Cuba

Uso de producto chino contra el COVID en Cuba genera preguntas sobre vacunas locales

Una enfermera se prepara para inocular a un trabajador de la salud con la segunda dosis de la vacuna cubana candidata Abdala contra el COVID-19 en Cienfuegos, Cuba, el 30 de mayo de 2021.
Una enfermera se prepara para inocular a un trabajador de la salud con la segunda dosis de la vacuna cubana candidata Abdala contra el COVID-19 en Cienfuegos, Cuba, el 30 de mayo de 2021. AFP/Getty Images

A medida que los casos de COVID-19 desbordan los hospitales en Cuba, las autoridades están recurriendo a una vacuna china en el último esfuerzo para controlar una pandemia devastadora, pese a las promesas de que la población estaría completamente inmunizada en agosto con vacunas producidas localmente.

Después de meses de una intensa campaña promoviendo las vacunas cubanas y una obstinada negativa a participar en un esfuerzo de la Organización Mundial de la Salud para adquirir vacunas producidas en todo el mundo, las noticias sobre el uso de la vacuna china están planteando interrogantes sobre la estrategia del gobierno para combatir la pandemia, especialmente porque las cifras oficiales no parecen reflejar el alcance real de la enfermedad.

Los medios de comunicación locales 5 de septiembre y Perlavisión informaron por primera vez el domingo que las autoridades intentan impulsar la vacunación en Cienfuegos, una provincia que reportó más de 20,000 casos en las últimas dos semanas, con dos dosis de Sinopharm de China y una tercera dosis adicional de Soberana Plus de Cuba.

El Miami Herald también supo que el gobierno comenzó a ofrecer las vacunas chinas a los militares varias semanas antes del programa de Cienfuegos.

En Cienfuegos y en toda la isla, los hospitales carecen de medicamentos, oxígeno e incluso de camas para atender a los pacientes. A los pacientes con síntomas evidentes de COVID se les dice que se vayan a casa y busquen antibióticos por su cuenta porque los hospitales no tiene. Los cubanos continúan publicando videos angustiosos de pacientes agonizando sin oxígeno, luego de que una pieza rota en una planta de La Habana detuviera casi toda la producción de oxígeno durante dos meses.

Las autoridades también planean usar la vacuna Sinopharm en Artemisa, una provincia cercana a la capital, donde las autoridades tuvieron que construir un cementerio improvisado debido al alto número de muertes relacionadas con COVID.

Los informes fueron el primer reconocimiento oficial de que China había donado al menos 250,000 vacunas a Cuba, dijo a Perlavisión Ileana Morales Suárez, funcionaria del Ministerio de Salud.

En una llamada el lunes entre Xi Jinping y el líder cubano Miguel Díaz-Canel, el presidente chino prometió continuar brindando “asistencia y apoyo dentro de su capacidad a Cuba en la lucha contra la pandemia”, pero no se mencionó a las vacunas en la declaración emitida por el gobierno de ese país asiático.

Las autoridades cubanas nunca respondieron a una oferta pública del presidente Joe Biden de enviar vacunas a la isla si recibía garantías de que llegarían a la población.

Un portavoz de la embajada cubana en Washington no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

La noticia llega meses después de que los cubanos comenzaran a cuestionar por qué las autoridades no habían asegurado las vacunas a través de la iniciativa Covax de la Organización Mundial de la Salud, mientras desarrollaba y producía sus propios productos farmacéuticos. La promesa a principios de marzo de producir en masa las vacunas cubanas lo suficientemente rápido como para inmunizar a la población adulta en agosto no se cumplió, ya que solo alrededor del 30 por ciento de la población está completamente vacunada.

El doctor Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, dijo que Cuba no ha expresado interés en ser parte de la iniciativa Covax, que permite a los países comprar vacunas a precios reducidos o recibirlas a través de donaciones. Dado que Cuba no es miembro y tampoco busca vender sus vacunas a través del programa de la OPS, dijo, no está obligada a compartir datos de sus ensayos de vacunas con la organización.

