Charla sobre petróleo con Maduro y guerra de Rusia pueden influir en alianzas de Cuba
La renuencia de Cuba a ponerse abiertamente del lado de Rusia en las Naciones Unidas dice mucho de la difícil posición en la que se encuentra la isla, pues el futuro de su economía y de sus alianzas políticas dependen mucho de lo que suceda con la guerra en Ucrania y las negociaciones entre Estados Unidos y el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Que Cuba vuelve a estar atrapada en el fuego cruzado de una confrontación geopolítica entre potencias más grandes se hizo evidente durante los días en que Rusia planeaba el ataque: un diplomático ruso amenazó a Estados Unidos con despliegues militares a la nación caribeña, invocando las memorias de la crisis de los misiles del 1962. Pero a diferencia de aquellos días, cuando Fidel Castro se puso abiertamente del lado de la ex Unión Soviética porque convenía a su propia lucha contra Estados Unidos, el gobierno cubano permaneció en silencio.
Y después de casi anunciar su intención de votar en contra de una resolución de la ONU que condenaba a Rusia por la invasión, Cuba dio marcha atrás y se abstuvo, una decisión para evitar más sanciones y tratar de no tensar las relaciones con las democracias occidentales de las que el país también depende para el comercio, la inversión y la ayuda exterior.
Pero pocos expertos creen que el gobierno de la isla, que está utilizando sus medios estatales para promover la propaganda del Kremlin que justifica la invasión, abandonará a Rusia, uno de sus aliados más cercanos, especialmente porque, a diferencia de Maduro, que controla las grandes reservas de petróleo de Venezuela, tiene poco que ofrecer para que Estados Unidos vuelva a interesarse en un acercamiento.
“Creo que el quid de la cuestión para Cuba es: en un retorno a la realpolitik, donde la política exterior de Estados Unidos hacia la región está cada vez más guiada por el interés nacional y menos por la política interna, sabemos lo que Caracas trae a la mesa con Washington”, dijo Ric Herrero, director del Cuba Study Group, que apoyó la política de acercamiento a Cuba del presidente Barack Obama.
“Pero, ¿qué tiene para ofrecer La Habana exactamente?” preguntó.
En una apuesta arriesgada, altos funcionarios estadounidenses hablaron con Maduro sobre las ventas de petróleo a Estados Unidos y otros temas, en un intento de determinar si el levantamiento de las sanciones separaría al hombre fuerte de Venezuela de Rusia. Cuba no recibió tal propuesta.
“Lástima que Cuba no tenga petróleo para llamar su atención. Tiene ubicación, pero prevenir el riesgo estratégico de una mayor presencia rusa requeriría un gran gesto, probablemente poner fin al embargo”, dijo John McAuliff, director del Fondo para la Reconciliación y el Desarrollo y partidario de mejorar las relaciones con Cuba.
Si las conversaciones siguen adelante con Maduro, Cuba podría beneficiarse del aumento de la producción de petróleo en Venezuela, lo que iría en contra de las políticas de la administración Biden que intentan reducir el flujo de dinero a las arcas del gobierno cubano, dijo Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas en Washington.
A pesar del colapso de la infraestructura de la petrolera estatal venezolana PDVSA y las sanciones de Estados Unidos a las empresas navieras que exportan petróleo venezolano a Cuba, Maduro nunca dejó de proporcionar petróleo a su aliado más cercano.
“Si obtienes más recursos para el régimen de Maduro, él enviará cantidades cada vez mayores de petróleo a Cuba”, dijo Farnsworth. El gobierno cubano revende parte de ese petróleo en el mercado libre, “entonces lo que haría Estados Unidos en esa circunstancia es brindar recursos adicionales para enriquecer al régimen cubano”.
Pero las negociaciones con Maduro han resultado ser un campo político minado para la administración, que ya ha recibido críticas de ambos partidos, en particular en el sur de Florida. Acercarse a Cuba en este punto, si bien es posible, parece “una propuesta difícil”, dijo Herrero.
“No creo que nunca veas un escenario en el que Cuba se alinee completamente con Estados Unidos, pero ciertamente puedes alejarla de Rusia”, dijo Herrero. “Los desafíos son de necesidades inmediatas. Hay poco que Cuba tiene para ofrecer que pueda incentivar a Estados Unidos a hacer una propuesta tan proactiva a La Habana”.
