Huracán Oscar toca tierra en el este de Cuba en tercer día de apagón a nivel nacional
Cuba terminó un tercer día sin electricidad el domingo por la noche después de que nuevos cortes durante el fin de semana retrasaran los esfuerzos para restaurar la energía en la isla, lo que subraya los desafíos que plantean equipos con décadas de antigüedad y mal mantenimiento.
Los cubanos de las provincias de Holguín y Guantánamo, en el este de Cuba, se preparaban para el impacto directo del huracán Oscar el domingo por la tarde. Cuando el huracán tocó tierra con categoría 1 cerca de Baracoa, una ciudad costera en Guantánamo, alrededor de las 5:50 p.m., la mayor parte del país aún no tenía electricidad.
Las fuertes lluvias y los vientos de hasta 80 mph llegarán también a las provincias orientales de Santiago de Cuba y Las Tunas. Pero sin electricidad desde el viernes, hay menos formas de advertir a los ciudadanos, especialmente a los que viven en áreas rurales y montañosas, del peligro inminente.
Citando la llegada del huracán y las obras para devolver la electricidad al país, las autoridades cubanas suspendieron todas las actividades no esenciales, incluidas las clases, de lunes a miércoles en una breve nota firmada por el “Gobierno Revolucionario” y publicada el domingo en la tarde en el diario Granma del Partido Comunista.
Cronología de los apagones
La mayoría de la población no había tenido electricidad desde el viernes por la mañana, cuando una falla en la central eléctrica Antonio Guiteras en Matanzas provocó el colapso de toda la red. Desde entonces, la empresa estatal Unión Eléctrica ha intentado, sin éxito, reconectar las termoeléctricas de la isla al sistema.
El sábado por la mañana, la Unión Eléctrica anunció un segundo “apagón total” alrededor de las 6 a.m. Lázaro Guerra, un alto funcionario de la empresa, dijo que hubo una falla en un “microsistema” en el occidente de Cuba. Más tarde, otro funcionario de la empresa le dijo al medio de noticias oficial Cubadebate que la interrupción ocurrió mientras se intentaba reconectar la unidad 8 en la planta termoeléctrica de Mariel, cerca de La Habana.
A medida que transcurría el día, funcionarios del gobierno cubano dijeron que el servicio se había restablecido al 16% de los consumidores en áreas limitadas cercanas a hospitales, bombas de agua y otras vinculados a servicios esenciales. Guerra dijo que la empresa estaba generando hasta 695 megavatios utilizando generadores diésel y una central eléctrica flotante en el puerto de Mariel alquilada a Turquía. La empresa necesita generar al menos 3,000 megavatios para satisfacer la demanda.
Luego, las luces se apagaron nuevamente.
Poco antes de la medianoche, el Ministerio de Energía dijo que se había producido una “desconexión” similar el sábado a las 10:15 p.m. de un “subsistema” en el oeste de Cuba, lo que hizo añicos las esperanzas de que los servicios se restablezcan pronto.
El domingo, los medios estatales cubanos informaron que la falla ocurrió al conectar una unidad en una central termoeléctrica en Santa Cruz del Norte, cerca de La Habana.
Cuando se acercaba el huracán, la estatal cubana Unión Eléctrica dijo que una falla en una unidad de la termoeléctrica Renté en Santiago de Cuba había provocado un corte en un “microsistema” construido independientemente para alimentar algunas zonas del oriente cubano, dejando sin electricidad a las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo. Alrededor del mediodía, la compañía dijo que sólo se habían iluminado muy pocos circuitos en Santiago.
En la tarde del domingo, la Unión Eléctrica dijo que había restablecido el servicio a 29 hospitales, 26 bombas de agua y 230 564 clientes en La Habana. También dijo que había logrado conectar varias provincias al mismo sistema eléctrico.
Sin embargo, poco después se produjo otro revés: otra desconexión total de toda la red dejó sin electricidad a la mayoría de los cubanos de la isla.
Infraestructura dilapidada
El apagón nacional del viernes siguió a días de cortes de electricidad que duraron hasta 20 horas en algunas provincias. Siguiendo las órdenes del difunto Fidel Castro, el gobierno compró generadores diésel que supuestamente actuarían como un sistema de respaldo para evitar apagones cuando fallan las centrales eléctricas. Sin embargo, a medida que todo el sistema se deterioraba aún más, el país depende en gran medida de esos generadores. El ministro de Energía, Vicente de la O Levy, dijo en conferencia de prensa la tarde del domingo que antes del colapso de la red del viernes, los generadores no funcionaban por falta de diésel.
