Más de 46,000 cubanos llegaron a la frontera de EEUU huyendo de la pobreza y opresión
Un instructor de buceo cubano fue rescatado la semana pasada cerca de Islamorada, en los Cayos de la Florida, luego de zarpar desde Cuba en una tabla de windsurf. Si el intento parece desesperado, no es excepcional:
Impulsados por la represión del gobierno contra la disidencia, la pobreza generalizada y la falta de oportunidades, los jóvenes cubanos abandonan la isla en un nuevo éxodo por tierra y mar que ya es mayor que la crisis de los “balseros” en 1994, cuando más de 35,000 cubanos se lanzaron al mar en balsas improvisadas.
En cinco meses, 46,752 cubanos llegaron a la frontera de Estados Unidos y México entre octubre y febrero, según las últimas estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Ese número es mayor que todos los cubanos que llegaron en el año fiscal 2021, —39,303— una cifra que ya marca un fuerte aumento en las llegadas en comparación con años anteriores.
A la mayoría de los cubanos que cruzan la frontera los han dejado entrar y el ritmo de llegada no da señales de amainar. Mil quinientos cubanos fueron detenidos el 28 de marzo, más del doble del promedio diario desde febrero, dijo el 29 de marzo el jefe de la Patrulla Fronteriza, Raúl Ortiz, en un evento sobre seguridad fronteriza.
La Guardia Costera también está registrando una tendencia similar, al informar de 1,067 cubanos interceptados en el año fiscal actual, que comenzó en octubre pasado, frente a 838 el año anterior. Durante el fin de semana, 15 inmigrantes cubanos tocaron tierra cerca de Cayo Hueso. El domingo, la Guardia Costera dijo que suspendía la búsqueda de otros inmigrantes cubanos que desaparecieron de un grupo rescatado el jueves por la noche en los Cayos de la Florida.
La mayoría de los cubanos rescatados por los guardacostas estadounidenses son enviados de vuelta a la isla, pero a veces se les permite permanecer en Estados Unidos para recibir tratamiento médico. Así sucedió con Elián López Cabrera, el instructor de buceo de 36 años de Varadero que hizo el viaje en la tabla de windsurf. Él tuvo una operación tras sufrir cáncer y se le permitió quedarse para recibir tratamiento médico y buscar asilo, confirmó un familiar al Herald.
“Estamos agradecidos con nuestros compañeros marineros”, dijo el teniente comandante Jason Neiman, oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos, al referirse al equipo que ayudó a rescatar a dos cubanos que se encontraron cerca de Bimini en una tabla de surf con motor. “Sus acciones ayudaron a salvar dos vidas del mar. Ambos hombres ahora están a salvo, pero debemos resaltar que los viajes como este son increíblemente peligrosos y, a menudo, se vuelven trágicos”.
La embajada estadounidense en La Habana también está pidiendo a los cubanos que no tomen rutas irregulares para llegar a Estados Unidos, pero es poco probable que esos mensajes persuadan a quienes buscan abandonar la isla.
Con una tasa de inflación altísima, escasez generalizada y pocas perspectivas de recuperación económica del impacto de la pandemia, Cuba encabezó el “índice de miseria” de 2021 compilado por el economista de la Universidad John Hopkins Steve Hanke. Después de protestas generalizadas el año pasado en busca de un cambio de régimen y mejores condiciones de vida, el gobierno cubano hizo algunas reformas menores en el sector privado con poco efecto en la economía en general, que sigue un modelo socialista centralizado.
Las autoridades cubanas también lanzaron un asalto total a las libertades cívicas, aprobaron decretos y leyes que restringieron aún más la libertad de expresión y otros derechos civiles y arrestaron a más de 1,400 personas, incluidos varios menores, por participar en el levantamiento en toda la isla en julio pasado. Las largas sentencias impuestas a los manifestantes también han enviado un duro mensaje y muchos jóvenes cubanos buscan comenzar una nueva vida en otro lugar.
