Como los militares cubanos perdieron miles de millones de dólares tras sanciones de Trump
El ejército cubano, que se ha beneficiado del manejo de $7 mil millones en remesas desde el año 2000, sufrió pérdidas financieras significativas y nunca se recuperó de las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump que prohíben a sus empresas manejar remesas, según muestran documentos secretos filtrados revisados por el Herald.
Las sanciones, aún en vigor, tenían la intención de cortar el flujo de efectivo que va a las Fuerzas Armadas cubanas, que han construido un emporio, el Grupo de Administración Empresarial S.A., o GAESA, que controla gran parte de la economía de la isla.
Las filtraciones de documentos secretos del gobierno cubano, más aún de empresas militares, son extremadamente raras. Los documentos vistos por el Herald fueron preparados por Cimex, una de las principales empresas de GAESA, y contienen datos secretos sobre remesas que nunca se habían hecho públicos.
Los documentos muestran que el ejército cubano pasó de controlar casi 800 millones de dólares en remesas en 2019 a apenas procesar 35 millones este año hasta mayo.
En 2020, la administración de Trump prohibió a Fincimex, una subsidiaria de Cimex registrada en Panamá, manejar transferencias de dinero desde Estados Unidos, lo que llevó a Western Union y a las agencias VaCuba y Cubamax, con sede en Miami, a suspender las remesas a Cuba.
Las remesas enviadas por cubanoamericanos y cubanos en el extranjero son un salvavidas para muchas familias en la isla. Pero el ejército se beneficia directamente de las remesas enviadas a través de sus empresas, no solo porque cobran una tarifa por cada transacción sino, lo que es más importante, porque se quedan con los dólares y pagan a los destinatarios en monedas locales.
El ejército ha utilizado ese dinero para construir nuevos hoteles en los últimos años, incluso cuando el turismo quedó suspendido durante durante la pandemia de COVID y a pesar de las bajas tasas de ocupación que han afectado a la isla recientemente. Economistas y activistas han cuestionado el frenesí de construcción en un momento marcado por una severa crisis económica y cuando las autoridades dicen que no tienen dinero para seguir subsidiando alimentos, comprando suficientes medicinas o petróleo para mantener las luces encendidas.
El Herald reportó que los militares cubanos están utilizando una nueva empresa, Orbit SA, con contratos vigentes con Western Union y las agencias de Miami VaCuba y Cubamax, para procesar las remesas desde Estados Unidos. El gobierno cubano ocultó los vínculos de Orbit con Fincimex y su empresa matriz, Cimex, para lograr que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos aprobara los contratos en 2022.
Para cuando los militares idearon este nuevo plan, y Western Union comenzó a operar nuevamente en Cuba a principios de 2023, la mayor parte del dinero enviado por los cubanoamericanos a sus familiares en la isla se había trasladado al mercado informal, que pasa por alto a las compañías de los militares. Los remitentes envían el dinero a través de personas que llevan el efectivo, conocidas como mulas, o a través de agencias alternativas de transferencia de dinero, que generalmente operan sin la autorización del gobierno de Estados Unidos y que llenaron el vacío dejado por Western Union.
Y como las tiendas del gobierno están casi vacías, los cubanos en la isla ahora prefieren que sus familiares les compren alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad en supermercados en línea y tiendas cubanas privadas que hacen entregas en la isla en lugar de recibir remesas en monedas locales.
Los documentos muestran que las sanciones funcionaron, y que los militares han estado luchando por recuperar el control de los dólares que ingresan a la isla desde entonces.
Un documento marcado como secreto afirma que entre 2000 y mayo de 2024, Fincimex y Orbit SA procesaron $7,157 millones en remesas, una cifra que nunca ha sido revelada públicamente por el gobierno cubano. Esa cifra es la cantidad total de remesas manejadas por el gobierno cubano en ese período, específicamente por los militares, porque ninguna otra entidad financiera estaba autorizada en la isla para brindar ese servicio.
En 2019, el mejor año para las remesas, dicen los documentos, Fincimex, la única entidad que manejaba transferencias de dinero desde Estados Unidos dentro de la isla en ese momento, procesó $794.6 millones. El documento revela que el noventa y tres por ciento de esa cifra se envió a través de Western Union, lo que confirma que era el servicio más popular para enviar remesas a Cuba.
