Cuba

Discriminada por el sistema de salud de Cuba, activista llega a Miami para recibir atención médica

La opositora y fundadora del Movimiento San Isidro, Iris Ruiz, se encuentra en Miami para atenderse un serio padecimiento de salud. El lunes estuvo con sus dos hijos mayores en la consulta del doctor Alfredo Melgar, quien indicó su hospitalización.
La opositora y fundadora del Movimiento San Isidro, Iris Ruiz, se encuentra en Miami para atenderse un serio padecimiento de salud. El lunes estuvo con sus dos hijos mayores en la consulta del doctor Alfredo Melgar, quien indicó su hospitalización.

Para Iris Ruiz no hubo paraíso en el sistema de salud de Cuba. La activista, una de las fundadoras del Movimiento San Isidro, llegó a Miami el domingo sangrando y con fuertes dolores abdominales, que se agravaron por la negligencia de los profesionales de la medicina en la isla.

“No le brindaron atención adecuada por ser una activista”, indicó Alfredo Melgar, el médico de Miami que también atendió a la Dama de Blanco y ex presa política Xiomara Cruz Miranda, quien llegó a esta ciudad en enero del 2020 desahuciada por los médicos de la isla.

Con una seria inflamación en el abdomen, dolores fuertes y sangrado vaginal desde hace más de un año, llegó Ruiz el lunes a la consulta del doctor Melgar en Miami, quien tuvo que enviarla de urgencia al hospital para que la ingresaran y le hicieran exámenes para determinar la gravedad de su situación médica.

“Tenía el endometrio muy engrosado y el abdomen muy distendido”, dijo Melgar, que teme que la falta de atención que padeció Ruiz en la isla haya derivado en un cáncer

“Había que hacerle estudios, ultrasonidos, CAT scan y resonancia magnética, pero ella se quedó sin diagnóstico y sin tratamiento y ahora está peor”, dijo Melgar, indicando que “con Ruiz se cometieron muchas negligencias”.

Ruiz, actriz y profesora de arte que fue despedida de su trabajo por su activismo en favor de la libre expresión en Cuba, es esposa del poeta Amaury Pachecho, uno de los miembros más activos del Movimiento San Isidro y al mismo tiempo uno de los pocos que no está en prisión después de las protestas del 11 de julio, cuando los cubanos salieron a las calles pidiendo libertad.

“Cuba es un desastre, no hay nada que funcione. La gente está muy mal, locos por salir a la calle, pero con la experiencia del 11 de julio ya vieron que el gobierno está dispuesto a hacer cualquier cosa contra el pueblo”, dijo Ruiz a el Nuevo Herald el martes, desde una cama de hospital, lidiando con los padecimientos que ya tiene y esperando que le hagan más estudios.

“Estoy con el azúcar alta, tengo una infección de riñones y en el scan se ve una hiperplasia endometrial y un quiste”, dijo Ruiz, que se preocupa por sus seis hijos, los que se quedaron en Cuba y los dos mayores que la acompañaron a Miami.

Los activistas en Cuba viven en “un estado de guerra sin que haya una guerra porque estás sitiado, vigilado, acosado constantemente por la policía”, indicó Ruiz, que experimentó el sitio en su casa de Alamar con frecuencia.

“Si vas a comprar el pan, va un miembro de la Seguridad contigo, y se para en el mostrador mirándote”, contó.

El acoso les impide salir a buscar los alimentos, porque no pueden comprar nada que sea ilegal y tampoco pueden hacer las largas colas que son el pan diario de los cubanos, para comprar, por ejemplo, pollo, porque allí también los seguirían los miembros de la policía política.

La constante vigilancia fue una de los razones por las que Ruiz no pudo recibir el tratamiento médico adecuado, porque no podía pasar más allá de la avenida principal donde se toma el transporte para ir hasta el hospital.

Una vez se escaparon de madrugada antes de que llegaran los miembros de los cuerpos represores encargados de vigilarlos, que suelen pararse cerca de su casa desde las seis de la mañana. Cuando Pacheco y ella tomaron un vehículo camino al hospital los siguieron hasta la entrada. Ruiz finalmente logró entrar y dijo que tenía una cita médica, pero nunca la dejaron llegar a la doctora, quien más tarde no contestó las llamadas del vecino profesional de la medicina que los había referido.

El calvario médico en Cuba

Cuba, que durante décadas se ha publicitado como una potencia médica, tampoco pudo atender a Ruiz cuando en el 2019 comenzó a presentar los problemas de salud que la llevaron hasta el hospital ginecobstétrico América Arias, conocido como Maternidad de Línea, en El Vedado.