“La economía cubana está en una profunda crisis”, dijo Camilo Condis, un joven emprendedor cubano que es presentador del podcast El Enjambre. “Si bien es cierto que la pandemia de COVID-19 y las sanciones [de Estados Unidos] inciden negativamente en la economía, el gobierno cubano no ha tomado ninguna medida que promueva el desarrollo dentro del país y sigue apostando por una fracasada economía centralizada”.
Condis, quien tiene un negocio privado de iluminación en La Habana, dijo que el sector privado continúa atado por “regulaciones absurdas” que le han impedido generar un desarrollo económico significativo.
“Por otro lado, la política sigue inamovible (“Somos continuidad” es el lema del gobierno de Díaz-Canel), y las repercusiones de las protestas del 11 de julio, con injustas y largas condenas a los manifestantes, han provocado rabia, tristeza y temor en los jóvenes cubanos, quienes no ven más solución que emigrar ante la posibilidad de ser sancionado judicialmente por algo tan sencillo como una publicación en las redes sociales”, agregó.
Mientras tanto, la reunificación familiar y la inmigración legal de Cuba a EEUU se han vuelto mucho más difíciles desde que la administración de Donald Trump suspendió la mayoría de los trámites de visas en La Habana a fines de 2017 debido a los eventos aún no explicados que enfermaron a los diplomáticos estadounidenses en la capital cubana. La embajada dijo recientemente que reanudaría algunos trámites de visas de inmigración en La Habana para ayudar con una acumulación de casos que empeoró por las restricciones de la pandemia. Actualmente, los cubanos deben ir al consulado estadounidense en Guyana para esos trámites.
Con la migración legal severamente interrumpida, la mayoría de los inmigrantes cubanos intentan llegar a la frontera entre Estados Unidos y México. Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron que el aumento de cubanos y otros migrantes que huyen de los regímenes autoritarios en Venezuela y Nicaragua representa un “desafío” para las autoridades estadounidenses en la frontera porque es difícil devolverlos a sus países, incluso cuando muestran no tener un reclamo válido de asilo.
Pero a pesar del dramático aumento de cubanos que llegan a la frontera sur e intentan cruzar el Estrecho de la Florida, el subsecretario de Estado Brian McKeon le dijo al Herald que todavía no había una fecha para la reanudación parcial de los servicios consulares en La Habana.
“No creo que tengamos presión para acelerarlo, pero vamos a cumplir con nuestro plan de retomar el trámite de visas de inmigrantes en la embajada en La Habana”, dijo en una entrevista.
Los cubanos pueden entrar
A diferencia de los inmigrantes de otros países como Haití, pocos cubanos que llegaron a la frontera sur están siendo deportados.
Recientemente, la mayoría de los cubanos han sido liberados en la frontera con un parole o bajo otros regímenes de supervisión luego de expresar un temor creíble de ser devueltos a la isla. Sus casos generalmente se envían a la corte para procedimientos de deportación en los que pueden solicitar asilo.
Pero es probable que muchos de estos casos se resuelvan antes de que los considere un juez de inmigración.
Eso es porque los cubanos tienen un atajo para obtener la residencia permanente: la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que permite a los cubanos admitidos en Estados Unidos solicitar la residencia permanente después de un año y un día, incluso si están luchando contra la deportación en los tribunales. Varios migrantes cubanos entrevistados para este artículo que llegaron en los últimos meses dijeron que sus audiencias de asilo habían sido programadas para una fecha posterior al año y un día de su arribo, lo que sugiere que la administración está tratando de despejar los casos de los cubanos de los ya abrumados tribunales de inmigración.
Los cubanos que llegan a la frontera sur provienen de muchos lugares. Algunos, lo suficientemente afortunados como para obtener una visa, toman un vuelo directo a México. Otros cruzan todo el continente desde países tan lejanos como Uruguay, donde muchos cubanos se han asentado en los últimos años. Pero muchos migrantes ahora están tomando una ruta terrestre que comienza en Nicaragua, gracias a lo que los expertos sospechan que fue un trato hecho por el gobierno cubano y su aliado cercano, Daniel Ortega, para permitir que los cubanos ingresen a la nación centroamericana sin visas.