Apenas horas antes de que fallara la red eléctrica, el Primer Ministro de la isla había dicho que la economía estaba “paralizada” y ordenó el cierre de otros negocios y actividades no esenciales.
“El problema fundamental es que el sistema eléctrico cubano, principalmente las plantas termoeléctricas, ha estado en funcionamiento durante más de 50 años, y nunca se ha brindado mantenimiento operativo, mucho menos mantenimiento capital porque no tenían dinero para eso”, dijo Joge Piñón, investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin.
“El sistema eléctrico nacional es como un automóvil del 56 que tiene 20,000 piezas diferentes en los motores, y se siguen rompiendo aquí y allá, y tratan de arreglarlo con parches. Eso no funciona”, dijo. “Por eso alertamos hace tres años que era necesaria una recapitalización total del sistema”.
Después de que el huracán Ian precipitara un colapso de la red similar en 2022 que generó protestas, el entonces ministro de Energía Liván Arronte Cruz admitió que la falta de mantenimiento de las ocho centrales eléctricas de la isla había reducido su capacidad de generación. Otro funcionario dijo en ese momento que las líneas de transmisión eléctrica estaban “en estado crítico” debido a la falta de mantenimiento y que muchos de los generadores diésel del sistema de respaldo de la isla también estaban rotos.
La dependencia de Cuba del petróleo extranjero ha hecho que mantener las luces encendidas sea más difícil. Venezuela, un aliado político cercano, redujo los envíos de petróleo a la isla el año pasado a alrededor de 23,000 barriles por día, menos de la mitad de lo que envió el año anterior, dijo Piñón. En 2022, Cuba importó más de $300 millones en petróleo ruso, pero desde entonces los envíos han sido más esporádicos. Cuba necesita 120.000 barriles de petróleo por día para satisfacer la demanda interna.
El líder cubano Miguel Díaz-Canel dijo en una reunión este fin de semana que el gobierno no tenía dinero para comprar petróleo o reparar las centrales eléctricas debido a las sanciones estadounidenses. Pero abundan las preguntas sobre lo que sucedió con un préstamo de 1,300 millones de dólares que el gobierno ruso le dio a Cuba en 2015 para construir cuatro nuevas unidades de energía de 200 megavatios en dos plantas termoeléctricas.
Aumenta la frustración
El sábado por la noche, circularon en las redes sociales algunos videos de cubanos golpeando cacerolas en protesta en diferentes lugares de La Habana tras más de 30 horas sin electricidad. La frustración sigue creciendo entre la población a medida que se desperdician alimentos, caros y difíciles de conseguir.
La economía cubana está en recesión desde 2019, y la situación ha empeorado en los últimos años. Los alimentos, las medicinas y otros artículos básicos escasean, y el gobierno ya no puede mantener servicios públicos esenciales como la recolección de basura o distribuir los alimentos que solía dar a través de tarjetas de racionamiento.
El medio independiente 14ymedio publicó un video de holguineros apresurándose a comprar gas licuado para cocinar antes del paso del huracán. En barrios habaneros como San Miguel de Padrón, los vecinos llevan una semana sin gas para cocinar. En Las Tunas, provincia del oriente cubano, el gobierno distribuyó carbón, y en la capital, en Centro Habana, algunos incluso han intentado cocinar quemando muebles viejos.
En Boca de Jaruco, un pequeño pueblo cerca de La Habana, Anabel Martínez, de 36 años, dijo que los vecinos con generadores portátiles han ayudado a otros a al menos recargar sus teléfonos celulares.
Martínez dijo que tiene un refrigerador, lo que le ha ayudado a mantener frescos algunos alimentos.
”No la abro, nada más que lo necesario”, dijo.
En el pueblo de Regla, en la provincia de La Habana, una mujer que pidió no ser identificada dijo: ““No hay con qué cocinar, ni qué cocinar.
“Nos queda rezar a ver si vuelven a poner la corriente”.
El reportero del el Nuevo Herald Maykel González contribuyo a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2024, 11:40 a. m..