Cuba entre 1995 y 2009.

“Fue un esquema muy bien preparado por Soberón. Soberón era un genio”, insistió una de las fuentes que formó parte de la red y estuvo presente en las reuniones del gobierno cuando se discutió el modelo de negocio.

Soberón convenció a los funcionarios del gobierno de crear una estructura unificada que los pusiera bajo un solo control, un objetivo impulsado por Guillermo.

Un cable secreto enviado en mayo de 2007 por la sección de intereses de Estados Unidos en Cuba –lo más parecido a una embajada estadounidense en aquel entonces– identificaba a Soberón como el que había dirigido Acemex durante 12 años, describiendo una “carrera poco emocionante en el negocio del transporte marítimo” hasta que se le designó para dirigir el banco central. En realidad, participó en la creación de Acemex en Liechtenstein, que dio un medio de subsistencia a la economía cubana.

“Soberón era un protegido de Raúl Castro, y su apoyo a las reformas económicas moderadas en los años 90 lo situaba en el ‘campo reformista’ de los funcionarios del GOC [gobierno de Cuba]”, decía el cable.

El otro jefe

Raúl dirigió el ejército cubano durante décadas, y bajo su mandato se amplió el control militar sobre la economía. Toca casi todas las facetas del comercio a través del conglomerado militar-industrial GAESA, dirigido por Luis Alberto. GAESA se ha convertido también en un punto central de las relaciones de Cuba con América Latina.

En la última década, GAESA absorbió varias empresas estatales y se hizo más poderosa. A Luis Alberto se le llegó a considerar como candidato a primer ministro de Cuba.

Y bajo la sombra de su hermano, Guillermo, que en su día fue un operador de naviero que trabajaba para una de las empresas de Acemex en Grecia, ascendió en la escala empresarial hasta dirigir Acemex.

“Era de la ‘familia real’”, observó uno de los ex funcionarios del gobierno cubano. “No era tonto, pero no merecía estar ahí”.

Al preguntarle por Guillermo, de 63 años, otro respondió “un vive bien”, una frase cubana para describir a la élite comunista que disfruta de la buena vida.

El ascenso de Guillermo también supuso un cambio en Cuba. Su nombre apareció en todos los documentos de las empresas de Acemex. Supuso una ruptura con el uso tradicional de secretarios y chóferes como testaferros en las empresas extraterritoriales.

Eso, y su propiedad directa de Mid-Atlantic, la compañía luxemburguesa que controla la empresa predecesora de Acemex, Anglo-Caribbean Shipping, en Londres, ha alarmado a los observadores de Cuba.

Lo que esto sugiere es que se están preparando para un cambio”, dijo uno de los ex funcionarios cubanos, “como hicieron los oligarcas soviéticos que luego se quedaron con todo”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2021, 7:00 a. m. with the headline "De Liechtenstein a Hong Kong: Cuba usa empresas fantasmas para burlarse del embargo."

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Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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