En esa ocasión le dijeron que tenía que irse al consultorio médico de su zona, para que allí la viera un ginecólogo, que le mandara una prueba citológica, y con los resultados de esta, podría ir al hospital.

Para entonces Ruiz solo tenía inflamación y dolor, pero no sangramiento. Cuando la vio la ginecóloga dos meses después, la enviaron a la prueba pero no había materiales para hacerla. Finalmente, tres meses después que se la hicieran, le entregaron los resultados en un papel en blanco y, escrita a mano la palabra “negativo”. Como el resultado era negativo, no podía ir al hospital para seguir los exámenes y el tratamiento. Poco después Ruiz comenzó a sangrar y un mes más tarde llegó el cierre de país por la pandemia.

Ruiz, de 41 años, no puede hablar mucho de las condiciones de los hospitales en Cuba que han denunciado otros activistas, porque han estado vedados para ella en estos últimos tiempos.

“Hay una discriminación contra los disidentes. Hay gente que se queja de que no les dan el tratamiento adecuado o de que los tratan mal”, dijo Ruiz, indicando que la crisis afecta a todos.

“Los médicos no tienen ni papel ni bolígrafo para hacer una receta”, contó, indicando que tampoco tienen jeringuillas, como ella misma comprobó luego de hacer una larga fila para un análisis de sangre.

“Cuando abrieron dijeron que solo tenían cinco jeringuillas y que el resto tenía que irse para la casa. Si tienes tu jeringuilla, puedes llevarla y te hacen el análisis”, contó Ruiz, apuntando que en el policlínico de su vecindario solo tenían un aparato para medir la presión que compró la doctora en una misión médica en el extranjero, y que cuando ella no estaba pues nadie medía la presión.

“Para la represión tienen de todo. Les llevan el almuerzo y la comida a los oficiales que están vigilando, les ponen guaguas y motos, y las patrullas [autos de las fuerzas policiales] están nuevecitas”, refirió Ruiz.

Cuba en estado de tensión

El estado de tensión es permanente, aunque se vea una aparente calma. Se extiende a los cubanos que lidian con el mal manejo de la pandemia por parte del gobierno, que reforzó el control de la población, poniendo multas por no llevar nasobuco o pasarse de la hora del toque de queda, dijo.

Al mismo tiempo las autoridades y los medios de la isla ignoran la situación de los enfermos en los hospitales y las numerosas muertes. Desde comienzos de la pandemia, en marzo del año pasado, se contabilizan más de 900,000 casos de Covid-19 en Cuba, según cifras del ministerio de Salud Pública de la isla (MINSAP).

La situación para los jóvenes es más difícil porque no han podido tomar clases por la pandemia, y ahora algunos están vendiendo una droga que llaman “Químico”. Las adolescentes están enviando fotos desnudas por WhatsApp a cambio de que les recarguen el teléfono celular, denunció del caótico estado de la sociedad.

Ruiz tampoco espera cambios después que se abra el país al turismo a partir del 15 noviembre. “Mientras esa gente esté ahí no va a mejorar, porque ellos no tienen en mente el país, sino el poder, enriquecerse y andar el mundo gozando la buena vida. Mientras, los cubanos de esclavos, como han hecho con los médicos”, expresó.

Preocupada por los miembros de San Isidro encarcelados, Maykel Osorbo, Luis Manuel Otero Alcántara y Esteban Rodríguez, que han padecido Covid-19, y además se debilitan con huelgas de hambre, Ruiz afirma que el movimiento tiene apoyo internacional y que prepara acciones con la solidaridad de artistas y activistas en otros países como Brasil y España.

Cuando se le pregunta si el gobierno cubano está dispuesto a dejar morir a Otero Alcántara en la cárcel, de quien la familia no tiene noticias hace días, Ruiz afirma que “están dispuestos a todo”

“Pero va a ser a un costo alto, porque Luis Manuel es una figura pública bastante reconocida y querida”, dijo, contando que cuando las protestas del 11 de julio, los manifestantes seguían a Otero Alcántara, que había dicho en un video que fueran para el Malecón.

Activistas y opositores en la isla han solicitado permiso para una marcha pacífica el próximo 20 de noviembre, organizada por el dramaturgo Yunior García Aguilera. Pinar del Río es la sexta provincia que se suma al llamado para pedir el cese de la violencia y la libertad para los presos políticos

El doctor Melgar no sabe cuánto tiempo va a estar Ruiz recuperándose en Miami, y pide ayuda para ella y sus hijos, que se están quedando en casa de amigos de la familia. Los interesados en ayudar pueden llamar a la oficina de Melgar, al 305-223-2436.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2021, 6:15 p. m. with the headline "Discriminada por el sistema de salud de Cuba, activista llega a Miami para recibir atención médica."

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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