Los analistas creen que los dos gobiernos están intentando crearle deliberadamente una crisis a la administración de Biden antes de las elecciones de medio término en noviembre.
“Es plausible que Nicaragua haya llegado a un acuerdo con los cubanos para facilitar el avance hacia el norte para expresar la oposición de ambos regímenes a las políticas de la administración de Biden”, dijo Michael Shifter, presidente de Inter-American Dialogue, un think tank en Washington DC. “Todo apunta a que los flujos seguirán aumentando, lo que intensificará la presión en la frontera de Estados Unidos y le creará a la administración de Biden otro gran dolor de cabeza político”.
En el pasado, el gobierno cubano ha utilizado la migración como una “válvula de escape” cada vez que crece la disidencia en el país y como una herramienta de negociación con la administración estadounidense de turno. El éxodo del Mariel en 1980, la crisis de los balseros en 1994 y la crisis creada por los miles de cubanos que llegaron a la frontera bajo la administración de Obama permitieron al gobierno cubano deshacerse de la oposición y obtener algunas concesiones de Estados Unidos.
“No es raro que regímenes autoritarios como Cuba, Nicaragua y Venezuela alienten la migración como una forma de aliviar la presión política interna, reducir la carga económica y crear problemas para los países receptores”, dijo Shifter. “El gobierno cubano ve a Estados Unidos, que continúa imponiendo duras sanciones, como el principal responsable de los profundos problemas económicos de la isla y del empeoramiento de su crisis humanitaria. Liberar niveles significativos de inmigrantes cubanos a los Estados Unidos puede servir como un modo de retribución”.
La última vez que tantos cubanos arribaron a la frontera fue en el año fiscal 2016, cuando llegaron 41,523 cubanos. En ese momento, muchos temían cambios en las políticas de inmigración de Estados Unidos durante el deshielo promovido por la administración de Obama. Luego, pocos días antes de dejar el cargo en enero de 2017, el presidente Barack Obama puso fin a la política especial de parole conocida como “pies secos, pies mojados” como parte de sus políticas de normalización hacia Cuba. Esa política otorgaba admisión legal a la mayoría de los cubanos si ponían un pie en suelo estadounidense, pero los capturados en el mar eran devueltos.
El mismo temor a los cambios de política también está alimentando el éxodo actual, dijo Abel Cartaya, un emprendedor de Matanzas que fabrica carteras destinadas al mercado turístico. Él dijo que se sorprendió cuando, después de la interrupción causada por la pandemia, se comunicó con sus distribuidores para reanudar el negocio y se enteró de que “al menos ocho o 10 se habían ido del país”.
Cartaya señaló que algunos de sus amigos se están apresurando a vender casas y otras propiedades para poder pagar un viaje que puede costar miles de dólares.
Como era de esperar, el gobierno cubano culpa a Estados Unidos por la crisis actual, especialmente porque administraciones republicanas y demócratas no han cumplido con un acuerdo migratorio, nacido de la crisis de los balseros en 1994, para emitir 20,000 visas de inmigración anualmente a cubanos.
En particular, el gobierno cubano está centrando sus críticas en algo que la administración Obama no pudo cambiar: la Ley de Ajuste Cubano.
“La política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba estimula los flujos ilegales e irregulares”, dijo recientemente el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel en un tuit en el que compartió una caricatura criticando la Ley de Ajuste Cubano. “Es parte de su tradicional política desestabilizadora y del afán de utilizar a la población como rehén de una ambición hegemónica y hostil contra Cuba y contra nuestro gobierno”.
Pero Cartaya, el emprendedor cubano, dijo que la represión del gobierno después de las protestas en toda la isla en julio pasado ha puesto en movimiento a muchos jóvenes cubanos.
““Después del 11 de julio se ha visto un cambio de perspectiva social hacia el gobierno,” opinó. “Muchos jóvenes están intentando emigrar porque están buscando un mejor futuro, pero también vieron de cerca lo que este régimen es capaz de hacer contra quienes deciden abiertamente enfrentarlo u oponerse”.
“Hay un antes y un después del 11 de julio”.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2022, 6:30 a. m..