Cuba

El hijo de Raúl Castro reaparece en un acto en La Habana. ¿Qué significa su regreso?

Alejandro Castro Espín, con gafas de sol y una camiseta negra (centro), sostiene una bandera palestina durante una manifestación en La Habana el lunes 14 de octubre de 2024.
Alejandro Castro Espín, con gafas de sol y una camiseta negra (centro), sostiene una bandera palestina durante una manifestación en La Habana el lunes 14 de octubre de 2024. Cuenta de la Presidencia de Cuba en X.

Con un tradicional pañuelo palestino, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel encabezó una vez más una manifestación frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana el lunes para transmitir tanto las críticas del gobierno a la guerra en Gaza como su alineación anti estadounidense.

Pero en la segunda fila, con gafas de sol, una camiseta negra y sosteniendo una bandera palestina, el otrora poderoso hijo de Raúl Castro reapareció por primera vez en público tras varios años de ausencia para dejar saber algo más: que está de vuelta.

Después de años de especulaciones sobre su paradero, el coronel Alejandro Castro Espín marchó el lunes en La Habana en medio de rumores sobre la salud de su padre y una crisis económica en espiral que pone a Díaz-Canel en una situación complicada. Los medios oficiales cubanos no lo mencionaron en sus reportes sobre la manifestación, pero se lo ve de pie junto a su cuñado, el esposo de Mariela Castro, Paolo Titolo, en una foto compartida por la cuenta de la Presidencia de Cuba en X.

Los rumores sobre la muerte de Castro circularon en las redes sociales el mes pasado, pero fueron desmentidos por fotos de Castro asistiendo a dos eventos diferentes: una reunión con el presidente de Vietnam y el funeral de un destacado general cubano, Ramón Espinosa. Pero a los 93 años, las preguntas sobre otra transición de poder en la isla comunista persisten, convirtiéndose en el telón de fondo del sorprendente regreso de Castro Espín.

Ninguno de los pocos líderes históricos nonagenarios que todavía tenían voz y voto en las decisiones del país, incluido su padre, participó en la manifestación frente a la embajada y la marcha por el Malecón habanero.

“Como asesor de seguridad nacional de su padre, Alejandro Castro jugó un papel central en las negociaciones que llevaron al inicio de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en 2014, pero cuando Donald Trump dio marcha atrás a la política hacia Cuba del presidente Obama y Raúl Castro renunció a la presidencia, Alejandro desapareció de la vista del público”, dijo William Leogrande, profesor de la American University, quien es uno de los autores de un libro sobre las negociaciones secretas entre los dos países.

“Su reaparición puede indicar un regreso a la vida pública, pero en qué capacidad, vamos a ver”, dijo.

Alejandro, el negociador

Castro Espín acumuló gran poder durante el tiempo de Raúl Castro como presidente y primer secretario del Partido Comunista. Fue puesto a cargo de las negociaciones secretas que llevaron a un intercambio de prisioneros a fines de 2014 y al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en 2015.

Como jefe de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, un puesto creado como una tapadera para sus reuniones secretas con los asesores de Obama, también controlaba el aparato de seguridad e inteligencia de Cuba.

Pero en algún momento, después de que Trump llegó al poder y el escándalo del síndrome de La Habana se hizo público a fines de 2017, desapareció de la vista pública y comenzaron a circular rumores.

Lo que el gobierno de Estados Unidos ahora denomina “incidentes de salud anómalos” que han afectado a más de 300 estadounidenses, entre diplomáticos, espías y sus familiares, se hicieron públicos por primera vez en La Habana a fines de 2016. Las investigaciones sobre estos incidentes continúan y las sospechas de que agentes rusos podrían haber estado involucrados aún persisten a pesar de una controvertida evaluación del año pasado por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses que descartó un ataque de adversarios extranjeros.

En ese momento, la administración de Trump y algunos senadores estadounidenses como el republicano de Florida Marco Rubio creían que Cuba tenía alguna participación, ya sea porque los servicios de inteligencia cubanos participaron o porque sabían lo que sucedió pero no lo detuvieron.

Los expertos en inteligencia especularon que la desaparición de Castro Espín del ojo público podría haber estado relacionada con estos eventos. Como alguien que supervisa los servicios de inteligencia, debería haber sabido sobre los incidentes o debía haber sido responsable de detenerlos, dijeron los expertos.