En ese momento, los expertos estimaron que las remesas eran la segunda fuente de ingresos extranjeros de la isla y que Western Union tenía gran parte de ese mercado con clientes de 43 países. La isla recibía un estimado de 2,000 millones de dólares anuales en remesas. Esos cálculos también incluían el dinero enviado a través de canales informales —por ejemplo, a través de las mulas— y alimentos, medicinas, ropa y otros artículos que llevaban los viajeros en su equipaje o que se enviaban en paquetes a través de agencias como VaCuba y Cubamax.
Pero después de que Western Union se retirara de Cuba tras las sanciones estadounidenses a Fincimex, las remesas disminuyeron un 67% en 2021 y “nunca” se han recuperado, dice el documento. Western Union pasó de tener el 92% del mercado de remesas a solo el 12% hasta mayo de este año.
Western Union reanudó plenamente sus operaciones en Cuba en marzo de 2023, pero suspendió sus servicios a fines de enero durante tres meses después de que un “incidente de ciberseguridad” reportado por las autoridades cubanas afectara el sistema de pagos de CIMEX. El incidente le costó a Cimex 12 millones de dólares en remesas perdidas, dice el documento secreto.
Según el documento, entre fines de enero y mayo de este año, las empresas de Cimex procesaron 44 millones de dólares menos que en el mismo período de 2023.
El documento también muestra que los militares cubanos son plenamente conscientes de por qué las remesas no llegan a sus empresas.
Una lista de “principales razones” para la disminución menciona la proliferación de canales informales para enviar dinero a Cuba, que las personas prefieren recibir paquetes en lugar de efectivo porque las tiendas del gobierno cubano tienen poco que ofrecer y que los cubanos que quieren migrar prefieren recibir dólares, lo que solo es posible a través de mulas.
También enumera la diferencia entre los tipos de cambio de moneda oficial y del mercado negro como otro problema. El documento no lo explica, pero los tipos de cambio no oficiales del dólar, el euro y el MLC, la moneda virtual cubana, frente al peso cubano, son significativamente más atractivos que el tipo de cambio establecido por el gobierno, por lo que muchos cubanos prefieren recibir dólares.
El documento secreto también confirma reportes anteriores del Miami Herald que describían por primera vez cómo las remesas han ayudado a financiar el emergente sector privado de Cuba. Y proporciona evidencia de que el ejército cubano, en su lucha por recuperar los dólares, ha estado presionando para limitar la expansión de las empresas privadas.
Como el gobierno no vende dólares a propietarios de empresas privadas y la mayoría carece de cuentas bancarias en el extranjero, los empresarios privados cubanos han estado utilizando agencias de transferencia de dinero con sede en Miami que pagan en el extranjero suministros y productos para sus negocios. Los dueños de negocios pagan a las agencias de Miami en monedas cubanas locales, dinero que ya está en el país, que las agencias utilizan para hacer la entrega de remesas.
Las cifras oficiales revelan que el sector privado importó alimentos y otros bienes por valor de 1.300 millones de dólares en 2023 y otros 936 millones de dólares este año hasta junio, lo que proporcionó un salvavidas a la población cubana durante la peor crisis económica del país en muchas décadas.
El documento secreto de mayo culpa a la alta demanda de dólares del sector privado en el extranjero, que “ha provocado el ‘secuestro’ de los dólares para remesas a Cuba y en su lugar la utilización de MLC o el peso cubano para el pago y distribución de remesas en la isla”. A continuación propone “limitar o prohibir el pago de importaciones en el exterior” por parte de las empresas privadas.
En una sesión de la Asamblea Nacional en julio, el primer ministro del país, Manuel Marrero, ampliamente visto como representante de los intereses de los militares, insinuó nuevas restricciones para el sector privado que finalmente se dieron a conocer en agosto. Las nuevas regulaciones limitan el número de empresas privadas que pueden importar productos del extranjero y les exigen que utilicen solo el peso cubano y sus cuentas corrientes bancarias cubanas para “todas” sus transacciones comerciales.
“Por primera vez, las remesas fluyen principalmente a través de manos de ciudadanos cubanos privados, tanto en Estados Unidos como en la isla”, dijo Ric Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, una organización que apoya a los empresarios independientes en la isla. “Los militares han visto esto como una amenaza, y esa es una de las razones por las que el gobierno ha tomado medidas enérgicas contra el sector privado”.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2024, 5:30 a. m..