“Hasta el momento, el equipo de precalificación de la OMS no ha recibido información de las vacunas cubanas, por lo que no sabemos cuál es exactamente su efectividad”, dijo. El gobierno de la isla dijo que “las vacunas fueron muy efectivas, pero necesitamos ver estos datos publicados en revistas científicas”.

El lunes, el Dr. Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, que está produciendo las vacunas de Soberana en la isla, dijo que los funcionarios de salud cubanos quieren tener una reunión “pronto” con los representantes de la OMS “para mostrar los resultados y comenzar a discutir el proceso para obtener el reconocimiento y hacer que nuestros resultados sean transparentes con ellos“.

El gobierno no ha explicado la decisión de comenzar a proporcionar la vacuna china a los cubanos, pero los informes de los medios estatales dijeron que la intención era acelerar el proceso de vacunación durante un aumento de casos de COVID en Cienfuegos.

No está claro si los problemas de producción o de personal han retrasado el proceso de vacunación. Anteriormente, el gobierno se quejó de que no contaba con jeringas suficientes para la campaña de inoculación masiva, pero hasta el momento ha recibido varias donaciones de insumos médicos de la OPS, varios países y grupos solidarios.

Martínez Díaz, quien prometió la producción de todas las dosis requeridas para vacunar a la población en agosto, dijo el lunes que había “problemas productivos con Soberana” que atribuyó al embargo estadounidense y “algunos problemas técnicos” en el aumento de la producción.

Dijo que las dosis estarán listas en septiembre, pero la meta de vacunación completa ahora se ha movido a noviembre.

El 13 de agosto, para conmemorar el cumpleaños del difunto Fidel Castro, los laboratorios AICA y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología anunciaron que ya habían producido 20 millones de dosis de la vacuna Abdala, que requiere tres inyecciones. Eso es suficiente para inmunizar completamente a más de la mitad de la población de la isla de aproximadamente 11,3 millones de personas, aunque no todas las dosis estaban disponibles para su distribución, dijo el director de AICA, Dr. Antonio Emilio Vallín.

Datos poco fiables

A falta de una explicación oficial sobre el uso de una vacuna extranjera, los cubanos están tratando de darle sentido a la estrategia del gobierno.

Según el Ministerio de Salud de Cuba, Abdala, la primera vacuna cubana que recibió autorización de uso de emergencia por parte de los reguladores del país, mostró una eficacia del 100% en la protección contra la enfermedad grave y del 92.2 por ciento en la protección contra la enfermedad sintomática después de tres dosis. Otros dos candidatos, Soberana y Soberana Plus, protegieron en un 91.2 por ciento contra la enfermedad sintomática en un esquema de tres dosis, dijo el gobierno.

Si los números son correctos, luego de tanta propaganda sobre las vacunas locales, los cubanos se preguntan por qué las autoridades confían en la vacuna china Sinopharm, que solo tiene un 79% de efectividad contra la enfermedad sintomática y las hospitalizaciones.

“Sinceramente, no entiendo esta estrategia”, escribió un lector de Granma identificado como Miguel en el sitio web del periódico del Partido Comunista. “Si ya el país dispone de Soberana 02 y Soberana Plus con aprobación para uso de emergencia, ¿por qué empezar a experimentar con una vacuna extranjera con un 79% de eficacia cuando las nuestras supera el 90%?

Incluso si los retrasos en la producción local son la razón detrás del uso de las inyecciones chinas, aún quedan dudas sobre la efectividad de las vacunas, ya que el gobierno inició inoculaciones masivas sin esperar los datos de los ensayos clínicos y los resultados aún no se han publicado en revistas científicas revisadas por pares.

Los funcionarios de salud han compartido información incompleta, si no abiertamente contradictoria, lo que se suma a la confusión sobre el impacto real de las vacunas en el control de la epidemia.

El Ministerio de Salud no hace público cuántas personas vacunadas contrajeron la enfermedad, experimentaron síntomas o fallecieron. A principios de agosto, la misma semana que terminó la campaña de vacunación en La Habana, Morales Suárez, la funcionaria del Ministerio de Salud, dijo que el 72 por ciento de los casos positivos en la capital “en los últimos días” habían recibido tres dosis de las vacunas, incluido un 42 por ciento que recibieron su última dosis al menos dos semanas antes y se suponía que estaban completamente inmunizados.