Los incidentes del síndrome de La Habana volvieron a congelar la relación con Estados Unidos, desmantelando la mayor parte de lo que Castro pretendía lograr.

¿Un miembro de la línea dura que se vuelve blando?

Otra teoría sobre por qué Castro Espín parece haber perdido su posición prominente involucra eventos que pueden haber llevado a algunos miembros de la línea dura del gobierno cubano a percibirlo como demasiado cercano a los estadounidenses.

El hijo de Castro, que tiene títulos en ingeniería y relaciones internacionales, también era conocido como el autor de un libro ferozmente anti estadounidense con el título “Imperio del terror”.

Pero tuvo varias llamadas y reuniones por Skype y en el extranjero con negociadores de Obama y discutió la cooperación de inteligencia mientras comía cerdo asado con John Brennan, entonces director de la CIA, la agencia estadounidense más demonizada en los medios estatales cubanos. El jefe de la CIA viajó en secreto a La Habana en 2015, según un artículo de la revista New Yorker de 2018. Castro Espín dijo a los funcionarios de Trump poco después de su toma de posesión que Cuba estaba interesada en continuar la normalización. Y es probable que fuera el “hijo de Castro” que se reunió con el exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, en enero de 2017 en La Habana, según un informe del Senado.

“Su llamativa aparición al frente de esta multitud quizás sea un indicio temprano de que está en proceso de rehabilitación política”, dijo Brian Latell, ex oficial de inteligencia nacional de Estados Unidos para América Latina y autor de varios libros sobre Cuba. “La siguiente pregunta sería: ¿cuáles son sus opiniones políticas ahora? ¿Aboga por una mayor apertura de la economía y la inversión extranjera, o está volviendo a ser el intransigente que parecía ser antes de las negociaciones?”.

Una transición de poder

La supuesta defenestración de Castro Espín, que los cubanos llaman en broma “plan pijama”, también coincidió con una transición en el poder en la que su padre eligió a Díaz-Canel como su sucesor para la presidencia en 2018, mientras que él permaneció al frente del Partido Comunista hasta 2021. Para enero de 2018, estaba claro que Castro Espín había sido pasado por alto para la presidencia porque no estaba incluido en la lista de candidatos a la Asamblea Nacional, un requisito para ocupar ese cargo.

Lo que sea que le haya pasado a Castro Espín en los últimos años sigue envuelto en secreto. Después de la era Obama, la Comisión que él dirigía ya no fue mencionada en los medios estatales. Aun así, es difícil confirmar si fue desmantelada y cuándo, porque fue creada fuera de la estructura legal del gobierno.

Un coronel de inteligencia del Ministerio del Interior que era el único otro miembro conocido públicamente de la Comisión, Abel Enrique González Santamaría, se reinventó como académico y, según se informa, trabaja en la oficina del Historiador de La Habana.

Después de la repentina muerte en 2022 del general más poderoso de Cuba, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien controlaba la mayor parte de la economía de la isla y estuvo casado con la hermana de Alejandro, Deborah, el periódico del Partido Comunista Granma desacreditó públicamente una historia falsa sobre Castro Espín asumiendo el cargo que el general dejó como presidente del conglomerado militar GAESA.

Pero tal vez Castro-Espín simplemente se ha mantenido con un perfil bajo, trabajando en las sombras dentro del Ministerio del Interior, dijo Enrique García, un ex funcionario de inteligencia cubano que desertó a los Estados Unidos. García señaló que existen rumores de que Castro-Espín incluso fue nombrado general.

García no cree que Raúl, conocido como un hombre de familia, a diferencia de su hermano Fidel, hubiera permitido represalias contra su hijo. En cambio, piensa que fue conveniente para el gobierno cubano dejar que se extendieran los rumores de que Castro Espín había sido disciplinado debido al síndrome de La Habana.

“De esa manera, el gobierno cubano puede decir que Raúl no lo sabía, que fue su hijo”, dijo García. “Probablemente a Alejandro se le dio un perfil bajo, pero con Raúl todavía vivo, no creo que haya caído en desgracia”.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2024, 9:07 a. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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