El gobierno cubano no ha señalado públicamente que esté interesado en tal apertura, incluso si su economía se está hundiendo y necesita urgentemente inversión extranjera. Por el contrario, a pesar de los repetidos llamados de funcionarios estadounidenses para detener el enjuiciamiento de los manifestantes antigubernamentales, un gesto que podría mejorar las relaciones, las autoridades cubanas han continuado con la represión y recientemente impusieron severas sentencias a 128 manifestantes, incluidos adolescentes que participaron en una protesta en toda la isla el año pasado.
Y los medios estatales cubanos han estado difundiendo falsedades provenientes del Kremlin, incluidas afirmaciones de que los soldados “neonazis” ucranianos están asesinando a la población en la ciudad sitiada de Mariupol y que Estados Unidos está financiando el desarrollo de armas biológicas en Ucrania.
La cobertura de los medios ya ha creado más fricciones con Estados Unidos.
“Denunciamos la repetición por parte del régimen de la falsa narrativa de Rusia sobre su guerra contra Ucrania al pueblo de Cuba,” tuiteó la embajada de Estados Unidos en La Habana la semana pasada. “Condenamos su uso de las tácticas de desinformación empleadas por Rusia — como cuentas y sitios web falsos para difundir mentiras y sembrar la discordia.”
El nivel de las relaciones diplomáticas se mantiene en un punto bajo, contrastando el alto nivel y los frecuentes encuentros entre funcionarios cubanos y rusos.
Antes de la invasión de Ucrania, Rusia lanzó una campaña diplomática para reafirmar la “alianza estratégica” con Cuba y otros aliados en el Hemisferio Occidental. Como parte de la ofensiva, la Duma estatal acordó posponer los pagos de la deuda de un préstamo de $2,300 millones otorgado a Cuba, cuya existencia se desconocía hasta ese momento.
Sin embargo, el alcance real de los lazos de Rusia con Cuba va más allá de la ayuda económica. Los detalles de su cooperación militar y de seguridad cibernética no se han hecho públicos. Y se sabía que Rosneft, la compañía energética estatal rusa, formaba parte de una relación triangular con PDVSA de Venezuela para proporcionar petróleo a Cuba.
Las sanciones contra Rusia ya han afectado a la isla debido al aumento de los precios de los alimentos y la gasolina. La economía centralizada de Cuba se ha vuelto tan ineficiente que el país necesita importar casi todos los alimentos que consume.
Los turistas rusos estaban ayudando a compensar la caída dramática del turismo durante la pandemia, pero tras el cierre del espacio aéreo para los aviones rusos en varios países, la aerolínea Aeroflot suspendió sus vuelos a Cuba.
Aún así, algunos expertos creen que la isla podría aprovechar su relación con Rusia de otras maneras.
Mientras el presidente Joe Biden amenazaba el mes pasado con sanciones severas si Rusia invadía Ucrania, un petrolero anclado en el canal de Panamá que transportaba petróleo ruso probablemente con destino a Estados Unidos, cambió de rumbo y terminó en Cuba.
El barco, Eco City of Angels, arribó a Matanzas, Cuba, transportando petróleo desde el puerto ruso de Nakhodka, donde la empresa estatal Rosneft tiene una refinería. Es común que el petróleo cambie de manos incluso en el mar, y es difícil afirmar quién es el propietario final de este envío en particular. Pero a medida que el petróleo ruso permanece inactivo en los petroleros y puertos de todo el mundo debido a las sanciones estadounidenses, la llegada a Cuba de barcos con petróleo ruso de los Urales podría volverse común.
“Cuba puede desempeñar el papel de un centro de almacenamiento o refinación del petróleo ruso porque la refinería de Cienfuegos se construyó para procesar el petróleo de los Urales de Rusia”, dijo Jorge Piñón, director del Centro para la Política Energética y Ambiental Internacional de la Universidad de Texas en Austin. Los puertos cubanos como el de Matanzas tienen una importante capacidad de almacenamiento, agregó.
En el pasado, Rosneft envió petróleo a Cuba financiado por Maduro, y este envío en particular también podría ser parte de tales acuerdos triangulares, dijo Piñón.
Pero el principal benefactor de Cuba es Venezuela, no Rusia, y es por eso que algunos observadores de temas cubanos creen que lo que pase con las conversaciones de la administración Biden con Maduro podría cambiar el cálculo del liderazgo de Cuba.
“Es realmente difícil imaginar un escenario en el que Maduro se acerque a Estados Unidos y Cuba no”, dijo Herrero. “Cuba todavía depende en gran medida de Maduro para sus necesidades energéticas. Eso no va a cambiar. Creo que Cuba se verá afectada por lo que suceda entre Estados Unidos y Venezuela”.
Sigue a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de marzo de 2022, 7:00 a. m..