Pero citando datos no publicados del Ministerio de Salud, Martínez Díaz, el director de BioCubaPharma, le dijo a Granma la semana pasada exactamente lo contrario: que solo el 0.96% de los 2,6 millones de vacunados habían contraído el virus y de esos solo el 0.004% habían muerto.

El lunes, funcionarios de salud reconocieron en el programa de televisión Mesa Redonda que la población tiene “preocupaciones” sobre la efectividad de las vacunas, pero culparon a la variante Delta por el aumento de casos, una tendencia que ocurre también en Israel y Florida, dijeron. También mencionaron estudios que muestran que la inmunidad proporcionada por las vacunas COVID disminuye con el tiempo, pero no dijeron cómo se comparan los productos cubanos.

Las autoridades sanitarias informaron la semana pasada de una disminución en el número de nuevos casos, lo que están tratando de vincular con la campaña de vacunación, pero la escasez y los retrasos en el procesamiento de las pruebas de PCR, el uso de las pruebas rápidas para diagnosticar a los pacientes y las fallas en los protocolos de tratamiento y notificación hacen difícil sacar conclusiones a partir de los datos públicos.

El martes, las autoridades informaron 6,342 casos positivos en todo el país, frente a los 9,548 del 22 de agosto. Pero realizaron 10.000 menos pruebas de PCR.

Las historias compartidas en las redes sociales y la prensa estatal, así como los comentarios de los funcionarios del gobierno, sugieren que el costo real de la pandemia es mucho peor de lo que muestran las cifras oficiales, ya que muchos casos y muertes relacionadas no se están contando.

Los cambios frecuentes en la metodología utilizada para contabilizar casos y muertes, variables como la edad o el lugar de residencia que de repente dejaron de ser reportados y estadísticas nacionales que no coinciden con los datos reportados localmente, hacen que sea más difícil evaluar los números de COVID publicados por el gobierno, dijo la periodista cubana Barbara Maseda, directora del Proyecto Inventario, que ha estado monitoreando las cifras diarias de casos positivos de COVID y muertes publicadas por el Ministerio de Salud.

“A veces es el hecho de que el número exacto de personas parece morir día tras día en la misma provincia, o que las muertes diarias no han pasado de las 100”, dice. “Pero lo que está pasando ahora, la expansión de los cementerios, los hospitales desbordados, eso no se puede explicar mirando las cifras oficiales”.

La desconexión es lo suficientemente significativa como para llegar a los informes de los medios estatales. Un funcionario a cargo de los servicios funerarios en la ciudad de Guantánamo dijo a un canal de televisión local que en los primeros días de agosto las muertes diarias se habían disparado.

El funcionario informó de 80 muertes el 1 de agosto, 61 el 3 de agosto y 67 al día siguiente.

En esos tres días, el Ministerio de Salud solo reportó 27 muertes relacionadas con Covid en toda la provincia de Guantánamo.

José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud de Cuba, dijo al periódico Invasor de la provincia de Ciego de Ávila que el informe diario del ministerio sobre la COVID, la única fuente de datos oficiales en el país, solo incluye a aquellos con PCR positivo al momento de la muerte. El periódico hizo notar que muchos pacientes mueren sin hacerse la prueba de PCR o antes de que lleguen los resultados.

Eso es exactamente lo que le pasó al abuelo del YouTuber cubano Magdiel Jorge Castro.

El joven dijo que su abuelo murió de COVID en su casa el 18 de agosto y poco después, su padre fue ingresado en un hospital de la ciudad de Holguín. Ambos se hicieron una prueba de PCR y 10 días después, los resultados aún no habían llegado.

“Uno ha muerto, el otro sigue ingresado. Sin embargo, ninguno aparecerá del MINSAP ”, dijo en Twitter. “Como ellos hay cientos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2021, 10:16 a. m. with the headline "Uso de producto chino contra el COVID en Cuba genera preguntas sobre vacunas locales."

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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